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- Suplemento 6
SUPLEMENTO nº 6 LOS DOCE GRADOS DE LA HUMILDAD Santo Tomás nos enseña que el fundamento de la humildad es la reverencia hacia Dios. Es por eso que San Agustín une la humildad al don de temor por el cual el hombre honra a Dios. La humildad nos hace sujetarnos a Dios. Por lo tanto está radicalmente opuesta al liberalismo que quiere estar libre de toda atadura, como si someterse a Dios fuera un mal, siendo que es no solamente la única actitud razonable de la criatura sino también el único medio de ser elevado por Dios al fin último por el cual nos ha creado. Pero veamos lo que dice san Benito, menos especulativo que Santo Tomás y San Agustín, pero eminentemente práctico en la aplicación de los mismos principios enunciados por Santo Tomás y San Agustín. Educar y elevar son sinónimos. San Benito se propuso elevar a los monjes, adultos o niños, que se presentaban a la puerta del monasterio. ¿Cómo lo hizo? Les repetía esta frase del Evangelio: “Quien se exalta será humillado y quien se humilla será exaltado” (Luc. XVI, 11) e hizo preceder esta cita por estas simples y comprometedoras palabras: “La divina Escritura, hermanos míos, nos hace escuchar este grito:” San Benito quiso atraer nuestra atención sobre este punto decisivo de toda educación. Hay que hacerse pequeño si queremos que el buen Dios se encargue de nosotros y nos haga grandes por la participación en su naturaleza divina. San Benito enuncia en seguida doce grados por los cuales se llega a la perfección tanto de la humildad como de la caridad, porque ser exaltado en el texto de la Escritura no quiere decir otra cosa que ser santificado en esta vida y glorificado en la otra, y esto se hace esencialmente por la caridad que es la vida divina en nosotros. San Benito comenzará por el interior para terminar por el mantenimiento exterior del monje. Lo que dice a los monjes se aplica a todo hombre, pues lo que quiere San Benito no es otra cosa que formar buenos cristianos. San Francisco de Sales está perfectamente de acuerdo con esta manera de proceder de San Benito. Esto es lo que dice: “Jamás pude aprobar el método de aquellos que, para reformar al hombre comienzan por el exterior, por las continencias, por los hábitos, por los cabellos. Por el contrario, me parece que hay que comenzar por el interior, pues quien tenga a Jesucristo en su corazón, pronto tendrá todas las acciones exteriores”. Hemos hablado suficientemente de la humildad y del método de educación de San Benito para comenzar a estudiar los doce grados propuesto por el patriarca de los monjes de Occidente. Una última frase, esta vez de San Bernardo, nos pondrá todavía más en el buen camino. San Bernardo definió la humildad como la virtud que nos hace despreciarnos como consecuencia de un verdadero conocimiento de nosotros mismos. Estamos entonces en el camino de la verdad. La humildad es la verdad, decía Santa Teresa de Ávila. Comencemos entonces nuestro estudio. Tomemos el sumario del capítulo de la humildad hecho por el Padre Emmanuel du Mesnil de Saint Loup: Tener continuamente ante los ojos el temor de Dios, y por consecuencia, estar en guardia contra todos los pecados, y notablemente contra la propia voluntad ; Renunciar a sus propios deseos por consecuencia del renunciamiento a la voluntad propia; Someterse en completa obediencia a su superior por el amor de Dios; Aceptar en paz las órdenes difíciles, incluso los malos tratos y las injurias ; Descubrir al superior incluso los pensamientos malos que vengan al espíritu; Contentarse con lo que hay más vil y más abyecto ; Mirarse desde el fondo del corazón como el último de todos; Seguir simplemente la regla común y huir de toda singularidad; Guardar silencio hasta ser interrogado; No ser rápido para reír; Hablar dulcemente, gravemente, en pocas palabras muy razonables; Llevar la humildad en su corazón y en todo su exterior, bajando los ojos, como un criminal que se mira como estando en el punto de ser llamado al tribunal terrible de Dios. He aquí el resumen que nos da el Padre Emmanuel. Todo resumen estrecha un poco el pensamiento de un autor, pero el resumen tiene la ventaja de poner ante nuestros ojos una vista de conjunto del tema tratado. Nosotros vemos allí que en efecto, san Benito comienza por el interior para terminar por el mantenimiento exterior. Él comienza por la presencia de Dios para terminar también en esta misma presencia. Por principio, el efecto de esta presencia en el interior del alma es el temor. El temor puede ser servil o filial. Ambos hacen que el hombre se someta a Dios, pero solamente la segunda entra con él al cielo. Al final agrega que el cuerpo también debe estar lleno de este mismo temor, que es la reverencia hacia Dios. La tabla no estaría completa si san Benito hubiera olvidado hablar explícitamente de la caridad que sigue paso a paso todos los grados de humildad o, por lo menos, se une al monje durante su camino. Es ella la que anima al monje y anima a todo cristiano en esta ascensión hacia el Dios de toda bondad. Escuchemos a san Benito hablarnos de esta caridad cuando el monje llega a la cumbre de los doce grados de la humildad: «El monje, habiendo subido todos estos grados de humildad, alcanzará pronto esta caridad de Dios, la cual siendo perfecta, expulsa fuera el temor y hace que todo lo que observó anteriormente con un sentimiento de terror, lo comience a mirar sin ninguna pena, como naturalmente y por una costumbre contraída; ya no por terror al infierno, sino por amor a Cristo, por el feliz uso y el atractivo propio de las virtudes que el Señor se digne hacer aparecer en su servidor purificado de sus vicios y sus pecados.» El liberalismo no conoce el temor, por lo que tampoco conoce la caridad. El liberalismo echa fuera el temor pero también la caridad. El liberalismo atrae porque parece que llegó al final de la escalera pero, en realidad, no puso el pie ni en el primer peldaño. El catolicismo, al contrario, sabe tener la faz antipática de verdadera bondad, según la expresión de un ilustre escritor. Antipática al pecado, pero sonriente a la virtud. Solamente el catolicismo sabe unir severidad y bondad, humildad y magnanimidad, para llegar a esta caridad que expulsa el temor servil para dejar solo el temor reverencial, completamente penetrada de santa intimidad entre el alma y su Creador y Salvador. En un próximo boletín, si el Buen Dios nos da la gracia, retomaremos sea cada uno de los grados o algunos de ellos para profundizar el pensamiento de San Benito que formó miles de santos, monjes y laicos y formó a la Europa católica, faro del mundo entero pues la sede de la Iglesia Romana canonizó a San Benito y a su santa Regla. Para dar una probada de lo que los ilustres comentadores han escrito sobre cada uno de estos grados, escuchemos a Dom Etienne Salasc que comenta el onceavo grado diciendo: Le corresponde al monje que ha entrado ostensiblemente en la milicia de Cristo, imitar a Jesucristo en su lenguaje lleno de dulzura, exento de risas inconvenientes, siempre humilde y serio, sobrio, razonable, nunca ruidoso, sazonado sin cesar con la sal de la sabiduría. Ante estas estas formas de corrección tan perfecta y atractiva, el deseo de imitación se impone con tanto más encanto que se reconoce en estos buenos efectos de la humildad, los caracteres de una civilidad exquisita y de una educación consumada. Es de la humildad como de la verdadera piedad, es útil a todo, con sus promesas de la vida presente y de la vida futura. El perfecto cristiano no le cede en nada al perfecto gentilhombre.» Y sobre el segundo grado que parecería excluir toda alegría en el claustro, he aquí el sabio comentario del mismo autor, Dom Etienne Salasc, monje cisterciense: « La risa es una necesidad natural que depende mucho de la diversidad de los temperamentos más o menos sensibles a las causas que la excitan. Sería absurdo querer prohibirla radicalmente. Esta no es la condición hecha a la humildad, ni el pensamiento de Nuestro Padre San Benito. Más bien, la risa es a veces un descanso necesario.» En realidad, lo que quiere San Benito con el décimo grado de humildad, es que el monje (y esto vale para todo cristiano), sepa excluir las bromas y bufonerías incompatibles con “la inexplicable seriedad de la vida cristiana”. Recomendamos a todos aquellos que quieren profundizar estas lecciones de humildad, el excelente libro del Padre G. A. Simon “La Regla de San Benito Comentada para los Oblatos y los Amigos de los Monasterios”, editado en los años 30 y reeditado por las Ediciones de Fontenelle en 1982. El Padre Simon comenta con gran erudición y gran sentido común toda la Regla y nos la hace comprender mejor para mejor vivirla. Que todos puedan encontrar esta Regla que es, según Bossuet, “un misterioso resumen del Evangelio”, una preciosa ayuda para restaurarlo todo en Cristo, como lo quiso San Pio X. Hno. Tomás de Aquino OSB. #Suplementos
- Boletín 50
BOLETÍN DE LA SANTA CRUZ JULIO 2014-N°50 Muy estimados amigos y benefactores, En este momento dramático de la vida de la Iglesia, momento en donde la crisis, prolongándose, toma aspectos completamente inesperados, hay que, más que nunca, llevar a cabo el buen combate de la fe católica con ánimo y valor. ¿Quién hubiera podido creer que un día los benedictinos, capuchinos y dominicos de la Tradición tuvieran a sus candidatos retardados para su Ordenación o amenazados de serlo por haber mantenido una conducta que el mismo Monseñor Lefebvre aconsejó y siguió? ¿Quién hubiera podido creer que uno de los cuatro obispos consagrados por Monseñor Lefebvre sería expulsado de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, siendo que su posición en la crisis actual permanece más fiel a la enseñanza y a las directivas prácticas de Monseñor Lefebvre que Menzingen? ¿Quién hubiera podido creer que antiguos sacerdotes como los padres Faure, Pivert, de Mérode como tantos otros, se encontrarían un día fuera de la Fraternidad para seguir siendo fieles a las orientaciones de Monseñor Lefebvre? ¿Quién hubiera creído que no solamente los sacerdotes, sino también los laicos, entre los combatientes de la primera hora, serían tratados de manera semejante por las mismas razones? Todo esto es para hundirnos en la angustia y paralizarnos en la acción a realizar para continuar la obra de restauración católica. Pero no hay que sucumbir a esta tentación. Hay que volver a partir al combate como Monseñor Lefebvre, siempre lleno de ánimo en medio de las peores dificultades. Imitemos aquellos que nos han precedido, incluso si no somos numerosos, recordemos la visión con la cual el profeta Eliseo fue beneficiado, él, que había orado al Señor de mostrar a su servidor que los que estaban con él eran más fuertes y más numerosos que los que estaban en su contra: « Y el Señor abrió los ojos de su servidor y él vió, y he aquí que la montaña estaba llena de caballos y de carros de fuego en torno a Eliseo” (IV Reyes VI, 16). Será lo mismo para nosotros, si permanecemos fieles a la enseñanza y a las directivas de aquel gracias al cual las puertas del Infierno no han prevalecido. Padre Prior DOCTRINA Una recensión anónima acreditada por Menzingen le reprocha al libro del Padre Pivert « Nuestras Relaciones Con Roma » de centrar indebidamente el combate de Monseñor Lefebvre sobre la cuestión de Cristo Rey. Pero fue el mismo Monseñor Lefebvre que lo afirmó, como lo podemos ver en este pasaje: « He aquí lo que constituye nuestra oposición y es la razón por la cual no existe posibilidad de entenderse. Y no es tanto la cuestión de la Misa, dado que la Misa es precisamente una de las consecuencias del hecho que quiso acercarse al protestantismo y, por ende, transformar el culto, los sacramentos, el catecismo, etc… La verdadera oposición fundamental es el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo. Opportet Illum regnare, nos dice San Pablo, Nuestro Señor vino para reinar. Ellos dicen no, y nosotros decimos sí, con todos los papas”. (Mons. Marcel Lefebvre, “La Iglesia Infiltrada por el Modernismo”, Ediciones Fideliter – 1993 – pág. 70). ¿Ha cambiado Menzingen de posición? Nosotros queremos conservar la doctrina y las directivas que Monseñor Lefebvre nos legó porque él es el eco fiel de la Tradición. Que se relea « Le Destronaron ». Todo está allí. El solo título nos muestra el lugar de Cristo Rey en el combate de Monseñor Lefebvre. Hay que decir más que eso. Cristo Rey no solamente fue el centro de las dificultades entre Monseñor Lefebvre y Roma liberal. Cristo Rey es el centro del drama de los tiempos modernos. ¿Por qué fue guillotinado Luis XVI? ¿Por qué la Vendée fue devastada, los Estados Pontificios ocupados, García Moreno asesinado, los Cristeros aplastados, quince mil sacerdotes, religiosos y religiosas martirizados en España y la libertad religiosa proclamada en el Vaticano II por solicitud de la organización judía B’nai B’rith? Finalmente, ¿Por qué Nuestra Señora pide la Consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado sino para que su divino Hijo reine sobre el mundo entero? “No queremos que Él reine sobre nosotros”, gritan los impíos. Nosotros, al contrario, decimos: “Que venga tu Reino”. Este es el centro de combate de Monseñor Lefebvre y de toda la Iglesia de la cual Monseñor Lefebvre fue el hijo más digno, fiel y devoto. * * * ¿Dos Iglesias? Algunos minimizan la crisis actual tratando de borrar la distinción entre Iglesia Católica e iglesia oficial. Por supuesto que Nuestro Señor fundó una sola Iglesia, pero ésta se encuentra ahora ocupada por sus enemigos. Escuchemos de nuevo a Monseñor Lefebvre citando a León XIII y a San Pio X en su libro “Le Destronaron”. Estas citas nos ayudan a mejor darnos cuenta de esta realidad tenebrosa que es la Contra-iglesia que se instaló en la Iglesia Católica. Es un misterio, el misterio de iniquidad. “He aquí que astutos enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, Esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que hay en Ella de deseable. Donde fueron establecidas la Sede del bienaventurado Pedro y la Cátedra de la Verdad, como una luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la dominación de su impiedad; a fin de que, una vez golpeado el pastor, puedan dispersar el rebaño”. (Pequeño exorcismo de León XIII citado por Mons. Lefebvre –Le Destronaron- Ediciones Fideliter – 1987 – pág. 151) Citando a San Pio X, Monseñor Lefebvre recuerda los pasajes memorables de la Pascendi: «…se ocultan, y esto es precisamente objeto de grandísima ansiedad y angustia, en el seno mismo y dentro del corazón de la Iglesia. Enemigos, a la verdad, tanto más perjudiciales, cuanto lo son menos declarados». «…. en nuestros días el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia. Añádase que han aplicado la segur, no a las ramas ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas». (San Pio X, Pascendi, citado por Monseñor Lefebvre – Le Destronaron, págs.153 et 154). Las « canonizaciones » de Juan XXIII y de Juan Pablo II confirman lo que acabamos de decir. El enemigo está en la plaza. Monseñor Lefebvre lo denunció y nos preservó de él. Otro espíritu anima a algunos en la Tradición. Este otro espíritu no es el de Monseñor Lefebvre. Es por eso que nosotros lo rechazamos. PIO IX Y EL LIBERALISMO CATÓLICO Siempre es benéfico tener presente en el espíritu las advertencias de los Papas sobre el peligro del liberalismo que nos acecha en todo momento. No es suficiente estar en la Tradición para estar exento del peligro de pactar con este liberalismo. Escuchemos a este santo y gran pontífice hablando a los peregrinos franceses de la diócesis de Nevers en 1871: « Queridos hijos, mis palabras deben decirles lo que tengo en mi corazón. Lo que afije a vuestro país y le impide merecer las bendiciones de Dios, es esta mezcla de los principios. Yo hablaré y no permaneceré en silencio; lo que temo no son esos miserables de la Comuna de París, verdaderos demonios del infierno que se pasean por la tierra. No, no es eso; lo que temo es esta desgraciada política, este liberalismo católico que es el verdadero flagelo. Lo he dicho más de cuarenta veces, se los repito a causa del amor que les profeso. Sí, es este juego… ¿cómo se dice en francés? Nosotros en italiano lo llamamos “altalena”. Sí, justamente, ese juego del balancín que destruye la religión. Sin duda hay que practicar la caridad, hacer lo posible para atraer a los que se han apartado; sin embargo no se debe compartir sus opiniones. Pero yo no quiero prolongarme en mi discurso, mis fuerzas y mi edad no me lo permiten”. (Barbier, tomo I Historia del Catolicismo Liberal y del Catolicismo Social en Francia, pág. 214) Este juego del balancín (o columpio), es una tentación permanente para la Tradición. ¿No es este juego el que perdió a Dom Gérard y a Campos y a tantos otros? Se quieren entender con Roma sin tener en cuenta las advertencias de Monseñor Lefebvre y las lecciones de la experiencia y se termina por ceder en algo para agradar. Y así, se entra en el juego del balancín que destruye la religión. Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer no entraron en este juego. No entremos nosotros tampoco. Jamás se debe abandonar los principios, y entre los principios están las condenaciones hechas por los Papas, condenaciones que caen sobre el Vaticano II, el atraco del Vaticano II, como decía Monseñor Lefebvre. No hay que dudar en esto. Mantengamos firme lo que hemos recibido y transmitámoslo a los más jóvenes. Tradidi quod et accepi. La doctrina, pero no solamente la doctrina. También la experiencia, la de San Pio X y la de Monseñor Lefebvre que comprendieron el juego del enemigo. Conservemos el fruto de esta experiencia y apliquémosla a la situación actual pues son los mismos falsos principios que inspiran a aquellos que están al mando en Roma. Las últimas “canonizaciones” lo prueban. Es una caridad el advertir a nuestro prójimo de no caer en la boca del lobo. Que la Fraternidad San Pio X no haga estos acuerdos que acabarían poniéndola, con las manos y los pies atados, en las manos de los enemigos del reinado universal de Nuestro Señor Jesucristo. Que la Fraternidad honre a aquellos que, por su reacción, la preservaron de una caída, caída que desgraciadamente la acecha todavía. Incluso si no firma los acuerdos propiamente dichos, la Fraternidad San Pio X se comporta como si ella los hubiera ya firmado. Ella hace el juego al enemigo al castigar a sus hijos más devotos y más fieles en el combate de la fe. ¿Hasta cuándo actuará así? ¿Hasta cuándo Monseñor Williamson será deshonrado por la Fraternidad San Pio X, él, que probablemente salvó a Monseñor Fellay de un acuerdo en 2012 escribiendo la carta de los tres obispos de la Fraternidad a los superiores de la Fraternidad? Oremos por los miembros de la Fraternidad San Pio X y por nosotros también. Quien está de pie cuide de no caer. CRÓNICA 3 de febrero El R.P. Prior, acompañado del hermano Plácido y del señor Deivid Naz partieron a Francia donde visitaron San Nicolás de Chardonnet, Avrillé, Bellaigue y Morgon, a los Padres Pinaud y Rioult en casa del señor M. Bonnet de Viller y a algunas familias entre las más fieles antes de pasar el canal de la Mancha para reunirse con Monseñor Williamson, el Padre Pfeiffer, los fieles de Londres y de Middleland antes de hacer un salto hacia Irlanda y luego regresar a París para tomar el avión de regreso a Brasil. 17 abril Monseñor Williamson que nos honró con su presencia consagró los Santos Oleos en el Monasterio, durante una ceremonia que exigió largas y numerosas repeticiones. 19 abril Monseñor Williamson le dio una conferencia a los fieles y confirmó enseguida a veintinueve personas. 20 abril La comunidad acompañó a Monseñor Williamson al estado de Bahia con el R.P. Jahir Britto y su comunidad, donde Monseñor re-ordenó bajo condición al Padre Marcelo Masi y le confirió el subdiaconado al hermano Lorenzo, fbmv y al hermano André osb y dio la confirmación a una decena de personas. 1o mayo El R.P. Prior y el hermano Agustín partieron a Volta Redonda para los funerales de la señora Sonia Araujo Ferreira da Costa, madre de nuestro añorado Padre Ange. 13 mayo Ceremonia de profesión en Anápolis con las Hermanas de Nuestra Señora del Rosario, donde nos dirigimos con algunos fieles. 2 junio Visita del Padre Fernando Lopes donde las hermanas de Nuestra Señora del Rosario se ocupan de nuestra pequeña escuela San Benito-Santa Escolástica. NOTA DEL MAYORDOMO Estar en la Resistencia no es fácil. Lejos de eso. Los trabajos se intensifican y el ecónomo sabe de eso, mucho más cuando queremos agrandar nuestras instalaciones para tener más celdas y una segunda sala de cursos. Nuestra escuela también, de la cual se encargan las hermanas del Instituto Nuestra Señora del Rosario, solicita sin cesar los cuidados del ecónomo que hace todo lo posible para obtener lo que pueda faltar a nuestro presupuesto. Hno. Mayordomo Direcciones para correspondencia y para quien desee ayudarnos: Soc. Civil Mant. do Mosteiro da Santa Cruz Caixa Postal 96582 28610-974 Nova Friburgo – RJ Brasil Soc. C. Mant. do Mosteiro da S. Cruz Banco do Brasil S.A. Ag. 0335-2 – conta 5055-5 Praça Demerval Barbosa Moreira, 10 Nova Friburgo – RJ BRASIL Código Swift: BRASBRRJRJO Para accesar nuestra cuenta Paypal vea nuestro sitio: www.beneditinos.org.br Cuenta Paypal del Monasterio: http://www.beneditinos.org.br/index.php?option=com_content&view=article&id=74&Itemid=104#para_nos_ajudar #Boletines
- Bulletin 50
BULLETIN DE LA SAINTE CROIX JUIN 2014 – Nº 50 Bien chers amis et bienfaiteurs, En ce moment dramatique de la vie de l’Église, moment où la crise, se prolongeant, prend des aspects tout à fait inattendus, il faut, plus que jamais, mener le bon combat de la foi catholique avec entrain et courage. Qui aurait pu croire qu’un jour bénédictins, capucins et dominicains de la Tradition auraient leurs candidats retardés aux ordres ou menacés de l’être pour avoir maintenu une conduite que Mgr Lefebvre lui même avait conseillée et suivie ? Qui aurait pu croire qu’un des quatre évêques sacrés par Mgr Lefebvre serait expulsé de la Fraternité Saint Pie X, alors que sa position dans la crise actuelle reste plus fidèle à l’enseignement et aux directives pratiques de Mgr Lefebvre que celle de Menzingen ? Qui aurait pu croire que des anciens prêtres comme les abbés Faure, Pivert, de Mérode avec tant d’autres se trouveraient un jour en dehors de le Fraternité pour être restés fidèles aux orientations de Mgr Lefebvre ? Qui aurait cru que non seulement les prêtres mais aussi des laïcs, parmi les combattants de la première heure, seraient traités de façon semblable pour les mêmes raisons ? Tout cela est de nature à nous plonger dans le désarroi et à nous paralyser dans l’action à mener pour continuer l’oeuvre de restauration catholique. Mais il ne faut pas succomber à cette tentation. Il faut repartir au combat comme Mgr Lefebvbre, toujours plein d’entrain au milieu des pires difficultés. Imitons ceux qui nous ont précedé et même si nous ne sommes pas nombreux, souvenons-nous de la vision dont le prophète Elisée a été favorisé, lui qui avait prié le Seigneur de montrer à son serviteur que ceux qui étaient avec lui étaient plus forts et plus nombreux que ceux qui étaient contre lui : « Et le Seigneur ouvrit les yeux du serviteur, et il vit, et voici que la montagne était pleine de chevaux et de chars de feu, autour d’Elisée » (IV Rois, VI, 16). Il en sera de même pour nous, si nous restons fidèles à l’enseignement et aux directives de celui grâce à qui les portes de l’Enfer n’ont pas prévalu. Père Prieur DOCTRINE Une recension anonyme accréditée par Menzingen reproche au livre de l’abbé Pivert “Nos Relations Avec Rome” de centrer indûment le combat de Mgr Lefebvre sur la question du Christ Roi. Mais c’est Mgr Lefebvre lui-même qui l’affirme, comme on peut le voir en ce passage : “Voilà ce qui fait notre opposition, et c’est pourquoi l’on ne peut pas s’entendre. Ce n’est pas d’abord la question de la messe, car la messe est justement une des conséquences du fait qu’on a voulu se rapprocher du protestantisme et donc de transformer le culte, les sacrements, le catéchisme, etc… La vraie opposition fondamentale est le Règne de Notre Seigneur Jésus-Christ. Opportet Illum regnare, nous dit saint Paul, Notre Seigneur est venu pour régner. Eux disent non, et nous nous disons oui, avec tous les papes.” (Mgr Marcel Lefebvre, “L’Église Infiltrée Par Le Modernisme”, Éditions Fideliter – 1993 – page 70). Menzingen a-t-elle changé de position ? Nous, nous voulons garder la doctrine et les directives que Mgr Lefebvre nous a léguées parce qu’il est l’écho fidèle de la Tradition. Qu’on relise “Ils l’ont Découronné”. Tout y est. Rien que le titre nous montre la place du Christ-Roi dans le combat de Mgr Lefebvre. Il faut dire même plus que cela. Le Christ-Roi n’est pas seulement le centre des difficultés entre Mgr Lefebvre et la Rome libérale. Le Christ-Roi est le centre du drame des temps modernes. Pouquoi Louis XVI a-t-il été guillotiné ? Pouquoi la Vendée a-t-elle été dévastée, les États Pontificaux occupés, Garcia Moreno assassiné, les Cristeros écrasés, quinze mille prêtres, religieux et religieuses martyrisés en Espagne et la liberté religieuse proclamée à Vatican II à la demande de la secte maçonnique juive B’Nai B’rith ? Pourquoi enfin Notre Dame demande la Consécration de la Russie à son Coeur Immaculé sinon pour que son divin Fils y règne et règne sur le monde entier. « Nous ne voulons pas qu’Il règne sur nous », crient les impies. Nous, au contraire, nous disons : « Que votre règne arrive. » C’est bien cela le centre du combat et de Mgr Lefebvre et de toute l’Église dont Monseigneur a été le fils le plus méritant, le plus fidèle et le plus dévoué. * * * Deux Églises ? Certains minimisent la crise actuelle essayant d’effacer la distinction entre Église catholique et Église officielle. Bien sûr que Notre Seigneur n’a fondé qu’une Église, mais celle-ci se trouve aujourd’hui occupée par ses ennemis. Écoutons encore Mgr. Lefebvre citant Léon XIII et saint Pie X en son livre « Ils L’ont Découronné ». Ces citations nous aident à mieux nous rendre compte de cette réalité ténébreuse qu’est la Contre-Église qui s’installe dans l’Église Catholique. C’est un mystère, le mystère d’iniquité. « Voici que des ennemis très rusés ont rempli d’amertume l’Eglise, épouse de l’Agneau immaculé, l’ont abreuvée d’absinthe, ils ont jété des mains impies sur tout ce qui est désirable en elle. Là où le Siège du bienheureux Pierre et la Chaire de vérité furent établies comme une lumière pour les nations, là ils ont posé le trône de l’abomination de leur impiété ; afin que, le pasteur une fois frappé, ils puissent disperser le troupeau. » (Petit exorcisme de Léon XIII, cité par Mgr. Lefebvre – Ils l’ont Découronné – Éditions Fideliter – 1987 – page 151). Citant saint Pie X Mgr. Lefebvre rappelle les passages marquants de la Pascendi : « … Ils se cachent, et c’est un sujet d’appréhension et d’angoisse très vives, dans le sein même et au coeur de l’Eglise, ennemis d’autant plus redoutables qu’ils le sont moins ouvertement. » « … le danger réside aujourd’hui presque aux veines et aux entrailles de l’Église : leurs coups sont d’autant plus sûrs qu’ils connaissent plus intimement l’Église. Ajoutez que ce n’est point aux rameaux ou aux rejetons qu’ils ont mis la cognée, mais à la racine même, c’est-à-dire à la foi et à ses fibres les plus profondes. » (Saint Pie X, Pascendi, citée par Mgr. Lefebvre – Ils L’ont Découronné, pages 153 et 154). Les « canonisations » de Jean XXIII et de Jean Paul II confirment ce que nous venons de lire. L’ennemi est dans la place. Mgr. Lefebvre l’a dénoncé et nous en a preservé. Un autre esprit anime plusieurs dans la Tradition. Cet autre esprit n’est pas celui de Mgr. Lefebvre. C’est pourquoi nous le refusons. PIE IX ET LE LIBÉRALISME CATHOLIQUE Il est toujours bénéfique d’avoir présent à l’esprit les avertissements des Papes sur le danger du libéralisme qui nous guette à tout instant. Il ne suffit pas d’être dans la Tradition pour être exempt du danger de pactiser avec ce libéralisme. Écoutons ce saint et grand pontife parlant à des pélerins français du diocèse de Nevers en 1871 : « Mes chers enfants, il faut que mes paroles vous disent bien ce que j’ai dans mon coeur. Ce qui afflige votre pays et l’empêche de mériter les bénédictions de Dieu, c’est ce mélange des principes. Je dirai le mot et je ne le tairai pas ; ce que je crains, ce ne sont pas tous ces misérables de la Commune de Paris, vrais démons de l’enfer qui se promènent sur la terre. Non, ce n’est pas cela ; ce que je crains, c’est cette malheureuse politique, ce libéralisme catholique qui est le véritable fléau. Je l’ai dit plus de quarante fois, je vous le répète à cause de l’amour que je vous porte. Oui, c’est ce jeu… Comment dit-on en français ? Nous l’appelons en italien « altalena ». Oui, justement, ce jeu de bascule qui détruirait la religion. Il faut sans doute pratiquer la charité, faire ce qui est possible pour ramener ceux qui sont égarés ; il n’est cependant pas besoin pour cela de partager leurs opinions. Mais je ne veux pas prolonger mon discours, mes forces et mon âge ne me le permettraient pas. » (Barbier, tome I Histoire du Catholicisme Libéral et du Catholicisme Social en France, page 214) Ce jeu de bascule, est une tentation permanente pour la Tradition. N’est-ce pas ce jeu de bascule qui a perdu Dom Gérard et Campos et tant d’autres ? On veut s’entendre avec Rome, sans tenir compte des avertissements de Mgr Lefebvre et des leçons de l’expérience et on finit par céder en quelque chose, pour faire plaisir. Et ainsi, on rentre dans ce jeu de bascule qui détruit la religion. Mgr. Lefebvre et Mgr. de Castro Mayer ne sont pas entré dans ce jeu. N’y entrons pas non plus. Il ne faut jamais abandonner les principes et parmi les principes il y a les condamnations faites par les Papes, condamnations qui tombent sur le Concile Vatican II, le brigandage de Vatican II comme l’a dit Mgr. Lefebvre. Il ne faut pas hésiter là-dessus. Tenons ferme ce que nous avons reçu et transmettons le aux plus jeunes. Tradidi quod et accepi. La doctrine et pas seulement la doctrine. L’expérience aussi, celle de saint Pie X et de Mgr. Lefebvre qui ont bien percé le jeu de l’ennemi. Gardons le fruit de cette expérience et appliquons-la à la situation actuelle puisque ce sont encore les mêmes faux principes qui inspirent ceux qui sont aux commandes à Rome. Les dernières canonisations en sont la preuve. C’est une charité que d’avertir notre prochain de ne pas tomber dans la gueule du loup. Que la Fraternité Saint Pie X ne fasse pas ces accords qui finiraient de la remettre, pieds et mains liés, dans les mains d’ennemis du règne universel de Notre Seigneur Jésus Christ. Puisse la Fraternité rendre honneur à ceux qui, par leur réaction, l’ont préservé d’une chute, chute qui, malheureusement la guette toujours. Même si elle ne signe pas des accords proprement dit, la Fraternité Saint Pie X se comporte comme si elle les avait déjà signés. Elle fait le jeu de l’ennemi en punissant ses fils les plus devoués et les plus fidèles au combat de la foi. Jusqu’à quand agira-t-elle ainsi ? Jusqu’à quand Mgr. Williamson sera-t-il déshonoré par la Fraternité Saint Pie X, lui qui a probablement sauvé Mgr. Fellay d’un accord en 2012 en écrivant la lettre des trois évêques de la Fraternité aux supérieurs de la Fraternité ? Prions pour les membres de la Fraternité Saint Pie X et pour nous aussi. Que celui qui est debout prenne garde de ne pas tomber. CHRONIQUE 3 février Le R. Père Prieur, accompagné du frère Placide et de M. Deivid Nass partent pour la France où ils visiteront Saint Nicolas du Chardonnet, Avrillé, Bellaigue et Morgon, les abbés Pinaud et Rioult chez M. Bonnet de Viller et quelques familles parmi les plus fidèles avant de passer le canal de la Manche pour rencontrer Mgr Williamson, l’abbé Joseph Pfeiffer, les fidèles de Londres et du Middleland avant de faire un saut en Irlande puis revenir à Paris pour prendre l’avion de retour pour le Brésil. 17 avril Mgr. Williamson qui nous honnore de sa présence consacre les Saintes Huiles au monastère au cours d’une cérémonie qui a exigé de longues et nombreuses répétitions. 19 avril Mgr. Williamson fait une conférence aux fidèles et confirme ensuite vingt-neuf personnes. 20 avril La communauté accompagne Mgr. Williamson dans l’état de Bahia chez le R. Père Jahir Britto et sa communauté, où Monseigneur ré-ordonne, sous condition, l’abbé Marcelo Masi et confère le sous-diaconat au frère Lourenço fbmv et au frère André osb et donne la confirmation à une dizaine de personnes. 1er mai Le R. P. Prieur et fr. Augustin partent à Volta Redonda pour l’enterrement de Mme Sônia Araújo Ferreira da Costa, mère de notre régrété R. P. Ange. 13 mai Cérémonie de profession à Anápolis chez les Soeurs de Notre Dame du Rosaire où nous nous rendons avec quelques fidèles. 2 juin Visite de Mr. l’abbé Fernando Lopes dont les soeurs de Notre Dame du Rosaire s’occupent de notre petite école Saint Benoît – Sainte Scholastique. NOTE DU CELLERIER Être dans la Résistence n’est pas une sinécure. Loin de là. Les travaux ne font que s’intensifier et le cellérier en sait quelque chose, d’autant plus qu’on cherche à agrandir nos locaux pour avoir davantage de cellules et une deuxième salle de cours. Notre école aussi, tenue par des soeurs de l’Institut Notre Dame du Rosaire, sollicite sans cesse les soins du cellérier qui se tourne de tous les côtés pour obtenir ce qui peut manquer à notre budget. Pour nous aider vous pouvez envoyer vos dons à : Institut Culturel Saint Benoît (ICSB) BP 60232 78002 Versailles Cedex (Cet Institut peut vous délivrer des reçus fiscaux déductibles des impôts.) Fr. Cellérier Important : Les personnes qui désirent nous aider en déposant sur le compte de l’Institut Culturel Saint Benoît doivent signaler que c’est pour le Monastère de la Sainte Croix. Pour nous aider, vous pouvez aussi adresser vos chèques ou virements à notre compte BNP en France. Virements bancaires : FRANCE Soc. C. Mant. do Mosteiro da S. Cruz BNP PARIBAS PARIS ARC DE TRIOMPHE Code Banque Code Agence N° de compte Clé RIB 30004 02933 00010061014 60 IBAN : FR76 3000 4029 3300 0100 6101 460 BIC : BNPAFRPPPCE 80 av. Marceau 75008 Paris – France SUISSE Notre adresse pour toute correspondance: Mosteiro da Santa Cruz Caixa postal 96582 28610-974 Nova Friburgo – RJ BRESIL #Bulletins
- Supplément 6
SUPPLÉMENT nº 6 LES DOUZE DEGRÉS D’HUMILITÉ Saint Thomas nous enseigne que le fondement de l’humilité est la révérence envers Dieu. C’est pourquoi saint Augustin rattache l’humilité au don de crainte par lequel l’homme honore Dieu. L’humilité nous fait nous assujettir à Dieu. Elle est donc radicalement opposée au libéralisme qui n’est autre chose que l’orgueil érigé en système. Le libéral veut être libre de tout assujettissement, comme si se soumettre à Dieu était un mal, alors que c’est non seulement la seule attitude qui convient à la créature mais aussi le seul moyen d’être élevé par Dieu à la fin ultime pour laquelle Il nous a créé. Mais voyons ce qu’en dit saint Benoît, moins spéculatif que saint Thomas et saint Augustin, mais éminemment pratique dans l’application des mêmes principes ennoncés par saint Thomas et saint Augustin. Éduquer ou élever sont des synonymes. Saint Benoît se propose d’élever les moines, adultes ou enfants, qui se présentent à la porte du monastère. Comment s’y prend-t-il ? Il leur répète le mot de l’Evangile : « Quiconque s’élève sera humilié, et qui s’humilie sera exalté » (Luc, XIV, 11) et il fait précéder cette citation par ces simples et engageantes paroles : « La divine Ecriture, mes Frères, nous fait entendre ce cri : » Saint Benoît veut attirer toute notre attention sur ce point décisif de toute éducation. Il faut se faire petit si l’on veut que le bon Dieu se charge de nous et nous rende grands par la participation à sa nature divine. Saint Benoît va ensuite énoncer douze degrés par lesquels on arrive à la perfection à la fois de l’humilité et de la charité, parce qu’être exalté dans le texte de l’Ecriture ne veut pas dire autre chose que d’être sanctifié en cette vie et glorifié dans l’autre et cela se fait essentiellement par la charité qui est la vie divine en nous. Saint Benoît commencera par l’intérieur pour terminer par le maintien extérieur du moine. Ce qu’il dit aux moines s’applique à tout homme, puisque ce que veut saint Benoît n’est autre chose que de former des bons chrétiens. Saint François de Sales tombe parfaitement d’accord avec cette manière de procéder de saint Benoît. Voici ce qu’il en dit : « Je n’ai jamais pu approuver la méthode de ceux qui, pour réformer l’homme commencent par l’extérieur, par les contenances, par les habits, par les cheveux. Il me semble au contraire, qu’il faut commencer par l’intérieur car quiconque a Jésus-Christ en son cœur, il l’a bientôt après en toutes les actions extérieures » Nous voilà suffisamment renseignés sur l’humilité et sur la méthode d’éducation de saint Benoît pour commencer à étudier les douze degrés proposés par le patriarche des moines d’Occident. Un dernier mot, cette fois-ci de saint Bernard, nous mettra encore mieux sur la bonne voie. Saint Bernard définit l’humilité comme la vertu qui nous fait nous mépriser par suite d’une très vraie connaissance de nous-mêmes. Nous sommes donc sur la voie de la vérité. L’humilité c’est la vérité, disait sainte Thérèse d’Avila. Commençons, donc, notre étude. Prenons le sommaire du chapitre de l’humilité qu’en fait le Père Emmanuel du Mesnil de Saint Loup : 1. Avoir continuellement devant les yeux la crainte de Dieu, et par suite se tenir en garde contre tous les péchés, et notamment contre la propre volonté ; 2. Renoncer à ses propres désirs, par suite du renoncement à la propre volonté ; 3. Se soumettre en toute obéissance à son supérieur pour l’amour de Dieu ; 4. Accepter en paix les commandements difficiles, même les mauvais traitements et les injures ; 5. Découvrir au supérieur les pensées mêmes mauvaises qui viennent à l’esprit ; 6. Se contenter de ce qu’il y a de plus vil et plus abject ; 7. Se regarder du fond du cœur comme le dernier de tous ; 8. Suivre simplement la règle commune, et fuir toute singularité ; 9. Garder le silence jusqu’à ce que l’on soit interrogé ; 10. N’être point prompt à rire ; 11. Parler doucement, gravement, en peu de mots bien raisonnables ; 12. Porter l’humilité dans son cœur et dans tout son extérieur, baissant les yeux, comme un criminel qui se regarde comme étant sur le point d’être appelé au tribunal redoutable de Dieu. Voilà le résumé donné par le Père Emmanuel. Tout résumé rétrécit un peu la pensée d’un auteur, mais le résumé a l’avantage de dresser devant nos yeux une vue d’ensemble du sujet traité. Nous y voyons qu’en effet, saint Benoît commence par l’intérieur pour terminer par le maintien extérieur. Il commence par la présence de Dieu pour terminer aussi sur cette même présence. D’abord l’effet de cette présence à l’intérieur de l’âme, c’est la crainte. La crainte peut être servile ou filiale. Toutes deux font que l’homme se soumet à Dieu, mais seulement la seconde entre avec lui au ciel. À la fin il y ajoute que le corps aussi doit être rempli de cette même crainte, qui est la révérence envers Dieu. Le tableau ne serait pas complet si saint Benoît avait oublié de parler explicitement de la charité qui suit pas à pas tous les degrés de l’humilité ou, au moins, rejoint le moine en cours de route. C’est elle qui anime le moine et anime tout chrétien dans cette ascension vers le Dieu de toute bonté. Écoutons saint Benoît nous parler de cette charité quand le moine arrive au sommet des douze degrés de l’humilité : « Le moine ayant donc monté tous ces degrés d’humilité parviendra bientôt à cette charité de Dieu, laquelle étant parfaite, chasse dehors la crainte et fait que tout ce qu’il observait auparavant avec un sentiment de terreur, il commence alors à le regarder sans aucune peine, comme naturellement et par une habitude contractée ; non plus par frayeur de l’enfer, mais par amour pour le Christ, par l’heureux usage et l’attrait propre des vertus que le Seigneur daigne faire paraître dans son serviteur purifié de ses vices et de ses péchés. » Le libéralisme ne connait pas la crainte, mais il ne connait pas non plus la charité. Le Libéralisme chasse la crainte mais chasse aussi la charité. Le libéralisme attire parce qu’il semble être arrivé au sommet de l’échelle, mais, en vérité, il n’a pas mis le pied ni au premier barreau. Le catholicisme, par contre, sait avoir le visage antipathique de vraie bonté, selon l’expression d’un illustre écrivain. Antipathique au péché, mais souriant à la vertu. Seul le catholicisme sait unir sévérité et bonté, humilité et magnanimité, pour arriver à cette charité qui chasse la crainte servile pour ne laisser que cette crainte révérencielle, elle-même toute pénétrée de sainte intimité entre l’âme et son Créateur et Sauveur. Dans un prochain bulletin, si le bon Dieu nous en fait la grâce, nous reprendrons soit chaque degré un par un, soit quelques-uns pour approfondir la pensée de saint Benoît qui a formé des milliers de saints, moines et laïcs et a façonné l’Europe catholique, phare du monde entier. Pour donner un avant-goût de ce que d’illustres commentateurs ont écrit sur chacun de ces degrés, écoutons Dom Etienne Salasc qui commente le onzième degré : « Il appartient au moine entré ostensiblement dans la milice du Christ d’imiter Jésus-Christ dans son langage plein de douceur, exempt du rire inconvenant, toujours humble et sérieux, sobre, raisonnable, jamais bruyant, sans cesse assaisonné du sel de la sagesse. Devant ces formes d’une correction si parfaite et si attrayante, le désir de l’imitation s’impose avec d’autant plus de charme que l’on reconnaît dans ces bons effets de l’humilité, les caractères d’une civilité exquise et d’une éducation accomplie. Il en est de l’humilité comme de la vraie piété ; elle est utile à tout, avec ses promesses de la vie présente et de la vie future. Le parfait chrétien ne le cède en rien au parfait gentilhomme. » Et sur le dixième degré qui pouvait sembler exclure toute gaîté dans le cloître, voici le sage commentaire du même auteur, Dom Etienne Salasc, moine cistercien : « Le rire est un besoin de nature qui dépend beaucoup de la diversité des tempéraments plus ou moins sensibles aux causes qui l’excitent. Il serait absurde de vouloir l’interdire radicalement. Telle n’est pas la condition faite à l’humilité, ni la pensée de N. Père S. Benoît. Bien plus, le rire est une détente parfois nécessaire. » A vrai dire ce que veut saint Benoît avec le dixième degré d’humilité c’est que le moine (et cela vaut pour tout chrétien) sache exclure les plaisanteries et bouffonneries incompatibles avec « l’inexprimable sérieux de la vie chrétienne ». Nous recommandons à tous ceux qui veulent approfondir ces leçons d’humilité l’excellent livre de l’abbé G. A. Simon « La Règle de Saint Benoît Commentée pour les Oblats et les Amis des Monastères » édité dans les années 30 et réédité par les Editions de Fontenelle en 1982. L’abbé Simon commente avec grande érudition et grand bon sens toute la Règle. Il nous la fait mieux comprendre pour mieux la vivre. Que tous puissent trouver en cette Règle qui est, selon Bossuet, « un précis du christianisme, un docte et mystérieux abrégé de la doctrine de l’Evangile », une précieuse aide pour tout restaurer dans le Christ, comme le voulait saint Pie X. Fr. Thomas d’Aquin OSB #Supplément
- Língua Portuguesa. Curso On-line do Prof. Carlos Nougué
Para Bem Escrever na Língua Portuguesa Curso On-line do Professor Carlos Nougué “A gramática de uma língua é a arte de [escrever e pois de] falar corretamente.” Andrés Bello “A gramática é a arte de levantar as dificuldades de uma língua; mas é preciso que a alavanca não seja mais pesada que o fardo.” Antoine Rivarol * * * • Para Bem Escrever na Língua Portuguesa ministrar-se-áon-linecomo curso de extensão de 60 horas, com certificado válido para quaisquer fins curriculares; e visará a dotar os alunos de proficiência gramatical em nossa língua, ou seja, a fazê-los escrever bem nela. Não ensinará “macetes”, mas a arte da Gramática. →Fundamentos Teóricos e Motivos do Curso; →Ementa do Curso; →Notícia Biográfica de Carlos Nougué; →Vídeos do Professor; →Suma Gramatical da Língua Portuguesa(no prelo, pela editora É Realizações). →Questões Gramaticais. •As 60 horas distribuir-se-ão por 30 aulas em vídeo de cerca de duas horas cada uma, disponibilizadas sempre emsitepróprio. •Liberar-se-ão duas aulas por semana, conquanto o curso inteiro já vá estar gravado quando começar; e o curso inteiro permanecerá 10 meses no referido site, o que visa a dar aos alunos grande flexibilidade quanto a tempo e assistência. •A cada aula estará disponível para impressão, em nosso sítio, um documento correspondente ao explanado pelo professor; e, disponibilizada a última aula, os alunos terão reunido um conjunto de cerca de 200 páginas destes documentos. •A cada aula também estará disponível para impressão, em nosso sítio, um documento de exercícios (com resolução); e, disponibilizada a última aula, os alunos terão reunido um Caderno de Exercícios de cerca de 200 páginas. •Os alunos poderão escrever ao professor para solucionar suas dúvidas, e receberão respostas também por e-mail. •Oferecer-se-ão, ademais: → umConcurso de Tradução; → um Concurso de Copidesque. • O valor total do curso será de R$ 300,00, que poderão parcelar-se em até seis vezes no cartão (pelo PagSeguro). Por pagamento à vista mediante débito on-line, o valor do curso cai paraR$ 280,16. •As matrículas começarão no dia 14 de julho de 2014, em nosso mesmo site; e a primeira aula do curso será liberada a qualquer hora do dia 11de agosto de 2014. Observação.As matrículascontinuarão abertas depois de iniciado o curso; mas não se estenderá o tempo (como dito acima, de 10 meses) em que as aulas ficarão disponíveis em ambiente virtual. E-mail para contato: carlosnougue@questoesgramaticais.com.br #Atualidades
- Até que ponto ele chegou
Até que ponto ele chegou Com a recente publicação da Declaração Doutrinal de Dom Fellay, enviada ao Cardeal Levada aos 15 de abril de 2012, várias observações lhe têm sido feitas, mas há algo que parece que está passando despercebido: é a referência que Dom Fellay faz à profissão de fé de 1989. Com efeito, ele a cita em nota ao nº 2 de sua Declaração, como sendo um documento que diria o modo de aceitar os ensinamentos do Magistério da Igreja. Eis uma passagem dessa profissão de fé: “Dou minha adesão com uma obediência religiosa da vontade e da fé às doutrinas que, seja o Pontífice Romano, seja o colégio dos bispos, pronunciam quando eles exercem o magistério autêntico, mesmo se eles não têm a intenção de os proclamar em um ato definitivo.”[1] Notando-se que essa profissão de fé é precedida por um texto introdutório, que esclarece o sentido que se deve dar à dita profissão. Ora, nessa introdução se lê: “Pareceu indispensável preparar textos adaptados, a fim de os tornar atualizados no que concerne a seu estilo e a seu conteúdo e os colocar de acordo com os ensinamentos do Vaticano II e com os documentos oriundos do mesmo.”[2] E agora ouçamos Dom Lefebvre que, com seu olhar penetrante, nos dá a devida apreciação desse documento do Cardeal Ratzinger: “Os erros do Concílio e suas reformas permanecem a norma oficial consagrada pela profissão de fé do Cardeal Ratzinger de março de 1989” (Mgr Lefebvre, Itinéraire spirituel, p. 10-11) [3] “A nova profissão de fé que foi redigida pelo Cardeal Ratzinger contém explicitamente a aceitação do Concílio e de suas consequências. Foi o Concílio e suas consequências que destruíram a Santa Missa, que destruíram nossa Fé, que destruíram os catecismos e o reino de Nosso Senhor Jesus Cristo nas sociedades civis. Como podemos aceitá-lo? (…) É necessário guardarmos a Fé católica, protegê-la por todos os meios” (Mgr Lefebvre, Paris, le 23 septembre 1979) [4] “Isso é colocar-nos em uma contradição, porque ao mesmo tempo que Roma dá à Fraternidade São Pedro, por exemplo, ou à abadia do Barroux e a outros grupos a autorização de celebrar a missa de sempre, ao mesmo tempo pede-se aos novos sacerdotes que assinem uma profissão de fé na qual é necessário admitir o espírito do Concílio. É uma contradição: o espírito do Concílio se exprime na nova missa. Como querer manter a missa de sempre aceitando o espírito que destrói essa missa de sempre? É colocar-se em uma contradição completa. Um dia, aos poucos, se exigirá daqueles aos quais foi concedida a missa de São Pio V, a missa de sempre, se exigirá deles que eles aceitem também a nova missa. E lhes será dito que se trata simplesmente de que eles se conformem ao que eles assinaram, pois que eles assinaram que aceitavam o espírito do Concílio e as reformas do Concílio. Não se pode colocar-se assim em uma contradição, em um ilogismo aberrante. É uma situação inteiramente desconfortável. É isso que faz a dificuldade desses grupos que assinaram isso e que atualmente se encontram em uma espécie de impasse.” (Homilia, Friedrichshafen, 29 de abril de 1990, citado no livro La messe de toujours, p. 428) O que gostaria, sobretudo, é de sublinhar até que ponto Dom Fellay chegou a ceder, a fim de alcançar o seu intuito: a legalização da Fraternidade São Pio X. Com ou sem acordo com Roma, o mal já está na cabeça de Dom Fellay. E sua posição está contaminando cada vez mais as mentes dos que confiam nele. Nossos votos a que todos abram os olhos, não se deixem enganar e se unam aos que resistem a ele em face (cf. Gal. 2, 11-14): ut fideles inveniantur. Arsenius [1] J’adhère aussi avec une obéissance religieuse de la volonté et de la foi aux doctrines que, soit le pontife Romain, soit le collège des évêques, prononcent quand ils exercent le magistère authentique, même s’ils n’ont pas l’intention de les proclamer dans un acte définitif. [2] Il est apparu donc indispensable de préparer des textes adaptés pour les mettre à jour en ce qui concerne leur style et leur contenu et les mettre plus en phase avec les enseignements de Vatican II et des documents qui en étaient issus. [3] Les erreurs du Concile et ses réformes demeurent la norme officielle consacrée par la profession de foi du Cardinal Ratzinger de mars 1989. [4] La nouvelle profession de foi qui a été rédigée par le cardinal Ratzinger contient explicitement l’acceptation du Concile et de ses conséquences. C’est le Concile et ses conséquences qui ont détruit la Sainte Messe, qui ont détruit notre Foi, qui ont détruit les catéchismes et le règne de Notre Seigneur Jésus-Christ dans les Sociétés civiles. Comment pouvons-nous l’accepter ! […] Il nous faut garder la Foi catholique, la protéger par tous les moyens. #Atualidades
- CATECISMO DE LA CRISIS EN LA FRATERNIDAD
CATECISMO DE LA CRISIS EN LA FRATERNIDAD. POR UN SACERDOTE DEL DISTRITO DE FRANCIA DE LA FSSPX 1. ¿Hay verdaderamente una crisis ? Sí. Monseñor Fellay habla de una « prueba muy grande en la Fraternidad », una « prueba mayor » (Ecône, 7-9-2012) “una prueba dolorosa” con “problemas graves” (Cor unum, nov. 2012) “La más grande que hayamos tenido jamás”. (Ecône, 1-11-2012) 2. ¿Por qué hablar de estos problemas en público? Por la simple razón de que no hay que “decir jamás que estas discusiones teológicas son un asunto de especialistas y no nos conciernen. Hay que insistir para demostrar que es todo lo contrario: porque ellas tocan la fe, estas cuestiones nos conciernen a todos eminentemente, clero y laicos. Nosotros debemos entonces tratar de entender y hacer comprender lo que está en juego”. (Padre de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008) 3. ¿Por qué tratar estos problemas bajo la forma de catecismo ? Porque como dijo Monseñor Fellay : « consciente de la necesidad vital para las almas de predicar a tiempo y a destiempo las verdades de la fe, la Iglesia católica siempre ha velado para hacer accesible a sus hijos la enseñanza de las verdades eternas… Puedan las páginas de este Catecismo esclarecer las almas de buenas voluntad…” (Prefacio al catecismo de la doctrina cristiana). 4. ¿En qué consiste la crisis en la Fraternidad ? « Ha habido una impugnación de la autoridad, una impugnación radical porque ella acusa de ya no conducir a la Fraternidad hacia su fin” (Monseñor Fellay, Cor unum, nov. 2012) 5. ¿Pero esta prueba no ha sido superada desde el Capítulo de julio de 2012? No. « Hay un recelo hacia la autoridad ». (Ecône, 7-9-2012). 6. ¿Por qué no se ha hecho la curación? Porque, como el mismo Monseñor Fellay lo reconoció: “Estoy muy consciente que esto no se hace de un día para otro y que no sirve para nada decir: “tengan confianza”. Es con los hechos, por las acciones, que poco a poco podrá llegar”. (Ecône, 7-9-2012). 7. ¿No hubo actos notables por parte de Menzingen desde entonces ? Sí, por supuesto. La expulsión de Monseñor Williamson. 8. Pero, esto es suficiente para concluir que la crisis perdura? Habría que probar que, además de sus fallos disciplinarios, Menzingen continúa con su doctrina errática. Esto es lo que nosotros vamos a hacer: explicar en qué y por qué Menzingen continúa yendo por mal camino. 9. ¿Por qué Menzingen va por el mal camino? ¡Porque las autoridades de la Fraternidad se niegan a retirar la ambigüedad que ellas han creado! 10. ¿Cuál es esta ambiguedad ? Es doble y concierne a la impostura de dos actos realizados por Benedicto XVI que favorecen la Tradición sólo materialmente y que Mons. Fellay presenta como actos que serían categóricamente a favor de la Tradición. 11. ¿Qué quieren decir estas palabras bárbaras? Cuando usted tiene cemento, arena y grava, usted tiene una casa material pero no formalmente. La diferencia es enorme. 12. ¿Cuál es el primer acto realizado por Benedicto XVI que plantea un problema? Se trata del Motu Proprio de Benedicto XVI sobre el uso de la Liturgia romana anterior a la reforma de 1970. Monseñor Fellay pretende que “por el Motu Proprio Summorum Pontificum, el Papa Benedicto XVI ha restablecido en sus derechos la misa tridentina, afirmando con claridad que el Misal Romano promulgado por San Pio V jamás ha sido abrogado”. (Menzingen, 7-7-2007) 13. ¿Dónde está la ambigüedad? El Motu Proprio dice en realidad que la Misa Tradicional no ha sido jamás abrogada en cuanto forma extraordinaria pero que ella ha sido abrogada en cuanto forma ordinaria. Por esta acción, Benedicto XVI hace perder al rito romano de la Santa Misa. De jure, su condición de única forma ordinaria y oficial y la relega a la condición de “forma extraordinaria”, después de haberla humillado comparando su santidad con la del “rito bastardo”. A pesar de estos hechos, no existe ningún documento oficial de Menzingen condenando este concubinato litúrgico. 14. Pero esto es su manera de verlo. No, esto ha sido visto y dicho también por el Padre de Cacqueray en la Carta a los Amigos y Benefactores 2009. El Motu Proprio, dice, no “corresponde y responde mas que en su materialidad, al primer preámbulo sugerido por la Fraternidad”. (Suresnes, 31-12-2008) Además, Monseñor Lefebvre, después de darse cuenta de su error después del acuerdo con Roma en mayo de 1988, nos puso muy en guardia luego de las consagraciones: “Ustedes se dan cuenta que él quería llevarnos a la Iglesia Conciliar… ellos quieren imponer esas novedades para terminar con la Tradición. Ellos no acuerdan nada por estima de la liturgia tradicional, sino simplemente para engañar a aquellos a quien se las acuerdan y disminuir nuestra resistencia, introducir una cuña en el bloque tradicional para destruirlo. Es su política, su táctica…” (Ecône, 9-9-1988) 15. Entonces, ¿qué debería haber respondido Monseñor Fellay ? Lo que la Fraternidad respondió a su tiempo respecto a una acción similar de Roma (indulto del 3-10-1984). El Superior General de la FSSPX recordó que este indulto era “ruinoso para la metafísica del derecho”. No podía tratarse allí más que de un “argumento ad hominem” porque “sus condiciones son inaceptables”. El “católico no puede, si tiene el sentido de la Iglesia, considerar al indulto como fundamento verdadero de su petición” (Cor unum, junio de 1985) 16. Por lo tanto, en sentido estricto, la primera condición previa de la Fraternidad no fue alcanzada. En efecto, la declaración del Capítulo del 2006 hablaba de “la necesidad de dos condición previas” en las “negociaciones con Roma”. Una nota recordaba la primera: “La libertad completa y sin condiciones para la Misa tridentina”. Sin embargo, la liberalización de la misa aparte del engaño ya anotado, no fue sin condición. El artículo 2 del Motu Proprio otorga esta libertad sin “ninguna autorización ni de la Sede apostólica ni de su Ordinario” pero solamente por las “misas celebradas sin el pueblo”. 17. ¿No debimos, pues, ir mas lejos en los contactos romanos? Si se hubiera respetado el plan establecido en el Capítulo de 2006, sí. Pero Monseñor Fellay hará lo contrario ya que escribió, después de haber recordado “el enfoque hegeliano de Benedicto XVI según el cual el cambio, que es necesario, no puede sin embargo estar en ruptura con el pasado”: “Respecto a Roma, no sabiendo mucho cómo y cuándo las cosas pueden evolucionar, preferimos preparar el terreno de las discusiones por un grupo ad hoc y no dejarnos sorprender, si acaso hay sorpresa”. (Cor unum 16-7-2007) 18. ¿Cuál es el segundo acto realizado por Benedicto XVI que plantea un problema? Se trata del Decreto del levantamiento de la excomunión latae sententiae de los obispos de la Fraternidad, (21-1-2009) que tampoco corresponde a la segunda condición previa emitida por el Capítulo de 2006, a saber: “el retiro del decreto de excomunión de los cuatro obispos de la Fraternidad”. Porque, como en 1988, « para Roma, el objetivo de los coloquios de reconciliación, como lo dijo el cardenal Gagnon, es el regreso del rebaño disperso al aprisco. Pero cuando pensamos en la historia de las relaciones de Roma con los tradicionalistas de 1965 a nuestros días, estamos obligados de constatar que es una persecución cruel y sin tregua para obligarnos a la sumisión al Concilio. La Roma conciliar y modernista actual no podrá tolerar jamás la existencia de una rama de la Iglesia católica que la condena por su vitalidad.” (Monseñor Lefebvre, Ecône, 19-6-1988) 19. Pero « retiro » o « levantamiento » poco importa, ¿no ? « La Fraternidad se niega a pedir un « levantamiento de las sanciones ». Ella busca obtener “el retiro del decreto de las excomuniones” y es evidente que los términos que ella ha empleado para traducir su petición han sido intencionales. Ella quiere que se manifieste su convicción de la nulidad de las sanciones” (Padre de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008) 20. ¡Pero el resultado está allí a pesar de todo, y es positivo! « Si se trata realmente del retiro del decreto –y no de un levantamiento de las excomuniones- entonces será el comienzo de la reparación de la injusticia inaudita que conocemos y podremos regocijarnos. Si, en cambio, se tratara de un “levantamiento de excomuniones”, las cosas serían otras. No correspondería a nuestra segunda condición previa y no lavaría a nuestros obispos del mal juicio que se les ha hecho. Dejando entonces creer que las penas pronunciadas no eran nulas y que ellas quizás eran incluso merecidas, ¿no resultaría, en cierto sentido por lo menos, un nuevo mal y más profundo? Roma entonces hubiera levantado, con una apariencia misericordiosa, las sanciones que se encontrarían, por el mismo acto, confirmadas como válidamente, o legítimamente impuestas”. (Padre de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008) 21. ¿Cómo reaccionó Monseñor Fellay públicamente al levantamiento de las excomuniones ? El expresó su « Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto que, más allá de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representará un beneficio para toda la Iglesia… Además de nuestro reconocimiento al Santo Padre, y a todos los que le ayudaron a realizar este valeroso acto, nos congratulamos que el decreto del 21 de enero juzgue necesarias la realización de “reuniones” con la Santa Sede… En este nuevo ambiente, tenemos la firme esperanza de arribar pronto a un reconocimiento de los derechos de la Tradición católica”. (Menzingen, 24-1-2009) 22. ¿Este comunicado fue impugnado en esa época? Si, durante una reunión de priores, uno de ellos hizo la observación que ese comunicado era mentiroso, engañaba a nuestros fieles y que se debía aclarar las cosas. El tomó esta imagen: “Cuando yo pido un pastel de peras y me traen un pastel de manzana, yo no tengo derecho de decir que obtuve lo que pedí”. 23. Monseñor Fellay ¿rectificó públicamente la posición tomada? No. El prior, el año siguiente, fue cambiado y nombrado vicario en un nuevo puesto. Mientras tanto, Monseñor Fellay escribió en el boletín interno de la Fraternidad: “En el mismo momento en que le entregué al Cardenal el ramillete para el Papa Benedicto XVI, recibí de sus manos el decreto firmado del cardenal Re y fechado el 21 de enero. ¿Cómo no ver allí la mano de Nuestra Señora? Admito que todavía hoy estoy estupefacto. Esto sobrepasa las expectativas humanas, incluso si el decreto habla de la remisión de las excomuniones y no de anular el decreto de 1988, incluso si el texto arregla las cosas de tal manera que la Santa Sede no quede en ridículo. Lo esencial reside en el hecho de que las excomuniones –que nosotros siempre impugnamos- ya no existen y que el camino preconizado por nosotros de discusiones sobre el fondo (doctrina, fe, etc.) es reconocido como necesario. En las circunstancias actuales, me parece ilusorio esperar más de las autoridades oficiales”. (Cor unum, 8-2-2009). 24. ¿No es en efecto lo esencial ? No, porque « lo esencial reside en el hecho de que las excomuniones ya no existen” es lo mismo que decir que nos contentamos con una cosa materialmente siendo que la queremos formalmente. 25. ¿Así que a pesar de este « incluso si », Monseñor Fellay consideró la segunda condición previa como cumplida? Si. No solamente empezaría con las discusiones romanas, sino que hablaba ya a los miembros de una “situación canónica, cuando sea posible” donde “será necesario todo un sistema de protección, como lo previó sabiamente, Monseñor Lefebvre, con un comité de defensa de la Tradición en Roma”. (Cor unum, 8-2-2009) 26. Entonces empezamos las discusiones romanas sobre bases falsas. Exacto, porque « nosotros no tenemos la misma manera de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de llevarnos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un regreso de Roma a la Tradición. No podemos entendernos. Es un diálogo de sordos”. (Monseñor Lefebvre, Fideliter, sept.-oct. 1988) 27. Pero ya no estamos en la época de Juan Pablo II “Ahora bien, ¿el pensamiento de Benedicto XVI es mejor comparado con el de Juan Pablo II? Basta leer el estudio de uno de nosotros sobre La Foi au Péril de la Raison para darse cuenta que el pensamiento del Papa actual está igualmente impregnado de subjetivismo. Es toda la fantasía subjetiva del hombre en el lugar de la realidad objetiva de Dios. Es toda la religión católica sumisa al mundo moderno.” (Monseñores Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012) 28. Por lo tanto, aunque las condiciones previas no fueron cumplidas estrictamente, mediática y psicológicamente demostraron que Benedicto XVI fue realmente benevolente hacia la Fraternidad y su doctrina. “Pero, se nos dirá, Benedicto XVI es bondadoso hacia la Fraternidad y su doctrina. En tanto que subjetivista puede serlo, porque los liberales subjetivistas pueden tolerar la misma verdad pero no si ella se rehúsa a tolerar el error. El nos aceptará en el marco de un pluralismo relativista y dialéctico, a condición de permanecer en la “plena comunión “hacia la autoridad y hacia las otras “realidades eclesiales”. He aquí el por qué las autoridades pueden tolerar que la Fraternidad continúe enseñando la doctrina católica, pero no soportarán absolutamente que ella condene a la doctrina conciliar. He aquí el por qué un acuerdo incluso puramente práctico haría necesaria y progresivamente callar, por parte de la Fraternidad, toda crítica del concilio o de la nueva misa. Dejando de atacar estas victorias que son las más importantes de la Revolución, la pobre Fraternidad cesaría necesariamente de oponerse a la apostasía universal de nuestra lamentable época y se hundiría ella misma” (Monseñores Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012). 29. Pero cuando Roma nos llame para discutir, corremos ¿no ? ¡No! no hay que precipitarnos : « Yo pondría mis condiciones para retomar eventualmente los coloquios con Roma” (Monseñor Lefebvre, Fideliter sept.-oct. De 1988). Noten bien que estas condiciones son planteadas para retomar las discusiones, ¡no para firmar un acuerdo! 30. Quelles étaient ces conditions à une reprise éventuelle des colloques avec Rome si sagement envisagées par Monseigneur Lefebvre ? « En ese momento soy yo el que pondría las condiciones. Yo no aceptaría estar en la situación en la que estamos luego de los coloquios. Se acabó. Yo colocaría la cuestión en el plano doctrinal. “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los Papas que les han precedido? ¿Están de acuerdo con la Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de San Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están ustedes en plena comunión con estos Papas y sus afirmaciones? ¿Aceptan todavía el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo? Si no aceptan la doctrina de sus predecesores, entonces es inútil hablar. Mientras no acepten una reforma del Concilio teniendo en cuenta la doctrina de estos Papas que les han precedido, no hay diálogo posible. Es inútil. Las posturas serían más claras. (Monseñor Lefebvre, Fideliter n°66, noviembre de 1988) Hemos creído ser mas fuertes que nuestro fundador, y hoy en día las cosas no son claras. 31. ¿Le faltó claridad al trabajo de nuestros teólogos? Absolutamente no. « Por nuestra parte, nuestros expertos han demostrado perfectamente la oposición entre la enseñanza de la Iglesia perenne y la enseñanza del Vaticano II y sus consecuencias”. (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo 2012) 32. ¿Cuál fue el resultado de estas discusiones ? « Las discusiones manifestaron un desacuerdo profundo sobre casi todos los puntos abordados » (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo 2012) 33. ¿Entonces, por qué esta « proposición de la Congregación romana de reconocer la Fraternidad por un estatuto jurídico de prelatura personal a condición de firmar un texto ambiguo?” (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo 2012) Las discusiones romanas han manifestado « que no están listos para renunciar al Concilio Vaticano II” y que ellos quieren “llevarnos a él”, sin embargo, el regreso de la Fraternidad podría “ser útil” a la Iglesia conciliar “para avalar la renovación de la reforma con la continuidad”. (Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 34. ¿Pero Monseñor Fellay estaba consciente de eso ? Sí. « Nosotros hemos recibido una proposición que intenta hacernos entrar en el sistema de la hermenéutica de la continuidad.” (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo de 2012) Y en el mismo documento, dice estar sorprendido de esta proposición de Roma. 35. Sorprendido o no, ¿qué decide él ? Por principio reunir a los superiores de la Fraternidad (salvo a Monseñor Williamson) en Albano para tomar consejo (oct. 2011) 36. ¿Qué le dijeron durante esta reunión? Las ofertas de Roma son « confusas, equívocas, falsas y malvadas en lo esencial”. “Su preámbulo doctrinal” es “peor que el protocolo de 1988 en particular respecto al Concilio y al magisterio pos-conciliar”. “Dadas las circunstancias, hay certeza de al fin, luego de muchas palabras, no llegaremos absolutamente a nada”. Continuar los contactos va “a engendrar necesariamente males para el bien común que poseemos, para la Fraternidad y para la familia de la Tradición” (Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 37. ¿Siguió estos consejos Monseñor Fellay ? No. 38. Por lo tanto ¿ha faltado gravemente a la prudencia ? Sí, pero no fue su única falta. Porque haciendo esto, debió ir en contra de las voluntades del Capítulo de 2006. Por lo tanto hubo, además de una loca imprudencia, una desobediencia grave. 39. ¿Es decir ? En Marzo de 2012, el Superior general escribió a todos los miembros de la Fraternidad lo siguiente: Los pocos actos de Benedicto XVI en este sentido, actos ad intra que afectan a la liturgia, la disciplina, la moral son pues importantes, aunque su aplicación deja todavía que desear… Entre los obispos jóvenes, algunos de los cuales nos expresan claramente sus simpatías… ¡Es tal vez en Roma en donde estas cosas son más manifiestas! Tenemos ahora contactos amigables en los dicasterios más importantes, ¡también entre los más allegados al Papa!” Monseñor Fellay piensa asistir a “la restauración de la Iglesia. Aunque no hay que excluir el regreso de un “Juliano el Apóstata”, no creo que este movimiento pudiera ser detenido. Si esto es cierto, y de eso estoy seguro, eso exige de nosotros una nueva posición en relación con la Iglesia oficial….. Se trata de una mirada sobrenatural sobre la Iglesia y el hecho de que ella permanece en manos de Nuestro Señor Jesucristo, aún desfigurada por sus enemigos. Nuestros nuevos amigos en Roma afirman que el impacto de tal reconocimiento sería extremadamente poderoso para toda la Iglesia, como una confirmación de la importancia de la Tradición para la Iglesia. Sin embargo, tal realización concreta requiere dos puntos absolutamente necesarios para asegurar nuestra supervivencia: El primero es que no se le pida a la Fraternidad concesiones que afecten la fe y lo que emana de ella (la liturgia, los sacramentos, la moral, la disciplina). El segundo es que se le conceda a la Fraternidad una verdadera libertad y autonomía de acción, y que éstas le permitan vivir y desarrollarse concretamente… Serán las circunstancias concretas las que nos muestren cuando será el tiempo de “dar el paso” hacia la Iglesia oficial. Hoy en día, a pesar del acercamiento romano del 14 de septiembre y debido a condiciones impuestas, esto todavía nos parece imposible. Cuando Dios lo quiera, ese tiempo vendrá. No podemos tampoco excluir, porque el Papa parece poner todo su peso en este asunto, que esta situación conozca un súbito desenlace” (Cor unum) 40. ¿Cómo pudo justificar un tal cambio de dirección? Despreciando todas las advertencias amigables y anulando las decisiones del Capítulo de 2006 que le obligaban. 41. ¿A qué se refiere por advertencia amigable? A esta en particular: « Ir en el sentido de un acuerdo práctico, sería renegar de nuestra palabra y nuestros compromisos ante nuestros sacerdotes, nuestros fieles, Roma y ante todo el mundo. Un tal paso manifestaría una grave debilidad diplomática de parte de la Fraternidad, y de hecho, más que diplomática. Sería una falta de coherencia, de rectitud y de firmeza, que tendrían como efecto la pérdida de credibilidad y de la autoridad moral que disfrutamos. El simple hecho de comprometernos en esta vía, engendrará desconfianza y división entre nosotros. Muchos de los superiores y de los sacerdotes tendrán un problema de conciencia y se opondrán. La autoridad y el mismo principio de autoridad serán puestos en cuestión y socavados. En consecuencia, no es el momento de cambiar la decisión del Capítulo de 2006 (no al acuerdo práctico sin la solución de la cuestión doctrinal)”(Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011). 42. ¿Qué decía esta decisión del Capítulo de 2006? « Los contactos que la Fraternidad mantiene episódicamente con las autoridades romanas, tienen como único objeto ayudarlas a recuperar la Tradición que la Iglesia no puede renegar sin perder su identidad, y no la búsqueda de una ventaja para ella misma, o de llegar a un imposible “acuerdo” puramente práctica. El día en que la Tradición recupere todos sus derechos, el problema de la reconciliación no tendrá razón de ser y la Iglesia encontrará una nueva juventud”. (Cor unum, octubre 2006) 43. ¿Qué piensa Monseñor Fellay de las condiciones del Capítulo de 2006? « El capítulo de 2006 da una línea, se puede decir que clara, pero me atrevo a decir que demasiado abstracta. Ella es clara, decimos: las discusiones con Roma son para ayudar a reencontrar la Tradición, no se busca en esas discusiones un acuerdo práctico. Cuando Roma haya regresado, eso ya no será un problema. ¿Cómo se puede juzgar? ¿Hasta dónde llega? ¿Es total o parcial ? ¿Sobre qué puntos ? » (Ecône, 7-9-2012) 44. ¿Que hizo él de estas decisiones claras ? Las arrojó oficialmente a la basura en marzo de 2012 en el Cor unum. 45. ¿Cómo ? Por un sofisma. 46. ¿Cuál ? Este: la pretendida « nueva situación » exige una nueva « dirección”; la decisión del Capítulo de 2006 no es un “principio” sino “una línea de conducta que debe regir nuestra acción concreta”. “Estamos aquí frente a un razonamiento en el que la premisa mayor es la afirmación del principio de la primacía de la fe para permanecer católicos. La premisa menor es una constatación histórica sobre la situación actual de la Iglesia; y la conclusión PRÁCTICA se inspira en la virtud de la prudencia que regula el actuar humano; nada de buscar un acuerdo en detrimento de la fe. En 2006, las herejías siguen surgiendo, las mismas autoridades propagan el espíritu moderno y modernista del Vaticano II y lo imponen a todos como una aplanadora (es la premisa menor). Es imposible llegar a un acuerdo práctico a menos que las autoridades se conviertan; de lo contrario seriamos aplastados, despedazados, destruidos o sometidos a presiones tan fuertes que no podríamos resistir (es la conclusión). Si la premisa menor cambiase, es decir, si hubiese un cambio en la situación de la Iglesia en relación con la Tradición, esto podría llevar a un cambio correspondiente de la conclusión, ¡sin que nuestros principios hubieran cambiado en nada! Como la Providencia se expresa a través de la realidad de los hechos, para conocer Su voluntad, debemos seguir con atención la realidad de la Iglesia, observar, examinar lo que sucede. Ahora bien, no hay ninguna duda que desde 2006, estamos asistiendo a un desarrollo en la Iglesia, a un cambio importante y muy interesante, aunque poco visible.” (Monseñor Fellay, Cor unum marzo 2012) 47. ¿Dónde está el error de este razonamiento ? En una ceguera que se niega a ver la realidad tal como es : las autoridades propagan todavía, en 2012, el espíritu moderno y modernista del Vaticano II. Para el cardenal Ratzinger, « no hay Tradición. No hay depósito que transmitir. La Tradición en la Iglesia es lo que dice el papa hoy en día. Ustedes deben someterse a lo que el papa y los obispos digan hoy en día. Eso es lo que para ellos es la Tradición, la famosa tradición viva, el único motivo de nuestra condenación… Es la tiranía de la autoridad” (Monseñor Lefebvre citado por Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 48. Respecto a esta ceguera, ¿ha habido reacciones u oposiciones ? Sí, y de muy buena calidad. Como lo predijo Monseñor de Galarreta « muchos superiores y sacerdotes » han tenido « un problema de conciencia » y se han « opuesto ». Pero fueron pocos numerosos en cantidad, ya que “¿no se ven ya en la Fraternidad los síntomas de esta disminución en la confesión de a Fe?” (Monseñor Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012) 49. ¿Monseñor Fellay no ha sido inducido al error por « la contradicción que reina en Roma? (Monseñor Fellay, DICI 264) Roma siempre ha utilizado el mismo lenguaje erróneo, pero claro y preciso. A cambio, el Superior General en el curso de los últimos años, ha usado la ambigüedad y la imprecisión en sus comunicados oficiales y sus intervenciones en la prensa. 50. ¿No podemos equivocarnos en cuanto a las intenciones del papa ? ¡No ! 51. ¿Por qué ? Porque el miércoles 20 de abril de 2005, al día siguiente de su elección, Benedicto XVI, ante 114 cardenales, dirige su primer mensaje al mundo. Él alabó al papa Juan Pablo II, “su enseñanza y su ejemplo”: “Justamente el Papa Juan Pablo II indicó ese concilio como “brújula” con la que orientarse en el vasto océano del tercer milenio. Por lo tanto, yo también, cuando me preparo al servicio que es propio del sucesor de Pedro, quiero reafirmar con fuerza la voluntad decidida de proseguir en el compromiso de realización del Concilio Vaticano II, siguiendo a mis predecesores y en continuidad fiel con la tradición bimilenaria de la Iglesia… Con el pasar de los años los documentos conciliares no han perdido actualidad; por el contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes en relación con las nuevas instancias de la Iglesia y de la sociedad actual globalizada”. (Osservatore Romano, 21-4-2005) 52. ¿Qué pensó Monseñor Fellay de Benedicto XVI al momento de su elección? « Para resumir brevemente nuestro pensamiento en una imagen : si nosotros tomamos la alegoría de la caída libre para calificar el pontificado de Juan Pablo II, podemos presagiar que Benedicto XVI tratará de abrir un paracaídas, del cual no conocemos todavía la grandeza. El efecto del paracaídas es de frenar mas o menos la caída, pero la dirección sigue siendo la misma, se continúa descendiendo. Esta situación podría engañar a más de uno y hacer creer que el tiempo de la restauración de la Iglesia ha llegado. Al menos que se dé un milagro, este no es el caso. Es el Vaticano II que continúa siendo la norma y las grandes directrices siguen siendo la colegialidad, el ecumenismo y la libertad religiosa, dándosele énfasis al ecumenismo con los “mas cercanos”, sean ortodoxos, anglicanos y los judíos. Sobre la cuestión litúrgica, hay que esperar un refuerzo de Ecclesia Dei y una tentativa de “reforma de la reforma” (Cor unum, junio de 2005). 53. ¿Y en el 2012 por la celebración de los 50 años del Concilio con las indulgencias para los fieles que asistieran a las conferencias sobre el Vaticano II? « Se puede constatar un cambio de actitud en la Iglesia, amparado por los gestos y las acciones de Benedicto XVI hacia la Tradición… La jerarquía a favor del Vaticano II pierde velocidad… Yo pude constatar en Roma cómo el discurso sobre las glorias del Vaticano II que tanto nos repiten, está todavía en la boca de muchos, pero sin embargo no está en todas las cabezas.” (Carta 14-4-2012). 54. Sea honesto, hay verdad en esta constatación Un poco de verdad que esconde mucho de falso. Monseñor Lefebvre, en sus propios juicios, no omitía jamás lo esencial: los principios. En una entrevista a la Revista Jesús, el Cardenal Ratzinger declaró que “los valores” de “dos siglos de cultura liberal” que “nacieron fuera de la Iglesia” encontraron “lugar en la visión que la Iglesia tiene del mundo”. Pero siendo que el clima ya no era el del optimismo de los años sesenta, había que “buscar ahora un nuevo equilibrio”. Monseñor Lefebvre puntualizó a este respecto: Está claro; son los derechos del hombre, es la libertad religiosa, el ecumenismo. ¡Es satánico! Y el Cardenal dice: “Es una cosa cumplida, ahora tenemos que encontrar un nuevo equilibrio”. No dice que haya que quitar esos principios y esos valores que provienen de la cultura liberal, sino que es necesario encontrar un nuevo equilibrio. Este nuevo equilibrio es el Opus Dei. El equilibrio del Opus Dei es un equilibrio externo al tradicionalismo, un exterior de piedad, un exterior de disciplina religiosa, con ideas liberales. No hay forma de luchar contra los derechos humanos, contra el ecumenismo y la libertad religiosa, que es un derecho esencial del hombre, por supuesto, dispensándole de aportarle un ablandamiento exterior. Así, pienso que debemos juzgar de todos los actos de Roma actualmente en esta perspectiva, en la óptica del Cardenal Ratzinger: Mantener las ideas liberales, pero buscar un equilibrio. Así, para este equilibrio es necesario golpear un poco la teología de la liberación, un poco a los obispos franceses en ocasión del catecismo, es necesario dar, a los que tienen realmente nostalgia de la antigua misa, una pequeña satisfacción, ¡y he aquí! En última instancia, dan la impresión de querer volver a la Tradición, pero no tienen la voluntad. Entonces, es necesario advertir a nuestros fieles, de modo que no se dejen engañar, que no se dejen tomar por un exterior de reforma tradicional, pero que inevitablemente los llevaría a la adopción del liberalismo y las ideas liberales”. (San Nicolas de Chardonnet, 13-12-1984) 55. Mons. Fellay dice haberse equivocado sobre el papa porque ha sido engañado en Roma. Puede decirlo pero sin probarlo. El papa previno públicamente a Monseñor Fellay y a la Fraternidad: Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas… No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad. Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive. (Benedicto XVI a los obispos, 10-3-2009) 56. ¿Podría ser que Benedicto XVI alaba al Vaticano II por política pero en el fondo no lo cree como lo aseguró Monseñor Fellay ante los priores reunidos en Flavigny a propósito de la beatificación de Juan Pablo II? (13-2-2012) Si Benedicto XVI está convencido de lo que dice, es un modernista. Si no, es un hipócrita. En los dos casos la voluntad de tal personaje no vale nada. En los dos casos, él debe decir por lo menos:”Por el bien común de la Fraternidad, preferiríamos de lejos la solución actual de statu quo intermediario, pero manifiestamente, Roma ya no lo tolera”. (Monseñor Fellay, carta del 14-4-2012) 57. Usted no ve mas que lo que nos divide y nunca lo que nos une. ¡Benedicto XVI condena sin embargo “la hermenéutica de la ruptura”! Usted habla como un neófito que ignora todo sobre la doctrina modernista. Para ellos todo está vivo, todo es historia. Todo es continuidad histórica pero no doctrinal ya que, para un modernista, la verdad evoluciona con la vida de la Iglesia. 58. ¿Podría Monseñor Fellay estar mal aconsejado ? En Menzingen seguramente, pero no en la Fraternidad. Superiores mayores, obispos, sacerdotes amigos y superiores de congregación, han advertido a Monseñor Fellay. Incluso voces en Roma lo previnieron de no seguir el camino que había tomado. Entre ellos el R.P. Ferre, secretario del cardenal Cañizares y otros. (Fuente: Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 59. ¿Pero Monseñor Fellay no hizo ninguna concesión o compromiso con Roma? Puede ser que si, puede ser que no. Nosotros todavía no tenemos todos los documentos. El futuro lo dirá. En todo caso, tenemos esta extraña confidencia de Monseñor Fellay: “La entrevista del 13 de junio con el cardenal Levada ha confirmado completamente que el Vaticano” nos ha propuesto “una solución canónica” sobre la base de “mi carta del 14-4-2012” donde “había que decir al mismo tiempo que estábamos de acuerdo y que no estábamos de acuerdo”. “Esta carta extremadamente delicada parece haber sido aprobada por el papa y por los cardenales” (Cor unum, verano 2012) 60. ¿Debo recordarle que Monseñor Fellay no firmó nada el 13 de junio de 2012? « Cualquiera que mire una mujer con codicia, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. Se puede cometer un adulterio espiritual en pensamiento o en deseo sin haber podido realizar su crimen. 61. Pero usted juzga las intenciones. ¡No ! Simplemente leo. Monseñor Fellay reprochó a los obispos de la Fraternidad su visión “demasiado humana e incluso fatalista” de la Iglesia (Carta del 14-4-2012) -« Hay que aceptar que los gestos de estos últimos años a nuestro favor han sido bajo el gobierno de Benedicto XVI”. (Lo que es falso como ya lo hemos visto). -« Ellos señalan una línea –no toda derecha- pero claramente en favor de la Tradición”. (Afirmación superficial material y subjetivista, por lo tanto, objetiva y formalmente falsa). -« Estamos haciendo de los errores del Concilio súper-herejías, el mal absoluto, peor que todo… Esto es grave porque esta caricatura no está en la realidad” (Uno se pregunta si Monseñor Fellay ha comprendido verdaderamente el combate de Monseñor Lefebvre que dijo: “las respuestas romanas a nuestras objeciones tienden a demostrar que no hubo cambio sino continuidad de la Tradición. Estas afirmaciones son peores que las de la declaración conciliar sobre la libertad religiosa. Es la verdadera mentira oficial. Ya no hay manera de entendernos, están en una evolución continua. Se ha hecho imposible hablar”. (Monseñor Lefebvre citado por Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011) -« Lógicamente, terminará en un futuro en un verdadero cisma ». (Otro sofisma deshonesto que toca la fibra sentimental y no la reflexión fría. En una carta escrita por Monseñor Lefebvre a Monseñor de Galarreta en 1989, leemos: “Me parece oportuno analizar la acción del demonio para debilitar o reducir a nada nuestra obra. La primera tentación consiste en mantener buenas relaciones con el papa o los obispos actuales. Evidentemente es más normal estar en armonía con las autoridades que estar en conflicto con ellas. La Fraternidad será entonces acusada de exagerar los errores del concilio Vaticano II, de criticar de manera abusiva los escritos y las acciones del papa y de los obispos, de apegarse con una rigidez excesiva a los ritos tradicionales y, en definitiva, de presentar una tendencia al sectarismo que la conducirá un día al cisma. Una vez mencionada la palabra cisma, se servirán de ella como de un espantajo para atemorizar a los seminaristas y a sus familias, conduciéndolos a abandonar la Fraternidad más fácilmente que a los sacerdotes, los obispos y la misma Roma pretenden ofrecer garantías a favor de una cierta Tradición”) -« Este hecho es uno de los argumentos que me empuja a no tardar en responder a las instancias romanas. Hasta el punto que, en la cuestión más crucial de todas, la de la posibilidad de sobrevivir en las condiciones de un reconocimiento de la Fraternidad por Roma, nosotros no llegamos a la misma conclusión que ustedes. (no se puede ser más claro) 62. Pero esta carta privada no estaba destinada a hacerse pública. ¿Y luego ? ¿Tenemos derecho de blasfemar en privado si uno se abstiene de hacerlo en público? Una intención perversa pero privada, ¿deja de ser una perversión? 63. Menzingen dijo que el responsable de esta indiscreción había “pecado gravemente” Nosotros creemos que al contrario, no hizo mas que cumplir con su deber. Cuando el jefe pierde la razón, es bueno que el cuerpo se dé cuenta. Y si hubo culpa: Oh feliz culpa que reveló los pensamientos de los corazones. 64. Estas cosas son graves. Se necesitan pruebas indubitables. Tenemos suficientes palabras de Monseñor Fellay que revelan su pensamiento profundo. 65. ¿Cuáles palabras ? A propósito del « texto que” le “presentaron en el mes de junio” hubo modificaciones queridas personalmente por el papa (las tres condiciones : Magisterio, Vaticano II, Misa Paulo VI). “En cuanto me remitieron el documento, dije: “No, no firmo, la Fraternidad no firma” (Monseñor Fellay, 1-11-2012) 66. ¿En qué condena esta defensa a Monseñor Fellay ? Si estas modificaciones resolvieron a Monseñor Fellay a no firmar, es que ese día tenía algo que firmar. Decir: “No, yo no firmo” se sobreentiende que había otra posibilidad: “Si, yo firmo”. Y en este caso, es decir, sin la presencia de las modificaciones papales ¿qué pudo firmar en nombre de la Fraternidad si no es un acuerdo práctico sin un acuerdo doctrinal? Y esto contra la voluntad del capítulo de 2006 y sin la reunión del Capítulo extraordinario. 67. Entonces sin estos añadidos doctrinales adjuntados por el papa, ¿hubiera habido un acuerdo ? ¡Todo lo indica! Y varias indiscreciones de los asistentes generales Pfluger y Nély lo confirman. 68. Pero Monseñor Fellay no es, sin embargo, un modernista. Evidentemente. Nadia ha pensado eso jamás. Pero el Cardenal Billot enseña que el liberal es “un incoherente, alguien que dice sí, que dice no, que no sabe exactamente, que nunca afirma de manera clara, que siempre habla de una manera ambigua y todo por su preocupación de agradar al mundo”. Alguien con inclinación liberal es por lo tanto sensible a la tentación de la adhesión a Roma antes de que se convierta. Allí es donde reside el peligro: en una voluntad acomodaticia, no en un reconocimiento directo y teórico del Vaticano II. El peligro es esta ilusión liberal que en la práctica busca un modus vivendi con el sistema conciliar. 69. ¿Por qué Monseñor Fellay y su Consejo han mantenido todas estas ambigüedades ? ¿Por qué han sido tan imprudentes que han llegado hasta la desobediencia? ¿Por qué han estado intentando esta política tan peligrosa como suicida? Porque Monseñor Fellay y su compañía comparten en el fondo más la eclesiología de Benedicto XVI que la de Monseñor Lefebvre. 70. ¿Cuál es esta eclesiología de Benedicto XVI ? Es la del Cardenal Ratzinger, que ya en 1988 había “insistido que la única Iglesia es la del Vaticano II” (Monseñor Lefebvre, Ecône, 19-6-1988) 71. ¿No puso en guardia Monseñor Lefebvre contra esta falsa eclesiología? ¡Por supuesto! « El Cardenal Ratzinger nos ha recordado no sé cuantas veces: “¡Si no hay más que una Iglesia!… ¡No hace falta una Iglesia paralela! Entonces, evidentemente que esta Iglesia es la Iglesia del Concilio. Si entonces le hablamos de la Tradición, el cardenal Ratzinger responde: “Pero el concilio es la Tradición de hoy. Usted debe adherirse a la Tradición de la Iglesia de hoy, no la del pasado. ¡Adhiérase a la Iglesia de hoy!” Y Monseñor Lefebre comenta: “Se sentía bastante esto en su espíritu: tomará algunos años probablemente, pero hay que llevarnos al espíritu del Concilio…” (Ecône, 9-6-1988) 72. ¿También Monseñor Fellay piensa que no hay más que una Iglesia, una Iglesia concreta? ¡Sí, y lo predica! « El hecho de ir a Roma no quiere decir que estemos de acuerdo con ellos. Pero es la Iglesia. Y es la verdadera Iglesia. Rechazando lo que es malo, no hay que rechazarlo todo. Ella continúa siendo la Iglesia una, santa, católica y apostólica”. (Flavigny, 2-9-2012) Esta visión es engañosa porque Roma ha perdido la fe. Por lo tanto no podemos hablar de la Iglesia de hoy dejando de lado un hecho de esta importancia. Los hechos –pérdida de la fe en la cúspide de la Iglesia- son los hechos, incluso si ellos señalan el misterio de iniquidad. 73. ¿Esto contradice verdaderamente el pensamiento de Monseñor Lefebvre ? Evidentemente. La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: es una, santa, católica y apostólica. Les pregunto: ¿Dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están más en la Iglesia oficial (no se trata de la Iglesia visible, se trata de la Iglesia oficial) o en nosotros, en lo que representamos, en lo que somos? Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe, que desapareció de la Iglesia oficial. Estas notas no se encuentran en los otros… No somos nosotros, sino los modernistas, quienes salen de la Iglesia. En cuanto a decir “salir de la Iglesia visible”, es equivocarse asimilando la Iglesia oficial a la Iglesia visible. Nosotros pertenecemos bien a la Iglesia visible, a la sociedad de fieles bajo la autoridad del Papa, ya que no rechazamos la autoridad del Papa sino lo que él hace… ¿Salir, por lo tanto, de la Iglesia oficial? En cierta medida sí, evidentemente”. (Ecône, 9-9-1988). 74. Pero Monseñor Lefebvre también fue a Roma. Ciertamente, pero con un objetivo bien preciso y no negociable: “Yo escucho decir: “Usted exagera. Hay cada vez más buenos obispos que rezan, que tienen la fe, que son edificantes…” Serán santos desde que admiten la falsa libertad religiosa y por lo tanto el Estado laico, el falso ecumenismo y por lo tanto la admisión de varias vías de salvación, la reforma litúrgica y por lo tanto la negación práctica del sacrificio de la Misa, los nuevos catecismos con todos los errores y herejías, ellos contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción…Una sola cosa es necesaria para la continuación de la Iglesia católica: obispos plenamente católicos, sin ningún compromiso con el error, que funden seminarios católicos…” (Monseñor Lefebvre, Itinerario Espiritual) 75. ¿De dónde viene el término « Iglesia conciliar » ? El término viene de una carta de Monseñor Benelli a Monseñor Lefebvre (25-6-1976). Y desde Paulo VI (Consistorio del 24-5-1976) para quien los que están “fuera de la Iglesia” son aquellos que “rechazan las enseñanzas del concilio”, pasando por Juan Pablo II (Sacræ Disciplinæ Leges, 25-1-1983) quien ve “en el Código un gran esfuerzo para traducir en lenguaje canónico esta misma doctrina de la eclesiología conciliar… que constituye la novedad esencial del Concilio Vaticano II, en continuidad con la tradición legislativa de la Iglesia”, para llegar a Benedicto XVI, donde hay una perfecta, aunque inicua, continuidad. 76. ¿Desde hace cuánto tiempo que piensa así Monseñor Fellay? Desde hace varios años. « La identificación entre la Iglesia Oficial y la Iglesia Modernista, es un error porque hablamos de una realidad concreta”. (Monseñor Fellay, Flavigny, 16-2-2009) 77. ¿Le han hecho notar su error ? Por supuesto. Durante una reunión sacerdotal, un teólogo y antiguo profesor del seminario le pide al Superior General suprimir esta ambigüedad sobre la Iglesia: ¿católica o conciliar? Se escuchó que respondió: “Estoy cansado de estas querellas de palabras”. 78. Esta respuesta es en efecto sorprendente. ¡Más que sorprendente! ¡Es aflictiva! Cuarenta años de combate teológico sobre la ortodoxia o la heterodoxia de las palabras para que un sucesor de Monseñor Lefebvre llegue a esto! Él, que en una entrevista, un año después de las consagraciones, confiaba: Esta historia de la Iglesia visible de Dom Gérard y M. Madiran es infantil. Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible para designar a la Iglesia conciliar por oposición a la Iglesia católica que intentamos representar y continuar. Yo no digo que somos la Iglesia católica. No lo he dicho nunca. Pero representamos verdaderamente a la Iglesia católica tal como era en todo tiempo puesto que continuamos lo que ella siempre ha hecho… Evidentemente estamos contra la Iglesia conciliar que es prácticamente cismática, aunque ellos no lo acepten. En la práctica es una Iglesia virtualmente excomulgada, porque es una Iglesia modernista”. 79. He aquí el por qué Menzingen y sus órganos de prensa (DICI…) evitan usar términos como los de “Iglesia conciliar”, “Iglesia del Vaticano II”… Seguramente. Y más inquietante aún, hace poco que el Capítulo de 2012 no quiso retomar las palabras de la Declaración del 21 de noviembre de 1974: “nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron”, ni las de la carta abierta al cardenal Gantin: “Nunca quisimos pertenecer a este sistema que se califica a sí mismo de Iglesia conciliar y que se define por el Novus Ordo Missae, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, no tenemos parte alguna, nullam partem habemus, con el panteón de religiones de Asís. No pedimos nada mejor que ser declarados ex communione…” 80. ¿Pero hablar de una nueva Iglesia es peligroso para la fe ? No es peligroso, ¡es necesario porque es la realidad ! « Es una nueva Iglesia que surgió… ellos están obsesionados por la fidelidad a este concilio Vaticano II que para ellos es la nueva Iglesia, es la Iglesia conciliar con sus sacramentos, su fe, su culto, en fin, sus catecismos y todo, es espantoso, espantoso. No podemos someternos a eso, imposible… ¿Entonces qué pediré, pediré a los seminaristas prestar juramento de estar sometidos a la Iglesia conciliar? No es posible. No, no, ahora es claro que nos enfrentamos a una nueva Iglesia, una Iglesia que tiene doce años.” (Cospec 33B, 1976) 81. Hoy en día, la Iglesia conciliar tiene cincuenta años. ¿Nada ha cambiado en el fondo? Sí, una cosa ha cambiado. Hoy en día Monseñor Fellay, el superior de la Fraternidad fundada por Monseñor Lefebvre quiere hacer creer a los fieles católicos que esta Iglesia conciliar de cincuenta años es la misma realidad que la Iglesia católica, siendo que ésta es la corrupción de aquella. 82. ¿Esto es inaceptable para usted ? No para mi. En sí es inaceptable. Como fue inaceptable para todos aquellos que asistieron a las consagraciones y que aplaudieron el anatema lanzado por Monseñor Lefebvre sobre el espíritu conciliar. “¿Cuál es esta verdad para ellos, si no la verdad del Concilio Vaticano II, si no la verdad de esta Iglesia conciliar? Por lo tanto, queda claro que para el Vaticano, la única verdad que existe hoy, es la verdad conciliar. Es el espíritu del Concilio. Es el espíritu de Asís. He aquí la verdad de hoy. Y esto no lo queremos por nada del mundo”. (Aplausos tupidos y largos) (Monseñor Lefebvre 30-6-1988) 83. Para usted, ¿no hay que moderar ni a Roma ni a Benedicto XVI ? ¡No para mi ! Para Monseñor Lefebvre a quien yo apruebo. Para Monseñor Lefebvre se « abandona prácticamente el combate de la fe” cuando dejamos de “atacar a Roma” (Fideliter, citado por Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 84. Bueno, si el jefe de la Hermandad no está a la altura, ¿por lo menos Roma no intentará nada después de la derrota sufrida y el rechazo de un acuerdo por parte de la Fraternidad? Roma probablemente perdió una batalla pero no la guerra. “Si ellos cortan con nosotros, una pausa en la tensión constante que significan los contactos para la Fraternidad, sería bienvenida y, a mis ojos, providencial. De todas maneras, conociéndolos, no tardarían mucho en volver a hablar con nosotros”. (Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 85. ¿Esto es verdad ? En efecto, no tardó. En diciembre de 2012, Monseñor Di Noia dirigió una carta a todos los miembros de la Fraternidad en vista a la “reconciliación”. Para esto, hay que “trascender los desacuerdos aparentemente insalvables sobre la autoridad y la interpretación del concilio” para “desear realmente la unidad”. Nos invitó a no perder el “celo de nuestro Fundador”. Para eso, hay que dejar de “corregir públicamente a los otros en la Iglesia” y no “usurpar la misión del Soberano Pontífice”. Entonces “el carisma auténtico” de la Fraternidad, que consiste en “formar sacerdotes” será útil a la Iglesia. Hay que abandonar nuestro “deseo de autonomía” y “buscar una reconciliación”. “El único porvenir de la FSSPX, pretende él, se encuentra en el camino de una plena comunión con la Santa Sede…”. 86. ¿Qué se debe pensar? « El Vaticano II es el destronamiento político de Nuestro Señor Jesucristo y la denegación de Sus derechos sobre las sociedades. El Vaticano II es una benevolencia infinitamente dañina y escandalosa para las almas respecto de estas sociedades, guardianas del error y del vicio y proveedoras del infierno, llamadas impropiamente “otras religiones”. El Vaticano II es un triunfo de la democracia en la Iglesia que vuelve toda autoridad quimérica y todo mandamiento casi imposible, que permite la proliferación de la herejía y del cisma. El Vaticano II es en realidad el más grande desastre que se haya producido en la Iglesia… Para recuperarse, debe deshacerse de él. De ninguna manera la Fraternidad podrá dejar su inmenso combate de confesión de la fe que implica obligatoriamente denunciar el error. Ella debe permanecer humilde y respetuosa pero intrépida, impávida, para continuar diciendo todo lo que debe decir, confesando todo lo que debe confesar, denunciando todo lo que debe denunciar. (Padre de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008). 87. Pero puesto que Monseñor Fellay declaró por tres veces no poder firmar, ¿por qué Roma siempre dice estar esperando su respuesta y le da todavía más tiempo a la Fraternidad? Porque Monseñor Fellay, a causa de su falsa eclesiología y de la tentación perpetua de la adhesión, se rehúsa a denunciar públicamente a Benedicto XVI como fautor de error. Él permanece fijo en los documentos de Monseñor Lefebvre que dicen: “Nosotros aceptamos ser reconocidos por el papa tal cual somos y de aportar nuestra colaboración para renovar la Iglesia, nosotros nunca quisimos romper con el sucesor de Pedro…” (Carta al cardenal Gagnon del 21-11-1987). Pero se niega a ver la evolución y la conclusión de Monseñor Lefebvre después de 1988 que dijo que llegó demasiado lejos en sus relaciones con Roma. 88. La condición a la cual se aferra Monseñor Fellay « que seamos reoconocidos tal cual somos » ¿es por lo tanto ambigua? Sí, porque ella es conciliable con « la hermenéutica de la continuidad” y porque esta fórmula es una forma de ecumenismo, mezclando en la misma estructura eclesial la verdad y el error. 89. ¿Cuándo terminará esta crisis en la Fraternidad ? La crisis terminará cuando Menzingen: -abandone sus ambigüedades, -llame a las cosas por su nombre ; a un modernista, modernista, aunque sea papa ; a una Iglesia conciliar virtualmente cismática, como una Iglesia virtualmente cismática, aunque favorezca la sotana y el rito que llaman “extraordinario”, -cuando se decida a exigir públicamente las condiciones establecidas por Monseñor Lefebvre. 90. Para terminar, ¿qué pasará con Roma ? Excomunión… se quedará igual… o un desbloqueo de la situación…? (Monseñor Fellay, Ecône, 7-9-2012) Monseñor Fellay ha dado la respuesta : « yo diría: esperen un poco de todo”. 91. ¿Que quiere decir esto ? Esto quiere decir que no hemos salido de la zona de turbulencia doctrinal. La prueba es esta declaración de Monseñor Fellay cuando se trata de beatificar a Paulo VI: « Miren qué interesante, durante este tiempo ¿quién ha sido el más opuesto a nuestro reconocimiento? Los enemigos de la Iglesia. Puedo decir que utilizaremos este argumento en Roma, para intentar hacerlos reflexionar… No tengo absolutamente idea de cuándo se hará un acuerdo, y el término acuerdo no conviene, será un “reconocimiento/normalización”… A pesar de todo lo que no está bien, hay esperanza y soy optimista en esta situación… Yo digo que mirando la situación de la Iglesia, todavía es invierno pero se comienzan a ver pequeñas cosas que, apareciendo, indican la venida de la primavera”. (New Hamburg, 28-12-2012) 92. ¿Qué hacer ? Seguir el consejo de un cofrade: cuando se atraviesa una zona de turbulencia, se nos dice « abrochen sus cinturones” pero “no lo ajuste” 93. Usted es pesimista. No. Realista. Nuestro superior ve el diablo por todas partes actuando en la Fraternidad salvo en Menzingen. Es incapaz de recuperar la causa. Como bien lo dijo un cofrade, aumentando las persecuciones injustas de la Casa General (intimidaciones, moniciones, mutaciones, retardando las ordenaciones, expulsiones de sacerdotes y de uno de nuestros obispos): “A fin de cuentas, establecieron un gobierno autoritario, inclusive una verdadera tiranía en la Fraternidad, para eliminar cualquier obstáculo que se oponga a sus planes de entrega a la Roma modernista. Deliberadamente ignoraron las advertencias de gente prudente que les aconsejaban de no firmar ningún acuerdo con la Roma modernista. Atentaron contra la unidad y el bien común de la Fraternidad al exponerla aun peligro de compromiso con los enemigos de la Iglesia. Y, por último, ¡se contradicen ellos mismos, al afirmar lo contrario de lo que ellos mismos decían hace unos años! Han pues traicionado el legado de Monseñor Lefebvre, las responsabilidades de sus cargos, la confianza de miles de personas e incluso de aquellos que, engañados por ellos, siguen teniéndoles confianza. Han mostrado una voluntad determinada de llevar la Fraternidad, a toda costa, a pactar con nuestros enemigos. Poco importa si los acuerdos con la Iglesia conciliar no se han hecho hasta hoy, o no se hagan inmediatamente, o nunca… un peligro grave subsiste para la Fraternidad mientras ellos no se retracten de los falsos principios que guiaron sus acciones destructoras”. (Padre Ortiz, diciembre 2012) 94. ¿Es su última palabra ? No. A todo señor, todo honor. Dejaré la última palabra a nuestro Superior General a pesar de todo el mal que ha hecho. « Habrá que esperar a que Roma trate de hacernos entrar en la amalgama universalista, en donde terminará por ofrecernos un lugar “entre los otros”, un poco como han ahora declarado a los ortodoxos como Iglesia hermana. Se puede pensar bien que la tentación de entrar en “la oficialidad” podrá ser grande, a proporción de los ofrecimientos que la Roma ecumenista podrá hacernos; al rechazar entrar en este juego de confusión, pasaremos por villanos malvados. Esto por ahora no es más que una hipótesis…” (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo 1995) #Textos
- Catéchisme de la crise dans la Fraternité
Catéchisme de la crise dans la Fraternité Par un prêtre du District de France de la FSSPX. 1. Y-a-t-il vraiment eu une crise ? Oui. Mgr Fellay parle d’une « épreuve très grande dans la Fraternité », « une épreuve majeure » (Ecône, 7-9-2012) « Une épreuve douloureuse » avec « des problèmes graves » (Cor unum, nov. 2012) « La plus grande que nous ayons jamais eue. » (Ecône, 1-11-2012) 2. Pourquoi parler de ces problèmes en public ? Pour la simple raison qu’il ne faut « jamais dire que ces discussions théologiques sont une affaire de spécialistes et ne nous regardent pas. Il faut insister pour démontrer que c’est tout le contraire : parce qu’elles touchent à la foi, ces questions nous regardent tous éminemment, clercs et laïcs. Nous devons donc nous donner du mal pour en comprendre et pour en faire comprendre les enjeux. » (Abbé de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008) 3. Pourquoi traiter de ces problèmes sous forme de catéchisme ? Parce que, comme le disait Mgr Fellay, « conscient de la nécessité vitale pour les âmes de prêcher à temps et à contre temps les vérités de la foi, l’Eglise catholique a toujours veillé à rendre accessible à ses enfants l’enseignement des vérités éternelles… Puissent les pages de ce Catéchisme éclairer les âmes de bonne volonté… » (Préface au catéchisme de la doctrine chrétienne) 4. En quoi a consisté la crise dans la Fraternité ? « Il y a eu une contestation de l’autorité, une contestation radicale car elle l’accusait de ne plus conduire la Fraternité vers sa fin. » (Mgr Fellay Cor unum, nov. 2012) 5. Mais cette épreuve n’a-t-elle pas été surmonté depuis le Chapitre de juillet 2012 ? Non. « Il y a une méfiance envers l’autorité. » (Ecône, 7-9-2012). 6. Pourquoi la guérison ne s’est-elle pas faite ? Parce que, comme Mgr Fellay l’a reconnu lui-même : « Je suis bien conscient que cela ne se fait pas en un jour et que cela ne sert à rien de dire : ‘‘faites confiance’’. C’est après les faits, par les actes, que petit à petit cela pourra revenir. » (Ecône, 7-9-2012). 7. N’y a-t-il pas eu d’actes marquants posés par Menzingen depuis ? Si bien sûr ! L’exclusion de Mgr Williamson. 8. Mais est-ce suffisant pour conclure que la crise perdure ? Il faudrait prouver que, outre les défaillances disciplinaires, Menzingen continue son errance doctrinale. C’est justement ce que nous comptons faire : expliquer en quoi et pourquoi Menzingen continue de faire fausse route. 9. Pourquoi à Menzingen ferait-on fausse route ? Parce que les autorités de la Fraternité refusent de lever l’ambiguïté qu’elles ont créée ! 10. Quelle est cette ambiguïté ? Elle est double et concerne l’imposture de deux actes posés par Benoît XVI qui ne favorisent la Tradition que matériellement et que Mgr Fellay présente comme des actes qui seraient formellement en faveur de la Tradition. 11. Que veulent dire ces mots barbares ? Quand vous disposez de ciment, de sable et de gravier, vous avez matériellement une maison mais pas formellement. La différence est de taille. 12. Quel est le premier acte posé par Benoît XVI qui pose un problème ? Il s’agit du Motu Proprio de Benoît XVI sur l’usage de la Liturgie romaine antérieure à la réforme de 1970. Mgr Fellay prétend que « par le Motu Proprio Summorum Pontificum, le pape Benoît XVI a rétabli dans ses droits la messe tridentine, affirmant avec clarté que le Missel Romain promulgué par Saint Pie V n’a jamais été abrogé. » (Menzingen, 7-7-2007) 13. Où est l’ambiguïté ? Le Motu Proprio dit en réalité que la Messe Traditionnelle n’a jamais été abrogée en tant que forme extraordinaire mais qu’elle a été abrogée en tant que forme ordinaire. Par cet acte, Benoît XVI fait perdre au rite romain de la Sainte Messe, de jure, sa condition d’unique forme ordinaire et officielle et la relègue à la condition de « forme extraordinaire », après l’avoir humiliée en comparant sa sainteté à celle du « rite bâtard ». Malgré ces faits, il n’existe aucun document officiel de Menzingen condamnant ce concubinage liturgique. 14. Mais cela c’est votre façon de voir. Non, cela a été aussi vu et dit aussi par l’abbé de Cacqueray dans la Lettre aux Amis et Bienfaiteurs 2009. Le Motu Proprio, est-il dit, ne « correspondait et répondait » que « dans sa matérialité, au premier préalable suggéré par la Fraternité. » (Suresnes, 31-12-2008) De plus, Mgr Lefebvre, après avoir réalisé son erreur lors de l’accord avec Rome en mai 1988, nous avait bien mis en garde après les sacres : « Vous voyez bien qu’il voulait nous ramener à l’Eglise conciliaire… ils veulent nous imposer ces nouveautés pour en finir avec la Tradition. Ils n’accordent rien par estime de la liturgie traditionnelle, mais simplement pour tromper ceux à qui ils le donnent et diminuer notre résistance, enfoncer un coin dans le bloc traditionnel pour le détruire. C’est leur politique, leur tactique… » (Ecône, 9-9-1988) 15. Que devait donc répondre Mgr Fellay ? Ce que la Fraternité avait répondu en son temps face à une action similaire de Rome (indult du 3-10-1984). Le Supérieur Général de la Fraternité Saint-Pie X rappelait que cet indult était « ruineux pour la métaphysique du droit ». Il ne pouvait s’agir là que d’un « argument ad hominem » car « ses conditions sont inacceptables ». Le « catholique ne peut, s’il a le sens de l’Eglise, considérer l’indult comme le fondement véritable de sa requête » (Cor unum, juin 1985) 16. Donc, au sens strict, le premier préalable de la Fraternité n’avait pas été atteint. En effet, la déclaration du Chapitre de 2006 parlait de « la nécessité des deux préalables » dans les « échanges avec Rome ». Une note rappelait le premier : « La liberté entière et sans conditions pour la Messe tridentine. » Or la libération de la messe outre l’imposture déjà vue, n’était pas sans condition. L’article 2 du Motu proprio donnait cette liberté sans « aucune autorisation, ni du Siège apostolique ni de son Ordinaire » seulement pour les « Messes célébrées sans peuple ». 17. On aurait donc dû ne pas aller plus loin dans les contacts romains ? Pour respecter le plan établi pas le Chapitre de 2006 : Oui. Pourtant Mgr Fellay fera le contraire puisqu’il écrivait, après avoir rappelé « l’approche hégélienne de Benoît XVI selon laquelle le changement, qui était nécessaire, ne peut cependant pas être en rupture avec le passé » : « Par rapport à Rome, ne sachant trop comment et quand les choses peuvent évoluer, nous préférons préparer le terrain des discussions par un groupe ad hoc et ne pas nous laisser prendre par surprise, si surprise il y a. » (Cor unum, 16-7-2007) III 18. Quel est le deuxième acte posé par Benoît XVI qui pose un problème ? Il s’agit du Décret de la levée de l’excommunication latae sententiae des évêques de la Fraternité, (21-1-2009) qui lui non plus ne correspondait pas au deuxième préalable émis par le Chapitre de 2006, à savoir : « le retrait du décret d’excommunication des quatre évêques de la Fraternité ». Car, comme en 1988, « pour Rome le but des colloques est la réconciliation, comme le dit le cardinal Gagnon, c’est-à-dire le retour de la brebis égarée dans la bergerie. Quand nous pensons à l’histoire des relations de Rome avec les traditionalistes de 1965 à nos jours, nous sommes bien obligés de constater que c’est une persécution sans répit et cruelle pour nous obliger à la soumission au Concile. La Rome actuelle conciliaire et moderniste ne pourra jamais tolérer l’existence d’un vigoureux rameau de l’Eglise catholique qui la condamne par sa vitalité. » (Mgr Lefebvre, Ecône, 19-6-1988) 19. Mais « retrait » ou « levée » peu importe, non ? « La Fraternité se refuse à demander ‘‘une levée des sanctions’’. Elle cherche à obtenir ‘‘le retrait du décret des excommunications’’ et il n’échappe à personne que les termes qu’elle a employés pour traduire sa requête l’ont été à dessein. Elle veut que soit bien manifestée sa conviction de la nullité des sanctions. » (Abbé de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008) 20. Mais le résultat est là et, malgré tout, il est positif ! « S’il s’agit réellement du retrait du décret – et non pas d’une levée des excommunications – il sera alors le commencement de la réparation de l’injustice inouïe que l’on sait et nous pourrons nous en réjouir. Si, en revanche, il s’agissait d’une ‘‘levée des excommunications’’, les choses seraient tout autres. Il ne correspondrait pas à notre deuxième préalable et ne laverait nullement nos évêques du mauvais procès qui leur a été fait. Laissant alors accroire que les peines prononcées n’étaient pas nulles et qu’elles étaient peut-être même méritées, n’en résulterait-il pas, dans un certain sens au moins, un nouveau mal plus profond ? Rome aurait alors enlevé, avec une apparence miséricordieuse, des sanctions qui se trouveraient, par le même acte, confirmées comme ayant été validement, voire légitimement portées. » (Abbé de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008) 21. Comment Mgr Fellay a-t-il réagi en public à la levée des excommunications ? Il a exprimé sa « gratitude filiale au Saint Père pour cet acte qui, au delà de la Fraternité Sacerdotale Saint-Pie X, sera un bienfait pour toute l’Eglise… Outre notre reconnaissance envers le Saint Père, et envers tous ceux qui l’ont aidé à poser cet acte courageux, nous sommes heureux que le décret du 21 janvier envisage comme « nécessaires » des entretiens avec le Saint-Siège… Dans ce nouveau climat, nous avons la ferme espérance d’arriver bientôt à la reconnaissance des droits de la Tradition catholique. » (Menzingen, 24-1-2009) 22. Ce communiqué a-t-il été contesté à l’époque ? Oui, lors d’une réunion de prieurs, l’un d’entre eux a fait remarquer que ce communiqué était mensonger, trompait nos fidèles et qu’il fallait clarifier les choses. Il prenait cette image : « Quand je commande un gâteau aux poires et qu’on me livre un gâteau aux pommes, je n’ai pas le droit de dire que j’ai obtenu ce que j’avais demandé ». 23. Mgr Fellay a-t-il publiquement rectifié sa prise de position ? Non. Le prieur fut l’année suivante muté et nommé vicaire dans un nouveau poste. Entre temps, Mgr Fellay écrivait dans le bulletin interne de la Société : « au moment même où je remis au Cardinal le bouquet pour le pape Benoît XVI, je reçus de ses mains le décret signé du cardinal Re et daté du 21 janvier. Comment ne pas y voir la main de Notre Dame ? Je vous avoue en être encore aujourd’hui stupéfait. Cela dépasse les attentes humaines, même si le décret parle de remettre les excommunications et non d’annuler celui de 1988, même si aussi le texte arrange les choses de manière à ne pas faire perdre la face au Saint-Siège. L’essentiel réside dans le fait que les excommunications – que nous avons toujours contestées – n’existent plus et que le chemin préconisé par nous des entretiens sur le fond (doctrine, foi, etc.) est reconnu comme nécessaire. Dans les circonstances actuelles, il me semble illusoire d’attendre davantage des autorités officielles. » (Cor unum, 8-2-2009) 24. N’est pas en effet l’essentiel ? Non, car « l’essentiel réside dans le fait que les excommunications n’existent plus » revient à dire qu’on se contente d’une chose matériellement alors qu’on la voulait formellement. 25. Donc malgré ces « même si », Mgr Fellay considérait le deuxième préalable atteint. Oui. Non seulement il allait enclencher les discussions romaines, mais il parlait déjà aux membres d’une « situation canonique, quand elle sera possible » où « il faudra nécessairement tout un système de protection, comme l’envisageait si sagement Monseigneur Lefebvre, avec au sommet une commission de défense de la Tradition à Rome. » (Cor unum, 8-2-2009) IV 26. On allait donc partir dans les discussions romaines sur des bases fausses. Tout à fait, car « nous n’avons pas la même façon de concevoir la réconciliation. Le cardinal Ratzinger la voit dans le sens de nous réduire, de nous ramener à Vatican II. Nous, nous la voyons comme un retour de Rome à la Tradition. On ne s’entend pas. C’est un dialogue de sourds. » (Mgr Lefebvre, Fideliter sept.-oct. 1988) 27. Mais on n’est plus à l’époque de Jean-Paul II. « La pensée de Benoît XVI est-elle meilleure que celle de Jean-Paul II ? Il suffit de lire l’étude de l’un de nous trois sur La Foi au Péril de la Raison pour se rendre compte que la pensée du Pape actuel est également imprégnée de subjectivisme. C’est toute la fantaisie subjective de l’homme à la place de la réalité objective de Dieu. C’est toute la religion catholique soumise au monde moderne. » (Mgrs Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012) 28. Pourtant même si les préalables n’ont pas été strictement atteints, médiatiquement et psychologiquement, ils ont montré que Benoît XVI était vraiment bienveillant envers la Fraternité et sa doctrine. « En tant que subjectiviste il peut bien l’être, parce que les libéraux subjectivistes peuvent tolérer même la vérité, mais pas si elle refuse de tolérer l’erreur. Il nous accepterait dans le cadre du pluralisme relativiste et dialectique, à condition de rester dans la « pleine communion », par rapport à l’autorité et envers les autres « réalités ecclésiales ». Voilà pourquoi un accord même purement pratique ferait nécessairement taire progressivement, de la part de la Fraternité, toute critique du Concile ou de la nouvelle messe. En cessant d’attaquer ces victoires les plus importantes de toutes de la Révolution, la pauvre Fraternité cesserait nécessairement de s’opposer à l’apostasie universelle de notre lamentable époque et elle s’enliserait elle-même. » (Mgrs Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012) 29. Mais quand Rome nous appelle pour discuter, on y court, Non ? Non ! On ne se précipite pas : « Je poserai mes conditions à une reprise éventuelle des colloques avec Rome » Mgr Lefebvre (Fideliter sept.-oct. 1988). Remarquez bien que ces conditions sont posées pour reprendre les discussions pas pour signer un accord ! 30. Quelles étaient ces conditions à une reprise éventuelle des colloques avec Rome si sagement envisagées par Monseigneur Lefebvre ? « À ce moment-là, c’est moi qui poserai les conditions. Je n’accepterai plus d’être dans la situation où nous nous sommes trouvés lors des colloques. C’est fini ! Je poserai la question au plan doctrinal : « Est-ce que vous êtes d’accord avec les grandes encycliques de tous les papes qui vous ont précédés ? Est-ce que vous êtes d’accord avec Quanta Cura de Pie IX, Immortale Dei, Libertas de Léon XIII, Pascendi de Pie X, Quas Primas de Pie XI, Humani generis de Pie XII ? Est-ce que vous êtes en pleine communion avec ces papes et avec leurs affirmations ? Est-ce que vous acceptez encore le serment antimoderniste ? Est-ce que vous êtes pour le règne social de Notre Seigneur Jésus-Christ ? Si vous n’acceptez pas la doctrine de vos prédécesseurs, il est inutile de parler. Tant que vous n’aurez pas accepté de réformer le concile, en considérant la doctrine de ces papes qui vous ont précédés, il n’y a pas de dialogue possible. C’est inutile ». Les positions seraient ainsi plus claires. » (Mgr Lefebvre, Fideliter sept.-oct. 1988) On s’est cru plus fort que notre fondateur, et aujourd’hui les choses ne sont pas claires. 31. Le travail de nos théologiens aurait-il manqué de clarté ? Absolument pas. « De notre côté, nos experts ont bien montré l’opposition entre l’enseignement de l’Église pérenne et l’enseignement du Concile Vatican II avec ses suites. » (Mgr Fellay, Cor unum mars 2012) 32. Quel fut le résultat de ces discussions ? « Les discussions ont manifesté un désaccord profond sur presque tous les points abordés. » (Mgr Fellay, Cor unum mars 2012) 33. Pourquoi alors cette « proposition de la Congrégation romaine de reconnaître la Fraternité par un statut juridique de prélature personnelle à la condition de signer un texte ambigu ? » (Mgr Fellay, Cor unum mars 2012) Les discussions romaines ont manifestés « qu’ils ne sont pas prêt à renoncer au Concile Vatican II » et ils veulent « nous y ramener » cependant le retour de la Fraternité pourrait « être utile » à l’Eglise conciliaire « pour cautionner le renouveau de la réforme avec la continuité. » (Mgr de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 34. Mais Mgr Fellay était-il conscient de cela ? Oui. « Nous avons donc reçu une proposition qui tentait de nous faire entrer dans le système de l’herméneutique de la continuité. » (Mgr Fellay, Cor unum mars 2012) Et dans le même document, il dit être surpris de cette proposition de Rome. 35. Surpris ou pas, que décide-t-il ? D’abord de réunir les supérieurs de la Fraternité (sauf Mgr Williamson) à Albano pour prendre conseil (oct. 2011). 36. Que lui a-t-on dit pendant cette réunion ? Les offres de Rome sont « confuses, équivoques, fausses et mauvaises pour l’essentiel. » « Leur préambule doctrinal » est « pire que le protocole de 1988 en particulier par rapport au Concile et au magistère post-conciliaire. » « Etant données les circonstances, il est certain qu’à la fin, après de longs palabres, nous n’arriverons à absolument rien. » Continuer les contacts va « nécessairement engendrer des maux pour le bien commun que nous possédons, pour la Fraternité et pour la famille de la Tradition. » (Mgr de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 37. A-t-il suivi ces conseils ? Non. 38. Mgr Fellay a donc manqué gravement à la prudence ? Oui, mais ce ne fut pas la seule faute. Car pour cela, il a fallu aller contre les volontés du Chapitre de 2006. Il y a donc eu, en plus d’une imprudence folle, une désobéissance grave. 39. C’est-à-dire ? En mars 2012, le Supérieur général écrivait à tous les membres de la Fraternité ceci : « Les quelques actes posés par Benoît XVI ad intra qui touchent la liturgie, la discipline, la morale sont donc importants, même si leur application laisse encore à désirer… De jeunes évêques nous manifestent clairement leur sympathie… C’est peut-être à Rome que ces choses sont le plus manifestes ! Nous avons maintenant des contacts amicaux dans les dicastères les plus importants, également dans l’entourage du Pape ! » Mgr Fellay pense assister à « la restauration de l’Église. Même si le retour d’un ‘‘Julien l’apostat’’ n’est pas à exclure, je ne crois pas que le mouvement puisse être arrêté. Si cela est vrai, et j’en suis persuadé, cela réclame de nous un nouveau positionnement par rapport à l’Église officielle. C’est dans ce contexte qu’il convient de se poser la question d’une reconnaissance de la Fraternité par l’Église officielle. Il s’agit d’un regard surnaturel sur l’Église et le fait qu’elle reste dans les mains de Notre Seigneur Jésus-Christ, même défigurée par ses ennemis. Nos nouveaux amis à Rome affirment que l’impact d’une telle reconnaissance serait extrêmement puissant sur toute l’Église, comme une confirmation de l’importance de la Tradition pour l’Église. Cependant, une telle réalisation concrète requiert deux points absolument nécessaires pour assurer notre survie : Le premier est qu’il ne soit pas demandé à la Fraternité des concessions qui touchent la foi et ce qui en découle (liturgie, sacrements, morale, discipline). Le deuxième, qu’une réelle liberté et autonomie d’action soit concédée à la Fraternité, et qu’elle lui permette de vivre et de se développer concrètement. Ce sont les circonstances concrètes qui montreront quand le temps sera venu de « faire le pas » vers l’Église officielle. Aujourd’hui, malgré l’approche romaine du 14 septembre et à cause des conditions apposées, cela semble encore impossible. Quand le Bon Dieu voudra, ce temps viendra. Nous ne pouvons pas non plus exclure, parce que le Pape semble mettre tout son poids dans cette affaire, qu’elle connaisse un dénouement subit. » (Cor unum) 40. Comment a-t-il pu justifier un tel changement de direction ? En méprisant toutes les mises en garde amicales et en annulant les décisions du Chapitre de 2006 qui le liaient. 41. A quoi pensez-vous par mise garde amicale ? A celle-ci en particulier : « Aller dans le sens d’un accord pratique serait renier notre parole et nos engagements devant nos prêtres, nos fidèles, Rome et devant tout le monde. Une telle démarche manifesterait une grave faiblesse diplomatique de la part de la Fraternité, et à vrai dire, plus que diplomatique. Il serait un manque de cohérence, de droiture et de fermeté, qui auraient comme effet la perte de crédibilité et de l’autorité morale dont nous jouissons. Le simple fait de nous engager dans cette voie engendrera chez nous méfiance et division. Beaucoup de supérieurs et de prêtres auront un problème de conscience et s’y opposeront. L’autorité et le principe même de l’autorité seront remis en question et minés. En conséquence, ce n’est pas le moment de changer la décision du Chapitre de 2006 (pas d’accord pratique sans solution de la question doctrinale). » (Mgr de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 42. Que disait cette décision du Chapitre de 2006 ? « Les contacts que la Fraternité entretient épisodiquement avec les autorités romaines ont pour seul but de les aider à se réapproprier la Tradition que l’Église ne peut renier sans perdre son identité, et non la recherche d’un avantage pour elle-même, ou d’arriver à un impossible « accord » purement pratique. Le jour où la Tradition retrouvera tous ses droits, le problème de la réconciliation n’aura plus de raison d’être et l’Église retrouvera une nouvelle jeunesse. » (Cor unum, oct. 2006) 43. Que pensait Mgr Fellay des conditions du Chapitre de 2006 ? « Le chapitre de 2006 donnait une ligne, on peut dire claire, mais j’ose dire trop abstraite. Elle est claire, on dit : les discussions avec Rome c’est pour les aider à retrouver la Tradition, on ne cherche pas dans ses discussions d’accord pratique. Quand Rome sera revenue, ce ne sera plus un problème. Comment est-ce qu’on le juge ? Jusqu’où ça va ? Est-ce total ou partiel ? Sur quels points ? » (Ecône, 7-9-2012) 44. Qu’a-t-il fait de ces décisions claires ? Il les a mis officiellement à la poubelle en mars 2012 dans le Cor unum. 45. Comment cela ? Par un sophisme. 46. Lequel ? Celui-ci : la prétendue « nouvelle situation » exige une nouvelle « direction » ; La décision du Chapitre de 2006 n’est pas un « principe », mais « une ligne de conduite qui doit régler notre action concrète ». « Nous sommes ici face à un raisonnement dont la majeure est l’affirmation du principe de la primauté de la foi afin de rester catholique. La mineure est un constat historique sur la situation présente de l’Église, et la conclusion pratique est inspirée par la vertu de prudence qui règle l’agir humain : pas de recherche d’accord au détriment de la foi. En 2006, les hérésies continuent à fuser, les autorités mêmes propagent l’esprit moderne et moderniste de Vatican II et l’imposent à tous comme un rouleau compresseur (c’est la mineure). Impossible, avant qu’elles ne se soient converties, d’arriver à un accord pratique ; nous serions écrasés, mis en pièces, détruits ou soumis à des pressions si fortes que nous ne pourrions pas résister (c’est la conclusion). Si la mineure changeait, c’est-à-dire s’il y avait un changement dans la situation de l’Église par rapport à la Tradition, cela pourrait nécessiter une modification correspondante de la conclusion sans que pour autant nos principes aient changé en quoi que ce soit ! Comme la divine Providence s’exprime à travers la réalité des faits, pour connaître sa volonté, nous devons suivre attentivement la réalité de l’Église, observer, scruter ce qui s’y passe. Or, il ne fait aucun doute que depuis 2006, nous assistons à un développement dans l’Église, développement important et fort intéressant, quoique peu visible. » (Mgr Fellay Cor unum mars 2012) 47. Où est l’erreur de ce raisonnement ? Dans un aveuglement qui refuse de voir la réalité comme elle est : les autorités propagent toujours, en 2012, l’esprit moderne et moderniste de Vatican II ! Pour le cardinal Ratzinger, « il n’y a pas de Tradition. Il n’y a pas de dépôt à transmettre. La Tradition dans l’Eglise c’est ce que dit le pape aujourd’hui. Vous devez vous soumettre à ce que le pape et les évêques disent aujourd’hui. Pour eux voilà la Tradition, la fameuse Tradition vivante, seul motif de notre condamnation. … C’est la tyrannie de l’autorité. » (Mgr Lefebvre cité par Mgr de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 48. Face à cet aveuglement, y a-t-il eu des réactions ou des oppositions ? Oui, et de très bonne qualité. Comme l’avait prédit Mgr de Galarreta, « beaucoup de supérieurs et de prêtres » ont eu « un problème de conscience » et se sont « opposés ». Mais elles furent peu nombreuses en quantité, car « ne voit-on pas déjà dans la Fraternité des symptômes de cet amoindrissement dans la confession de la Foi ? » (Mgrs Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012) V 49. Mgr Fellay n’a-t-il pas été induit en erreur par « la contradiction qui règne à Rome » (Mgr Fellay Dici 264) ? Rome a toujours utilisé le même langage, erroné, mais clair et précis. En revanche, le Supérieur Général tout au long des dernières années a usé d’ambiguïté et d’imprécision dans ses communiqués officiels et ses interventions dans la presse. 50. Ne pouvait-on pas se tromper sur les intentions du pape ? Non ! 51. Pourquoi ? Parce que le mercredi 20 avril 2005, au lendemain de son élection, Benoît XVI, devant 114 cardinaux, adresse son premier Message au monde. Il y loue le Pape Jean-Paul II, « son enseignement et son exemple » : « À juste titre, le Pape Jean-Paul II a indiqué le Concile Vatican II comme une « boussole » selon laquelle nous pouvons nous orienter dans le vaste océan du troisième Millénaire. Par conséquent, moi aussi, tandis que je me prépare à accomplir le service qui est celui du Successeur de Pierre, je veux affirmer avec force ma très ferme volonté de poursuivre la tâche de la mise en oeuvre du Concile Vatican II, sur la trace de mes Prédécesseurs et dans une fidèle continuité avec la Tradition bimillénaire de l’Église… les Documents conciliaires se révèlent particulièrement pertinents au regard des exigences nouvelles de l’Église et de l’actuelle société mondialisée. » (Osservatore Romano, 21-4-2005) 52. Que pensait Mgr Fellay de Benoît XVI au moment de son élection ? « Très brièvement et pour résumer notre pensée en une image: si nous prenons l’allégorie de la chute libre pour qualifier le pontificat de Jean-Paul II, on peut présager que Benoît XVI essaiera d’ouvrir un parachute, dont nous ne connaissons pas encore la grandeur. L’effet du parachute est de freiner plus ou moins la chute, mais la direction reste la même, on continue à descendre. Cette situation pourrait en tromper plus d’un et faire croire que le temps de la restauration de l’Eglise est arrivé. À moins d’un miracle, cela n’est pas le cas. C’est bien Vatican II qui reste la norme ainsi que les grandes lignes directrices de la collégialité, de l’oecuménisme et de la liberté religieuse, l’emphase étant donnée sur l’œcuménisme avec les « plus proches » soit les orthodoxes, les anglicans et les juifs. Sur la question liturgique, il faut s’attendre à un renforcement de Ecclesia Dei et à une tentative de « réforme de la réforme. » » (Cor unum, juin 2005) 53. Et en 2012 où l’on fête les 50 ans du Concile avec des indulgences pour les fidèles qui assisteront à des conférences sur Vatican II ? « On peut constater un changement d’attitude dans l’Eglise, aidé par les gestes et les actes de Benoît XVI envers la Tradition… La hiérarchie en faveur de Vatican II est en perte de vitesse… J’ai pu constater à Rome combien le discours sur les gloires de Vatican II que l’on va nous ressasser, s’il est encore dans la bouche de beaucoup, n’est cependant plus dans toutes les têtes. » (Lettre 14-4-2012) 54. Soyez honnête, il y a du vrai dans ce constat. Un peu de vrai qui cache beaucoup de faux. Mgr Lefebvre, lui dans ces jugements, n’omettait jamais l’essentiel : les principes. Dans une interview à la Revue Jesus, le Cardinal Ratzinger déclarait que « les valeurs » de « deux siècles de culture libérale » qui « sont nées en dehors de l’Eglise » avaient trouvé « place dans la vision que l’Eglise a du monde ». Mais que le climat n’étant plus à l’optimisme des années soixante, il fallait « maintenant chercher un nouvel équilibre. » Mgr Lefebvre remarquait à ce sujet : « C’est clair : ce sont les droits de l’homme, la liberté religieuse, l’oecuménisme. C’est satanique. Et le Cardinal dit : « c’est une chose accomplie maintenant il faut chercher un nouvel équilibre ». Il ne dit pas qu’il faut enlever ces principes et ces valeurs qui viennent de la culture libérale, mais il faut essayer de retrouver un nouvel équilibre. Ce nouvel équilibre, c’est l’équilibre de l’Opus Dei : un extérieur de traditionalisme, un extérieur de piété, un extérieur de discipline religieuse, avec les idées libérales. Pas question de lutter contre les droits de l’homme, contre l’œcuménisme et contre la liberté religieuse. Alors pour cet équilibre il faut frapper un peu la théologie de la libération, un peu les évêques français à l’occasion du catéchisme, il faut donner, à ceux qui ont vraiment la nostalgie de l’ancienne messe, une petite satisfaction, et voilà ! En définitive, ils donnent une impression de vouloir retourner à la tradition, mais ils n’en ont pas la volonté. Alors il faut bien avertir nos fidèles, de façon qu’ils ne se laissent pas tromper, qu’ils ne se laissent pas eux aussi prendre par un extérieur de réforme traditionnelle mais qui les conduirait fatalement à l’adoption du libéralisme et des idées libérales. » (Saint-Nicolas du Chardonnet, 13-12-1984) 55. Mgr Fellay dit s’être trompé sur le pape parce qu’il a été trompé à Rome. Il peut le dire mais sans le prouver. Le pape avait mis en garde publiquement Mgr Fellay et la Fraternité : « Il devient clair ainsi que les problèmes qui doivent être traités à présent sont de nature essentiellement doctrinale et regardent surtout l’acceptation du Concile Vatican II et du magistère post-conciliaire des Papes… On ne peut geler l’autorité magistérielle de l’Église à l’année 1962 : ceci doit être bien clair pour la Fraternité. Cependant, à certains de ceux qui se proclament comme de grands défenseurs du Concile, il doit aussi être rappelé que Vatican II renferme l’entière histoire doctrinale de l’Église. Celui qui veut obéir au Concile, doit accepter la foi professée au cours des siècles et il ne peut couper les racines dont l’arbre vit. » (Benoît XVI aux évêques, 10-3-2009). 56. Peut-être que Benoît XVI loue Vatican II par politique mais qu’au fond il n’y croit pas comme le prétendait Mgr Fellay, devant les prieurs réunis à Flavigny, à propos de la béatification de Jean-Paul II ? (13-2-2012) Si Benoît XVI pense ce qu’il dit, c’est un moderniste. S’il ne le pense pas, c’est un hypocrite. Dans les deux cas la volonté d’un tel personnage ne vaut rien. Dans les deux cas, il est pour le moins déplacé de dire : « Pour le bien commun de la Fraternité, nous préférions de loin la solution actuelle du statu quo intermédiaire, mais manifestement, Rome ne le tolère plus. » (Mgr Fellay, lettre du 14-4-2012) 57. Vous ne voyez que ce qui nous divise et jamais ce qui nous unit. Benoît XVI condamne tout de même « l’herméneutique de la rupture » ! Vous parlez comme un néophyte qui ignore tout de la doctrine moderniste. Tout est vivant pour eux, tout est histoire. Tout est continuité historique mais pas doctrinale car, pour un moderniste, la vérité évolue avec la vie du sujet Eglise. 58. Mgr Fellay était peut-être mal conseillé ? A Menzingen sûrement, mais pas dans la Fraternité. Des supérieurs majeurs, des évêques, des prêtres amis et supérieurs de congrégation ont averti Mgr Fellay. Des voix même à Rome le prévenaient de ne pas suivre le chemin qu’il prenait. Parmi eux le R.P. Ferre, secrétaire du cardinal Cañizares et d’autres. (source : Mgr de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 59. Mais Mgr Fellay n’a fait aucune concession ou compromission avec Rome ? Peut-être bien que oui, peut-être bien que non. Nous n’avons pas encore tous les documents. L’avenir nous le dira. En tout cas il y a cette étrange confidence de Mgr Fellay : « L’entretien du 13 juin avec le cardinal Levada a bel et bien confirmé que le Vatican » nous a proposé « une solution canonique », sur la base de « ma lettre du 14-4-2012 » où « il fallait dire en même temps qu’on était d’accord et qu’on n’était pas d’accord ». « Cette lettre extrêmement délicate semble avoir été approuvée par le pape et par les cardinaux. » (Cor Unum été 2012) 60. Dois-je vous rappeler que Mgr Fellay n’a rien signé le 13 juin 2012 ? « Quiconque regarde une femme avec convoitise a déjà commis l’adultère avec elle, dans son coeur. » On peut très bien commettre un adultère spirituel en pensée ou en désir sans avoir pu réaliser son forfait. 61. Mais vous jugez des intentions. Neni ! Je lis tout simplement. Mgr Fellay reprocha aux évêques de la Fraternité leur vision « trop humaine et même fataliste » de l’Eglise (Lettre du 14-4-2012). – « Il faut accepter que les gestes de ces dernières années en notre faveur sont sous la gouverne de Benoît XVI. » (Ce qui est faux comme nous l’avons vu). – « Or ils indiquent une ligne – pas toute droite – mais clairement en faveur de la Tradition. » (Affirmation superficielle car matérielle et subjectiviste donc objectivement et formellement fausse). – « On est en train de faire des erreurs du Concile des super hérésies, cela devient comme le mal absolu, pire que tout… Cela est grave parce que cette caricature n’est plus dans la réalité » (On se demande si Mgr Fellay a vraiment compris le combat de Mgr Lefebvre qui disait : « Les réponses romaines à nos objections tendaient à démontrer qu’il n’y avait pas de changement, mais continuité de la Tradition. Ce sont des affirmations qui sont pires que celles de la déclaration conciliaire sur la liberté religieuse. C’est le vrai mensonge officiel. Il n’y a plus moyen de s’entendre, on est dans une évolution continuelle. Il devient impossible de parler. » (Mgr Lefebvre cité par Mgr de Galarreta, Albano, 7-10-2011) – « Elle aboutira logiquement dans le futur à un vrai schisme. » (Encore un sophisme malhonnête qui joue la corde sentimentale et non la réflexion froide. Dans une lettre qu’écrivit Mgr Lefebvre à Mgr de Galarreta en 1989 on peut lire : « Il me semble opportun d’analyser l’action du démon pour affaiblir ou réduire à néant notre œuvre. La première tentation consiste à maintenir de bons rapports avec le pape ou les évêques actuels. Évidemment il est plus normal d’être en harmonie avec les autorités que d’être en conflit avec elles. La Fraternité sera alors accusée d’exagérer les erreurs du Concile Vatican II, de critiquer abusivement les écrits et les actes du pape et des évêques, de s’attacher avec une rigidité excessive aux rites traditionnels et, en définitive, de présenter une tendance au sectarisme qui la conduira un jour au schisme. Une fois mentionné le mot schisme on s’en servira comme d’un épouvantail pour faire peur aux séminaristes et à leur famille, les conduisant à abandonner la Fraternité d’autant plus facilement que les prêtres, les évêques et Rome elle-même prétendent offrir des garanties en faveur d’une certaine Tradition. ») – « Et peut-être bien que ce fait est l’un des arguments qui me pousse à ne plus tarder à répondre aux instances romaines. Au point qu’à la question cruciale entre toutes, celle de la possibilité de survivre dans les conditions d’une reconnaissance de la Fraternité par Rome, nous n’arrivons pas à la même conclusion que vous. » (On ne peut être plus clair) 62. Mais cette lettre privée n’était pas destinée à être rendue publique. Et alors ? A-t-on le droit de blasphémer en privée si on s’abstient de le faire en public ? Une intention perverse mais privée cesse-t-elle d’être une perversion ? 63. Menzingen a dit que celui qui était responsable de cette indiscrétion avait « péché gravement ». Nous croyons au contraire qu’il n’a fait que son devoir. Quand le chef perd la raison, il est bon que le corps s’en rende compte. Et si faute il y a eu : O felix culpa qui a révélé les pensées des cœurs. 64. Ces choses sont graves. Il faut des preuves indubitables. Nous avons assez de paroles de Mgr Fellay qui révèlent sa pensée profonde. 65. Quelles paroles ? A propos du « texte qu’on » lui « présenta au mois de juin », il y avait des modifications voulues personnellement par le pape (les trois conditions : Magistère, Vatican II, Messe Paul VI). « Lorsqu’on m’a remis ce document, j’ai dit : ‘‘Non je ne signe pas, la Fraternité ne signe pas.’’ » (Mgr Fellay, 1-11-2012. Dici 264). 66. En quoi cette défense condamne-t-elle Mgr Fellay ? Si ces modifications ont résolu Mgr Fellay de ne pas signer, c’est que ce jour là il y avait bien quelque chose à signer. Dire : « Non je ne signe pas » sous entend qu’il y avait aussi l’autre possibilité : « Oui je signe ». Et dans ce cas, c’est-à-dire sans la présence des modifications papales, que pouvait-il signer, au nom de la Fraternité, si ce n’est un accord pratique sans un accord doctrinal ? Et cela contre la volonté du chapitre de 2006 et sans la réunion d’un Chapitre extraordinaire. 67. Donc sans ces explicitations doctrinales rajoutées par le pape, il y aurait eu un ralliement ? Tout l’indique ! Et plusieurs indiscrétions des Assistants généraux Pfluger et Nély le confirment. 68. Mais Mgr Fellay n’est pourtant pas un moderniste. Evidemment. Personne n’a jamais pensé cela. Mais le Cardinal Billot enseignait que le libéral est « un incohérent, quelqu’un qui dit oui, qui dit non, qui ne sait pas exactement, qui ne s’affirme jamais d’une manière claire, qui parle toujours d’une manière ambiguë et tout cela par souci de plaire au monde. » Un penchant libéral est donc sensible à la tentation du ralliement à Rome avant qu’elle ne se convertisse. C’est là que réside le danger : dans une volonté d’accommodement, non dans une reconnaissance directe et théorique de Vatican II. Le danger est cette illusion libérale qui en pratique cherche un modus vivendi avec le système conciliaire. 69. Pourquoi Mgr Fellay et son Conseil ont-ils entretenu toutes ses ambiguïtés ? Pourquoi ont-ils été si imprudents jusqu’à la désobéissance ? Pourquoi ont-ils tenté cette politique si dangereuse et suicidaire ? Parce que Mgr Fellay et sa compagnie partagent dans le fond plus l’ecclésiologie de Benoît XVI que celle de Mgr Lefebvre. VI 70. Quelle est cette ecclésiologie de Benoît XVI ? C’est celle du Cardinal Ratzinger qui déjà en 1988 avait « insisté sur l’unique Eglise, celle de Vatican II. » (Mgr Lefebvre, Ecône, 19-6-1988) 71. Mgr Lefebvre n’avait-il pas mis en garde contre cette fausse ecclésiologie ? Bien sûr ! « Le Cardinal Ratzinger nous l’a rappelé je ne sais combien de fois : « Il n’y a qu’une Eglise !… Il ne faut pas d’Eglise parallèle ! Alors cette Eglise, évidemment, c’est l’Eglise du Concile. Alors si on lui parle de la Tradition, le cardinal Ratzinger répond : « Mais le Concile, c’est la Tradition aujourd’hui. Vous devez vous rallier à la Tradition de l’Eglise d’aujourd’hui, pas de celle qui est passée. Ralliez-vous à l’Eglise d’aujourd’hui ! » et Mgr Lefebvre de commenter : « On sentait très bien ça dans son esprit : ça mettra quelques années peut-être, mais il faudra nous ramener à l’esprit du Concile… » (Ecône 9-6-1988) 72. Mgr Fellay pense-t-il lui aussi qu’il n’y a qu’une seule Eglise, une Eglise concrète ? Oui et il le prêche ! « Le fait d’aller à Rome ne veut pas dire qu’on est d’accord avec eux. Mais, c’est l’Eglise. Et c’est la vraie Eglise. En rejetant ce qui ne va pas, il ne faut pas tout rejeter. Cela reste l’Eglise une, sainte, catholique, apostolique. » (Flavigny, 2-9-2012) Or cette vision est captieuse car Rome a perdu la foi. On ne peut donc pas parler de l’Eglise aujourd’hui en laissant de côté un fait de cette importance. Les faits – perte de la foi au sommet de l’Eglise – sont les faits, même s’ils relèvent du mystère d’iniquité. 73. Cela contredit-il vraiment la pensée de Mgr Lefebvre ? Evidement. « L’Eglise visible se reconnaît aux signes qu’elle a toujours donnés pour sa visibilité : elle est une, sainte, catholique et apostolique. Je vous demande : où sont les véritables marques de l’Eglise ? Sont-elles davantage dans l’Eglise officielle (il ne s’agit pas de l’Eglise visible, il s’agit de l’Eglise officielle) ou chez nous, en ce que nous représentons, ce que nous sommes ? Il est clair que c’est nous qui gardons l’unité de la foi, qui a disparu de l’Eglise officielle. Ces signes ne se trouvent plus chez les autres… Ce n’est pas nous qui sortons de l’Eglise mais les modernistes. Quant à dire ‘‘sortir de l’Eglise visible’’, c’est se tromper en assimilant Eglise officielle et Eglise visible. Nous appartenons bien à l’Eglise visible, à la société des fidèles sous l’autorité du Pape, car nous ne récusons pas l’autorité du Pape, mais ce qu’il fait… Sortir, donc, de l’Eglise officielle ? Dans une certaine mesure, oui, évidemment. » (Ecône, 9-9-1988) 74. Mais Mgr Lefebvre allait aussi à Rome. Certes, mais avec un but bien précis et non négociable : « J’entends dire : “Vous exagérez ! Il y a de plus en plus de bons évêques qui prient, qui ont la foi, qui sont édifiants…” Seraient-ils des saints, dès lors qu’ils admettent la fausse liberté religieuse, donc l’Etat laïque, le faux œcuménisme, donc l’admission de plusieurs voies de salut, la réforme liturgique, donc la négation pratique du sacrifice de la Messe, les nouveaux catéchismes avec toutes leurs erreurs et hérésies, ils contribuent officiellement à la révolution dans l’Eglise et à sa destruction… Une seule chose est nécessaire pour la continuation de l’Eglise catholique : des évêques pleinement catholiques, sans aucune compromission avec l’erreur, qui fondent des séminaires catholiques… » (Mgr Lefebvre, Itinéraire Spirituel) 75. D’où vient ce terme « d’Eglise conciliaire » ? Ce terme vient d’une lettre de Mgr Benelli à Mgr Lefebvre (25-6-1976). Et depuis Paul VI (Consistoire du 24-5-1976) pour qui sont « hors de l’Eglise » ceux qui « refusent les enseignements du concile » en passant par Jean-Paul II (Sacræ Disciplinæ Leges, 25-1-1983) qui voit « dans le Code un grand effort pour traduire en langage canonique cette doctrine même de l’ecclésiologie conciliaire… qui constitue la nouveauté essentielle du Concile Vatican II, dans la continuité avec la tradition législative de l’Église », pour aboutir à Benoît XVI, il y a une parfaite, bien qu’inique, continuité. 76. Depuis combien de temps Mgr Fellay pense-t-il ainsi ? Depuis plusieurs d’années. « L’identification entre l’Eglise Officielle et l’Eglise Moderniste, c’est une erreur, parce que nous parlons d’une réalité concrète. » (Mgr Fellay Flavigny, 16-2-2009) 77. Lui a-t-on fait remarquer son erreur ? Bien sûr. Lors d’une réunion sacerdotale, un théologien et ancien professeur de séminaire demanda au Supérieur Général de lever cette ambiguïté sur l’Eglise : catholique ou conciliaire ? Il s’est entendu répondre : « Je suis fatigué de ces querelles de mots ». 78. Cette réponse est en effet surprenante. Plus que surprenante ! Elle est affligeante. Quarante ans de combat théologique sur l’orthodoxie ou l’hétérodoxie des mots pour en arriver là chez un successeur de Mgr Lefebvre ! Lui qui dans une interview, un an après les sacres, confiait : « Cette histoire d’Eglise visible de Dom Gérard et de M. Madiran est enfantine. C’est incroyable que l’on puisse parler d’Eglise visible pour l’Eglise conciliaire par opposition à l’Eglise catholique que nous essayons de représenter et de continuer. Je ne dis pas que nous sommes l’Eglise catholique. Je ne l’ai jamais dit. Mais, nous représentons vraiment 1’Eglise catholique telle qu’elle était autrefois puisque nous continuons ce qu’elle a toujours fait… Evidemment nous sommes contre l’Eglise conciliaire qui est pratiquement schismatique, même s’ils ne l’acceptent pas. Dans la pratique c’est une Eglise virtuellement excommuniée, parce que c’est une Eglise moderniste. » 79. Voilà pourquoi Menzingen et ses organes de presse (DICI…) évitent d’user des termes tels que « Eglise conciliaire », « Eglise de Vatican II »… Assurément. Et plus inquiétant encore, dernièrement le Chapitre de 2012 n’a voulu ni reprendre les mots de la Déclaration du 21 novembre 1974 : « Nous refusons et avons toujours refusé de suivre la Rome de tendance néo-moderniste et néo-protestante qui s’est manifestée clairement dans le concile Vatican II et après le concile dans toutes les réformes qui en sont issues » ni ceux de la lettre ouverte au cardinal Gantin : « nous n’avons jamais voulu appartenir à ce système qui se qualifie lui-même d’Eglise conciliaire, et se définit par le Novus Ordo Missae, l’œcuménisme indifférentiste et la laïcisation de toute la Société. Oui, nous n’avons aucune part, nullam partem habemus, avec le panthéon des religions d’Assise. Nous ne demandons pas mieux que d’être déclarés ex communione… » 80. Mais parler d’une nouvelle Eglise est dangereux pour la foi ? Ce n’est pas dangereux, c’est nécessaire car c’est la réalité ! « C’est une nouvelle Eglise qui a surgi… ils sont obsédés par la fidélité à ce concile Vatican II qui pour eux est la nouvelle Eglise, c’est l’Eglise conciliaire avec ses sacrements, sa foi, son culte, enfin ses catéchismes, et tout, c’est effrayant, effrayant. On ne peut pas être soumis à ça, impossible… Alors qu’est-ce que je vais demander, je vais demander aux séminaristes de faire le serment qu’ils sont soumis à l’Eglise conciliaire ? C’est pas possible. Non, non, c’est clair maintenant que nous avons affaire à une nouvelle Eglise, une Eglise qui a douze ans. » (Cospec 33B, 1976) 81. Aujourd’hui l’Eglise conciliaire a cinquante ans. Rien n’a changé pour le fond ? Si, une chose a changé. Aujourd’hui Mgr Fellay, le supérieur de la Fraternité fondée par Mgr Lefebvre entend faire croire aux fidèles catholiques que cette Eglise conciliaire de cinquante ans c’est la même réalité que l’Eglise catholique alors que celle-là est la corruption de celle-ci. 82. Et c’est inacceptable pour vous ? Pas pour moi. En soi. Comme c’était inacceptable pour tous ceux qui ont assisté aux sacres de 1988 et ont applaudi à l’anathème jeté par Mgr Lefebvre sur l’esprit conciliaire : « Quelle est cette vérité pour eux ? Sinon la vérité de Vatican II, sinon la vérité de cette Eglise conciliaire, c’est clair ! Par conséquent, il est clair que pour le Vatican, la seule vérité qui existe aujourd’hui, c’est la vérité conciliaire, c’est « l’esprit du concile », c’est l’esprit d’Assise. Voilà la vérité d’aujourd’hui ! Et cela nous n’en voulons pour rien au monde, pour rien au monde ! (Applaudissements fournis et longs) (Mgr Lefebvre 30-6-1988) 83. Pour vous, il ne faut ménager ni Rome ni Benoît XVI ? Pas pour moi ! Pour Mgr Lefebvre que j’approuve. Pour Mgr Lefebvre, on « abandonne pratiquement le combat de la foi » quand on cesse « d’attaquer Rome » (Fideliter cité par Mgr de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 84. Bon, si la tête de la Fraternité n’est plus à la hauteur, au moins Rome ne tentera plus rien après l’échec subi et le refus d’un accord par la Fraternité ? Rome a peut-être perdu une bataille mais pas la guerre. « S’ils coupent avec nous, une pause dans la tension constante que signifient les contacts pour la Fraternité, serait bienvenue et, à mes yeux, providentielle. De toutes façons, les connaissant, ils ne tarderaient pas longtemps à reparler avec nous. » (Mgr de Galarreta, Albano, 7-10-2011) 85. Est-ce vrai ? En effet, ça n’a pas tardé. Décembre 2012, Mgr Di Noia adressait une lettre à tous les membres de la Fraternité en vue de la « réconciliation ». Pour cela, il faut « transcender les désaccords apparemment insurmontables sur l’autorité et l’interprétation du concile » pour « désirer réellement l’unité. » Il nous invitait à ne pas perdre le « zèle de notre fondateur ». Pour cela, il faut arrêter de « corriger publiquement les autres dans l’Eglise » et ne pas « usurper la mission du Souverain Pontife ». Alors « le charisme authentique de la Fraternité » qui « consiste à former des prêtres » sera utile à l’Eglise. Il faut abandonner notre « désir d’autonomie » et « chercher une réconciliation ». « Le seul avenir de la Fraternité sacerdotale saint Pie X, prétendait-il, se trouve sur le chemin d’une pleine communion avec le Saint-Siège… » 86. Que faut-il en penser ? « Vatican II, c’est le découronnement politique de Notre Seigneur Jésus-Christ et le déni de Ses droits sur les sociétés. Vatican II, c’est une bienveillance infiniment dommageable et scandaleuse pour les âmes à l’égard de ces sociétés, convoyeuses de l’erreur et du vice et pourvoyeuses de l’Enfer, bien improprement appelées « autres religions ». Vatican II, c’est ce triomphe du démocratisme dans l’Eglise qui rend toute autorité chimérique et tout commandement à peu près impossible, qui permet la prolifération de l’hérésie et du schisme. Vatican II, c’est en réalité le plus grand désastre qui se soit jamais produit dans l’Eglise… Pour s’en remettre, elle doit s’en défaire. En aucune manière, la Fraternité ne pourra donc cesser son immense combat de confession de la foi qui comporte obligatoirement la dénonciation de l’erreur. Elle doit rester humble et respectueuse mais intrépide, impavide, pour continuer à dire tout ce qu’elle doit dire, confesser tout ce qu’elle doit confesser, dénoncer tout ce qu’elle doit dénoncer. (Abbé de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008) 87. Mais puisque Mgr Fellay a déclaré par trois fois ne pas pouvoir signer, pourquoi Rome dit-elle toujours attendre sa réponse et donne-t-elle encore du temps à la Fraternité ? Parce que Mgr Fellay, à cause de sa fausse ecclésiologie et de la tentation perpétuelle du ralliement, se refuse à dénoncer publiquement Benoît XVI comme fauteur d’erreur. Il reste fixé sur des documents de Mgr Lefebvre de 1987 disant : « Nous acceptons d’être reconnu par le pape tels que nous sommes et d’apporter notre collaboration au renouveau de l’Eglise, nous n’avons jamais voulu rompre avec le successeur de Pierre… » (Lette au card. Gagnon du 21-11-1987) Et refuse de voir l’évolution et la conclusion de Mgr Lefebvre après 1988 qui dit lui-même avoir été trop loin dans ses rapports avec Rome. 88. La condition à laquelle s’accroche Mgr Fellay : « que nous soyons reconnus tel que nous sommes » est donc ambiguë ? Oui, car elle est conciliable avec « l’herméneutique de la continuité » et parce que cette formule relève d’une forme d’oecuménisme, en mêlant dans une même structure ecclésiale la vérité et l’erreur. 89. Quand cessera cette crise dans la Fraternité ? La crise cessera quand Menzingen : * lèvera ses ambiguïtés, * appellera les choses par leur nom ; un moderniste un moderniste, fût-il pape ; une Eglise conciliaire virtuellement schismatique comme une Eglise virtuellement schismatique, même si elle favorise la soutane et le rite dit « extraordinaire », * et se décidera à exiger publiquement les conditions posées par Mgr Lefebvre. 90. Pour finir, « qu’est-ce qui va se passer avec Rome ? Excommunication… ça va rester comme ça… ou un déblocage de la situation… ? » (Mgr Fellay, Ecône, 7-9-2012) Mgr Fellay a donné lui-même la réponse : « je dirais : attendez-vous un peu à tout. » 91. Qu’est-ce que cela veut dire ? Cela veut dire que nous ne sommes pas sortis de la zone de turbulence doctrinale. La preuve dans ces propos de Mgr Fellay à l’heure où l’on essaye de béatifier Paul VI : « Regardez, c’est intéressant, qui durant ce temps est le plus opposé à notre reconnaissance ? Les ennemis de l’Eglise. Je peux dire que nous utiliserons cet argument à Rome, pour tenter de les faire réfléchir… Je n’ai absolument aucune idée de quand un accord se fera, et le terme accord ne convient pas, ce sera une « reconnaissance/normalisation »… Malgré tout ce qui n’est pas bien, il y a de l’espoir, et je suis optimiste dans cette situation… Je dis qu’en regardant la situation de l’Église, c’est toujours l’hiver mais que l’on commence à voir de petites choses, qui débutant, indiquent la venue du Printemps. » (New Hamburg, 28-12-2012) 92. Que faire ? Suivre le conseil d’un confrère : quand on traverse une zone de turbulence on nous dit « d’attacher la ceinture » mais « pas de la boucler ». (Le Chardonnet de Juillet-août 2012) 93. Vous êtes pessimiste. Non réaliste. Notre supérieur voit le diable partout à l’œuvre dans la Fraternité sauf à Menzingen. Il est incapable de se remettre en cause. Comme l’a bien dit un confrère, relevant les persécutions injustes de la Maison Générale (intimidations, monitions, mutations, retardements aux ordres, expulsions de prêtres et d’un de nos évêques) : « En fin de compte, ils ont établi une véritable dictature dans la Fraternité. Ils ont sciemment ignoré les avertissements des personnes prudentes qui leur conseillaient de ne pas passer d’accord pratique avec la Rome moderniste. Ils ont porté atteinte à l’unité et au bien commun de la Fraternité en l’exposant à un danger de compromis avec les ennemis de l’Eglise. Et enfin, ils se contredisent eux-mêmes en affirmant le contraire de ce qu’ils ont dit il y a à peine quelques années ! Ils ont donc trahi l’héritage de Mgr Lefebvre, les responsabilités de leurs charges, la confiance de milliers de personnes et même de ceux qui, trompés par eux, continuent à leur faire confiance. Ils ont manifesté une volonté déterminée d’emmener la Fraternité, coûte que coûte, au ralliement avec nos ennemis. Peu importe si les accords avec l’Eglise conciliaire ne sont pas encore conclus aujourd’hui, ou ne se feront pas dans l’immédiat, ou jamais… un danger grave demeure pour la Fraternité, car ils n’ont pas rétracté les faux principes qui ont guidé leurs agissements destructeurs… » (Abbé Ortiz, déc. 2012) 94. Est-ce votre dernier mot ? Non. A tout seigneur, tout honneur. Je laisserai le mot de la fin à notre Supérieur Général malgré tout le mal qu’il a fait. « Il faudra s’attendre à ce que Rome essaie de nous faire entrer dans l’amalgame universaliste, où on finirait par nous offrir une place « parmi les autres », un peu au sens où déjà maintenant on déclare les orthodoxes Église sœur. On peut bien penser que la tentation de rentrer dans « l’officialité » pourra être grande, à proportion des offres que la Rome œcuméniste pourra nous faire ; refusant alors d’entrer dans ce jeu de confusion, nous passerons pour les vilains méchants. Ceci n’est pour l’instant qu’une hypothèse… » (Mgr Fellay, Cor unum, mars 1995) #Textes
- DECLARACIÓN UT FIDELES INVENIAMUR
DECLARACIÓN UT FIDELES INVENIAMUR Monasterio de la Santa Cruz Nova Friburgo – Brasil 29 de enero de 2013 Fiesta de San Francisco de Sales Siguiendo el ejemplo de Mons. Lefebvre, así como el de Mons. De Castro Mayer: “Nos adherimos de todo o corazón y con toda nuestra alma a la Roma Católica, guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias para la conservación de la fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad. Por el contrario, nos negamos y siempre nos hemos negado a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el concilio Vaticano II y, después del concilio, en todas las reformas que a él seguirían” (declaración de 21 de noviembre de 1974). Estas palabras de Mons. Lefebvre definen nuestra actitud ante la “Iglesia Conciliar” que beatifica Papa Juan Pablo II y declara que el Papa Pablo VI practicó las virtudes en grado heroico, esta “Iglesia Conciliar” que renueva el escándalo de Asís y reafirma las enseñanzas del Concilio Vaticano II, queriendo considerarlas como parte integrante de la Tradición de la Iglesia, despreciando así las enseñanzas, definiciones y condenaciones de todos los Papas anteriores al Vaticano II. Por esta razón hacemos nuestras las exigencias de Mons. Lefebvre para el retorno de Roma a Tradición: “Suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo; en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó. Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los Papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos Papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo? Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos Papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil” (Mons. Lefebvre, Fideliter n°66, noviembre – diciembre 1988, pp. 12-13). Por eso, sin ningún espíritu de rebelión, sin amargura y sin resentimiento alguno, retomando las palabras de Mons. Lefebvre, tenemos la intención de proseguir nuestra obra de defensa de la Tradición por todos los medios que la providencia nos conceda, ocupándonos en salvar las almas, formar candidatos al Sacerdocio, formar religiosos, religiosas, mantener escuelas católicas y ayudar a las familias católicas, a fin de que la sociedad vuelva a someterse al dulce yugo de Nuestro Señor Jesucristo, Rey de las Naciones y de todo el universo. Hacemos un llamado a todos los que tienen este mismo ideal, a unirse a nosotros para que no prevalezca, al interior de la Tradición, el movimiento que tiene como objetivo una desastrosa sumisión a Roma neomodernista, claramente manifestado en las cartas, declaraciones y demás documentos de los actuales superiores de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X en estos últimos meses. Con la Gracia de Dios y el socorro de la Virgen María, de San José y de San Pío X; estamos resueltos a permanecer fieles a la Iglesia Católica e Romana, a todos los sucesores de S. Pedro, así como a Mons. Lefebvre, para ser, de esta manera, fieles dispensadores de los misterios de Nuestro Señor Jesucristo en el Espírito Santo. Amén (Cfr. 1 Cor 4, 1 y ss.). (Presentes) (Ausentes) Dom Tomás de Aquino OSB (Brasil) Padre Jean Michel Faure, FSSPX (França) Padre Jahir Britto, FBMV (Brasil) Padre Ronald Ringrose, (E.U.A.) Padre Ernesto Cardozo (Argentina) Padre Richard Voigt, SDB (E.U.A.) Padre René Trincado (Chile) Padre Juan Carlos Ortiz, FSSPX (Colômbia) Padre Joaquim Sant’Ana, FBMV (Brasil) Padre Brendan Dardis, (E.U.A.) Padre Joseph Pfeiffer (E.U.A.) Padre Arturo Vargas, FSSPX (México) Padre David Hewko (E.U.A.) Padre Dominic Mary of the Pillar, OP (E.U.A.) /// Padre François Chazal, FSSPX (França) Dom Richard Williamson, FSSPX (Inglaterra) #Textos
- DÉCLARATION UT FIDELES INVENIAMUR
DÉCLARATION UT FIDELES INVENIAMUR Monastère da Santa Cruz Nova Friburgo – Brésil 29 janvier 2013 Fête de Saint François de Sales Suivant l’exemple et les enseignements de Mgr Lefebvre et également de Mgr de Castro Mayer : « Nous adhérons de tout cœur, de toute notre âme à la Rome catholique, gardienne de la foi catholique et des traditions nécessaires au maintien de cette foi, à la Rome éternelle, maîtresse de sagesse et de vérité. Nous refusons par contre et avons toujours refusé de suivre la Rome de tendance néo-moderniste et néo-protestante qui s’est manifestée clairement dans le concile Vatican II et après le concile dans toutes les réformes qui en sont issues. » (déclaration du 21 novembre 1974) Ces paroles de Mgr Lefebvre définissent notre attitude devant « l’Eglise conciliaire » qui béatifie le Pape Jean-Paul II et déclare que le Pape Paul VI a pratiqué les vertus à un degré héroïque ; cette « Eglise conciliaire » qui renouvelle le scandale d’Assise et réaffirme les enseignements de Vatican II voulant les enserrer dans la tradition de l’Eglise, méprisant ainsi les enseignements, les définitions et condamnations de tous les Papes antérieurs à Vatican II. Pour cette raison nous faisons nôtres les exigences de Mgr Lefebvre pour le retour de Rome à la Tradition : « Supposant que d’ici à un certain temps Rome fasse un appel, qu’on veuille nous revoir, reprendre langue, à ce moment-là c’est moi qui poserais les conditions. Je n’accepterai plus d’être dans la situation où nous nous sommes trouvés lors des colloques. C’est fini. Je poserais la question au plan doctrinal : Est-ce que vous êtes d’accord avec les grandes encycliques de tous les papes qui vous ont précédés ? Est-ce que vous êtes d’accord avec Quanta Cura de Pie IX, Immortale Dei et Libertas de Léon XIII, Pascendi de Pie X, Quas Primas de Pie XI, Humani generis de Pie XII ? Est-ce que vous êtes en pleine communion avec ces papes et avec leurs affirmations ? Est-ce que vous acceptez encore le serment anti-moderniste ? Est-ce que vous êtes pour le règne social de Notre Seigneur Jésus-Christ ? Si vous n’acceptez pas la doctrine de vos prédécesseurs, il est inutile de parler. Tant que vous n’aurez pas accepté de réformer le Concile en considérant la doctrine de ces papes qui vous ont précédés, il n’y a pas de dialogue possible. C’est inutile. » (Mgr Lefebvre, Fideliter, n°66, novembre-décembre 1988, p. 12-13) C’est pourquoi sans aucun esprit de révolte, sans amertume et sans aucun ressentiment, reprenant les propres paroles de Mgr Lefebvre, nous avons l’intention de continuer notre œuvre de défense de la Tradition usant tous les moyens dont la Providence nous pourvoira, nous occupant du salut des âmes, de la formation des candidats au sacerdoce, de la formation des religieux et religieuses, de l’existence d’écoles catholiques et du soutien des familles catholiques afin que la société se soumette de nouveau au suave joug de Notre-Seigneur Jésus-Christ, roi des nations et de tout l’univers. Nous lançons un appel à tous ceux qui ont le même idéal, à s’unir à nous afin qu’au sein de la Tradition ne domine pas le mouvement qui vise à une soumission désastreuse à la Rome néo-moderniste qui s’est manifestée clairement dans les lettres, les déclarations et autres documents des actuels supérieurs de la Fraternité Saint Pie X ces derniers mois. Avec la grâce de Dieu et le secours de la Vierge Marie, de Saint Joseph et de Saint Pie X, nous sommes convaincus de demeurer fidèles à l’Eglise catholique et romaine, à tous les successeurs de Saint Pierre, et aussi à Mgr Lefebvre, et d’être de cette façon les fidèles dispensateurs des mystères de Notre-Seigneur Jésus-Christ dans l’Esprit-Saint. Ainsi soit-il. (cf. I Cor. 4, 1 et ss.) (Présents) (Absents) R. Père Tomás de Aquino OSB (Brésil) Abbé Jean Michel Faure, FSSPX (France) R. Père Jahir Britto, FBMV (Brésil) Abbé Ronald Ringrose, (Etats-Unis) Abbé Ernesto Cardozo (Argentine) Abbé Richard Voigt, SDB (Etats-Unis) Abbé René Trincado (Chili) Abbé Juan Carlos Ortiz, FSSPX (Colombie) R. Père Joaquim Daniel, FBMV (Brésil) Abbé Brendan Dardis, (Etats-Unis) Abbé Joseph Pfeiffer (Etats-Unis) Abbé Arturo Vargas, FSSPX (Mexique) Abbé David Hewko (Etats-Unis) R. Père Dominic Mary of the Pillar, OP (Etats-Unis) /// Abbé François Chazal, FSSPX (France) Mgr Richard Williamson, FSSPX (Grande-Bretagne) #Textes
- CARTA A MONSEÑOR FELLAY
CARTA A MONSEÑOR FELLAY POR 37 SACERDOTES DEL DISTRITO DE FRANCIA LA SAPINIERE.INFO A Monseñor Fellay. Excelencia: Como usted lo escribió recientemente, “los lazos que nos unen son esencialmente sobrenaturales”. Sin embargo, usted tomó cuidado de recordarnos, a justo título, que las exigencias de la naturaleza no deben ser olvidadas por lo tanto. “La gracia no destruye la naturaleza”. Entre estas exigencias, hay veracidad. Pero estamos obligados a constatar que una parte de los problemas a los que nosotros hemos sido confrontados estos últimos meses vienen de una falta grave a esta virtud. Hace diez años, usted decía como Monseñor Tissier de Mallerais: “Nunca aceptaré decir: “en este concilio, si se interpreta bien, incluso si se pudiera hacerlo corresponder con la Tradición, podríamos encontrar un sentido aceptable”. Nunca aceptaré decir eso. Sería una mentira. No está permitido decir una mentira, incluso si se tratara de salvar a la Iglesia” (Gastines, 16 de septiembre de 2012) Pero usted cambió hasta el punto de escribir: La Tradición de la fe católica debe ser el criterio y la guía para el entendimiento de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el cual a su vez, ilumina ciertos aspectos de la vida y de la doctrina de la Iglesia, implícitamente presente en ella, y aún no formulados. Las afirmaciones del Concilio Vaticano II y del Magisterio Pontifical posterior relativos a la relación entre la Iglesia católica y las confesiones cristianas no-católicas deben ser comprendidos a la luz de la Tradición” (San Joseph des Carmes, 5 de junio de 2012) En Brignoles, en mayo de 2012, usted habló de este documento que “convenía a Roma” pero que “habrá que explicar entre nosotros porque hay declaraciones que están tan en la línea de cresta que si ustedes están mal dispuestos o según si se ponen gafas negras o rosas, ustedes la ven de un modo o de otro”. Después usted se justificó de la siguiente manera: “Si podemos aceptar el ser “condenados” por nuestro rechazo al modernismo (lo que es verdad), no podemos aceptar serlo porque nos adherimos a las tesis sedevacantistas (lo que es falso), y es lo que me condujo a redactar un texto “minimalista” que no tomaba en cuenta mas que uno solo de los dos panoramas y que, por este hecho pudo ocasionar confusión entre nosotros”. (Cor unum 102) “Este texto, evidentemente, cuando lo escribí, pensé que era lo suficientemente claro, que logré evitar suficientemente los … ¿cómo se dice?- las ambigüedades. Pero… digamos que los hechos están ahí, estoy bien obligado de ver que este texto se convirtió en un texto que nos dividió a nosotros en la Fraternidad. Este texto evidentemente lo retiro”. (Ecône, 7 de septiembre de 2012) Entonces usted es un incomprendido que, por condescendencia, retira un texto muy delicado que los espíritus estrechos han sido incapaces de comprender. Esta versión de los hechos es hábil pero ¿es justa? Retirar un documento y retractar un error doctrinal no son formalmente la misma cosa. Además, invocar las “tesis sedevacantistas” para justificar este documento “minimalista” que “convenía a Roma” parece fuera de lugar cando al mismo tiempo, y desde hace más de trece años, usted autoriza a un cofrade a no citar más el nombre del papa en el canon después de haberle confiado que usted comprendía su elección ante la escandalosa firma de un documento común entre católicos y protestantes. Monseñor Tissier de Mallerais confió a un cofrade que esta “Carta del 14 de abril” jamás debería ser publicada porque, según él, usted estaría “definitivamente desacreditado y probablemente obligado a la dimisión”. Lo que confirma la advertencia caritativa de Monseñor Williamson: “Por la gloria de Dios, por la salvación de las almas, por la paz interior de la Fraternidad y por vuestra propia salvación eterna, haría mejor en renunciar usted mismo como Superior General, que excluirme”. (Londres, 19 de octubre de 2012). Por lo tanto, usted tomo esto por una provocación abierta y pública. Pero cuando Monseñor de Galarreta declaró, el 13 de octubre de 2012 en Villepreux esta frase increíble que podemos escuchar pero no leer en la transcripción publicada por La Porte Latine pues la omitió: “Porque es imposible que a la mayoría de los Superiores de la Fraternidad –después de una discusión franca, un análisis de fondo de todos los aspectos, de todos los pormenores-, es impensable que la mayoría se equivoque en una materia prudencial. Y si, por casualidad, lo imposible sucede, entonces que así sea, de todos modos, vamos a hacer lo que la mayoría piensa”. En Menzingen, el secretario General, el padre Thouvenot, escribió que él expuso con perspectiva y elevación los acontecimientos del pasado junio”. ¿Cómo pudo caer tan bajo la Fraternidad? Monseñor Lefebvre escribió: “En el día del juicio, Dios nos preguntará si hemos sido fieles y no si hemos obedecido a las autoridades infieles. La obediencia es una virtud relativa a la Verdad y al Bien. Ya no es una virtud sino un vicio si ella se somete al error y al mal”. (Monseñor Lefebvre, Carta del 9 de agosto de 1986). Y el padre Berto escribió en 1963: “debemos ver más lejos que la punta de la nariz y no imaginarse que se tiene derecho al Espíritu Santo como por encargo, desde el momento en que se está en un Concilio”. En una conferencia del 9 de noviembre en París, un prior le preguntó: “a la salida del retiro sacerdotal, dos cofrades me han acusado de estar en rebeldía contra vuestra autoridad porque manifesté la satisfacción respecto al texto del Padre de Cacqueray contra Asís III. ¿Qué fue eso?” Vuestra respuesta fue: “Yo ignoraba que sucedían estas cosas como esta en la Fraternidad. Yo fui quien pidió esta declaración. Además fue publicada con mi autorización. Estoy completamente de acuerdo con el Padre de Cacqueray”. Y durante el retiro de las hermanas en Ruffec, usted confió a seis cofrades que no estaba de acuerdo con el texto del padre de Cacqueray. Usted además se quejó con el de los reproches que el cardenal Levada le hizo durante 20 minutos. Si usted le dio la autorización de la publicación, fue, explicó, para no parecer parcial… pero que personalmente usted desaprobaba el contenido que juzgaba excesivo. ¿Quién entonces, Monseñor, utiliza medios “fundamentalmente subversivos”? ¿Quién es el revolucionario? ¿Quién perjudica el bien común de nuestra Sociedad? El 9 de noviembre de 2012 en Paris, escuchamos a un cofrade preguntarle: “Yo formo parte de aquellos que han perdido la confianza. Cuántas líneas de conducta hay en el Fraternidad ahora…” Usted respondió: “Es una herida grave. Hemos sufrido una gran prueba. Hará falta tiempo”. Ante esta respuesta huidiza, otro prior le preguntó entonces: “¿Recusa usted su respuesta a vuestros tres compañeros obispos…?” Su respuesta fue también vaga: “Si, cuando la releo, me parecía que hay unos pequeños errores. Pero para ayudarlos a comprender, sepan que esta carta no es una respuesta a su correo, sino a dificultades que tuve con cada uno de ellos separadamente. Estimo mucho a Monseñor Williamson, incluso siento admiración por él, ha habido golpes geniales en esta lucha contra el Vaticano II, es una gran pérdida para la Fraternidad y llega en el peor momento”. ¿Pero entonces quién es responsable de su expulsión? En privado, usted dice muchas cosas: “estaba en guerra”, “Roma miente”… pero usted jamás ha publicado el mínimo comunicado oficial para denunciar estas pretendidas mentiras. Peor, recientemente, a propósito del ultimátum del 22 de febrero, usted avaló oficialmente la mentira del Vaticano Vuestro lenguaje se ha convertido en un lenguaje interminablemente confuso. Esta manera ambigua de expresarse no es loable, como lo escribió el padre Calmel: “Siempre he tenido horror a las expresiones blandas o evasivas que pueden ser comprendidas en todos los sentidos, a las cuales cada quien puede hacer decir lo que quiera. Y ellas me horrorizan más cuando provienen de autoridades eclesiásticas. Sobre todo estas expresiones me parecen una injuria directa al que dice: “Yo soy la Verdad… ustedes son la luz del mundo… Que vuestro hablar sea si, sí o no, no…” Monseñor, usted y sus Asistentes han sido capaces de decir todo y su contrario sin miedo al ridículo. El Padre Nély, en abril de 2012, de paso por Toulousse declaró a una docena de cofrades que “si las relaciones doctrinales con Roma han fracasado es porque nuestros teólogos han estado demasiado inmersos” pero él dijo a uno de estos teólogos: “Usted podría ser más incisivo” Usted mismo, el 9 de noviembre de 2012, nos afirmó: “Los haré reír, pero pienso verdaderamente que nosotros, los cuatro obispos, somos de la misma opinión” Mientras que seis meses antes usted les escribió: “en cuanto a la cuestión crucial, la de la posibilidad de sobrevivir en las condiciones de un reconocimiento de la Fraternidad por Roma, nosotros no llegamos a la misma conclusión que ustedes”. En la misma conferencia del retiro en Ecône, usted declaró: “Yo les aseguro que yo no estimé ir contra el capítulo (de 2006) haciendo lo que hice”. Luego unos instantes después respecto al Capítulo de 2012: “Si este es el Capítulo que lo trata, es una ley que vale hasta el próximo Capítulo”. Cuando sabemos que en marzo del 2012, sin esperar el siguiente Capítulo, usted destruyó la ley del Capítulo de 2006 (no al acuerdo práctico sin solución doctrinal), uno se pregunta sobre la sinceridad de la declaración. Uno de vuestros compañeros en el Episcopado, en Villepreux, nos invitó a “no dramatizar. El drama sería abandonar la Fe. No hay que pedir una perfección que no es de este mundo. No hay que ser tan quisquillosos en estas cuestiones. Hay que ver si lo esencial está allí o no”. Es verdad que usted no se ha convertido en mahometano (1er mandamiento), usted no ha tomado mujer (6to mandamiento), simplemente usted ha distorsionado la realidad (8vo mandamiento). ¿Pero lo esencial todavía está allí cuando las ambigüedades tocan el combate de la fe? Nadie le pide una perfección que no es de este mundo. Podemos concebir que uno se equivoca ante el misterio de iniquidad, porque incluso los escogidos pueden ser engañados, pero nadie puede aceptar un lenguaje doble. Ciertamente, la gran apostasía predicha por la Escritura, no puede más que turbarnos. ¿Quién puede alegar estar indemne a las trampas del diablo? Pero, ¿por qué tenernos engañados? A todo pecado misericordia, por supuesto. Pero ¿dónde están los actos que manifiestan la conciencia, el pesar y la reparación de los errores? Usted dijo delante de los Priores de Francia: “Estoy cansado de las disputas de palabras.” Allí está el problema. ¿Qué le impide ir a reposar en Montgardin relajarse y degustar los placeres de la vida oculta? Roma siempre ha utilizado un lenguaje claro. Monseñor. Lefebvre igualmente. Usted también en el pasado. Pero hoy, Usted mantiene una confusión identificando indebidamente “la Iglesia católica, la Roma eterna” y “la Iglesia oficial, y la Roma conciliar y modernista”. Pero, en cualquier caso, usted no puede cambiar la naturaleza de nuestro combate. Si usted ya no desea llevar a cabo esta misión, usted y sus asistentes, deben renunciar al cargo que la sociedad les ha encomendado. En efecto, el Padre Pfluger dijo públicamente que sufre por la irregularidad canónica de la Fraternidad. Le confió a un cofrade en junio de 2012 “haber sido estremecidos por las discusiones doctrinales.” Saliendo de su conferencia en San José de Carmes, dijo de manera despectiva a quien quisiera escucharlo: “¿Decir que todavía hay personas que no entienden que hay que firmar!” El 29 de abril 2012 en Hattersheim, tras admitir que “los acontecimientos pasados han demostrado que las diferencias en cuestión doctrinal no se pueden combatir,” expresó su temor de ” nuevas excomuniones.” Pero, ¿cómo podemos temer la excomunión de modernistas ya excomulgados por la Iglesia? El Padre Nely durante una comida para los benefactores en Suresnes anunció que “el Papa había puesto un término respecto a la Fraternidad pidiendo el reconocimiento de la Misa y del Vaticano II ...” añadiendo que “Monseñor Fellay estaba en su pequeña nube y era imposible hacerlo descender de allí.” ¿Pero el padre Nely no firmó también la carta monstruosa a los tres obispos ¿Acaso no estaba también “en su pequeña nube” cuando de paso por Fanjeaux declaró a la Superiora General preocupada por un ultimátum de Roma: “No se preocupen, todo está bien con Roma, sus canonistas nos ayudan a preparar los estatutos de la Prelatura … “ ¿Puede usted decir, en conciencia que usted y sus Asistentes han asumido sus responsabilidades? Después de tantas declaraciones contradictorias y nefastas ¿cómo pretenden que pueden gobernar todavía? ¿Quién perjudica a la autoridad del Superior General, si no es usted mismo y sus Asistentes? ¿Cómo pretende hablarnos de justicia después de haberla lesionado? “¿Qué verdad puede salir de la boca del mentiroso? ” (Ecl. 34, 4). ¿Quién sembró la cizaña? ¿ Quién ha sido subversivo mediante el uso de la mentira? ¿Quién escandalizó a sacerdotes y fieles? ¿Quién ha mutilado la Fraternidad disminuyendo su fuerza episcopal? ¿Qué es de la caridad sin el honor y la justicia? Sabemos que se nos criticará por no respetar las formas escribiéndole públicamente. Nuestra respuesta será la del Padre de Foucauld al General Laperrine: “Pensé al entrar en la vida religiosa que sobre todo debería aconsejar la mansedumbre y la humildad, y con el tiempo, creo que lo que más falta es la dignidad y el orgullo. “ (Carta del 6 de diciembre de 1915). Y de qué sirve escribirle en privado cuando sabemos que un compañero valiente y lúcido debió esperar cuatro años para obtener una carta de usted y esta no tenía respuestas, sino injurias. Cuando un Superior de Distrito sigue a la espera del acuse de recibo de su carta de diecisiete páginas enviadas a la Casa General, parece que Menzingen no tiene otro argumento que la voluntariedad: “sic volo, sic iubeo, sit pro ratione voluntas “. Monseñor, lo que estamos viviendo ahora es odioso. La justicia evangélica se perdió: Sí sí, no, no. El Capítulo 2012 no hizo nada para aclarar la situación. El Padre Faure, un capitulante, nos advirtió reciente y públicamente en contra de “las cartas y declaraciones de los actuales directivos de la Fraternidad en los últimos meses” ? Otro capitulante le dijo a un colega: “Hay que reconocer que el Capítulo ha fracasado. Hoy en día está bien para una Fraternidad libre en la Iglesia conciliar. Yo estaba devastado por el nivel de reflexión de algunos capitulantes.” Sus intervenciones y las de sus Asistentes son preocupantes y sugieren que usted no ha hecho sino una retirada estratégica. A finales de 2011, un Asistente con un cofrade “acuerdista”, trató de estimar el número de sacerdotes en Francia que se negaban a un acuerdo con Roma. Su resultado: siete. Menzingen se tranquilizó. En marzo de 2012, Usted confió que el señor Guenois de Le Figaro era un periodista muy bien informado y su visión de las cosas era correcta. Pero su artículo decía: “Se quiera o no, el Papa y el Obispo Fellay quieren un acuerdo, no doctrinal sino eclesial.” En mayo de 2012, Usted dijo a los superiores de los benedictinos, dominicos y capuchinos: “Sabemos que habrá destrozos, pero iremos hasta el final.” En junio el acuerdo eclesial fue imposible. Sin embargo, en octubre de 2012, pasando por el priorato de Bruselas, sacerdotes diocesanos, invitados del Padre Wailliez le han expresado su deseo de ver un acuerdo entre Roma y la Sociedad. Usted los ha tranquilizado con estas palabras: “sí, sí va a suceder pronto”. Esto fue tres meses después del capítulo de julio. Monseñor, usted tiene el deber en justicia de decir la verdad, reparar las mentiras y de retractarse de los errores. Hágalo y todo regresará al orden. Usted sabe cómo André Avellin, en el siglo XVI, se convirtió en un gran santo después de haberse avergonzado de una mentira que él había cometido por debilidad. Sólo queremos que usted se convierta en un gran santo. Excelencia, no queremos que la historia retenga que usted es el hombre que desfiguró y mutiló la Fraternidad San Pío X. Tenga la seguridad, Excelencia, de nuestra fidelidad total a la obra de Monseñor Lefebvre. 28 DE FEBRERO DE 2013 37 SACERDOTES DEL DISTRITO DE FRANCIA.- #Textos
- Catecismo da Crise na Fraternidade
Catecismo da Crise na Fraternidade Sacerdotal São Pio X Por um sacerdote francês da FSSPX Tradução: Capela Nossa Senhora das Alegrias – Vitória/ES Observações a respeito da tradução, por favor: capela@nossasenhoradasalegrias.com.br A Capela Nossa Senhora das Alegrias aproveita para renovar sua total adesão às orientações de Monsenhor Lefebvre, reconhecendo-o vivamente como o instrumento divino para a salvação da Igreja neste nosso tempo. Pedimos orações por nossa perseverança. 1- Há realmente uma crise na FSSPX? Sim. Mons. Fellay fala de “uma grandíssima provação na FSSPX” (Ecône, 02/09/2012); “uma prova maior” (Ecône, 07/09/2012), “uma dolorosa provação” com “sérios problemas” (Cor Unum, nov. 2012); “A maior pela qual nós já passamos” (01/11/2012). 2- Por que falar desses problemas em público? Pela simples razão de que nós jamais “devemos dizer que essas discussões teológicas são um assunto para especialistas e que não nos dizem respeito. Elas devem ser enfatizadas para mostrar que o caso é exatamente o oposto: porque tocam a fé, essas questões dizem respeito a todos nós, clérigos e leigos. Nós devemos, portanto nos esforçar para entender e fazer entendíveis essas questões” (Pe. de Cacqueray, Suresnes, 31/12/2008). 3- Por que lidar com este problema na forma de um Catecismo? Porque, como Mons. Fellay disse, “ciente da vital necessidade em favor das almas de pregar de novo e novamente as verdades da Fé, a Igreja Católica sempre buscou tornar disponível aos seus filhos o ensinamento das verdades eternas… Que as páginas do catecismo iluminem as almas de boa vontade…” (Prefácio ao Catecismo da Doutrina Cristã). 4- A crise na FSSPX consiste exatamente em quê? “Tem havido um desafio à autoridade, um desafio radical, já que ele acusa as autoridades de não mais direcionar a Fraternidade ao seu fim” (Mons. Fellay, Cor Unum, Nov.2012). 5- Mas a crise não foi superada no Capítulo Geral em julho de 2012? Não. “Há uma desconfiança da autoridade”. (Mons. Fellay, Ecône, 07/09/2012). 6- Por que a doença não foi tratada? Porque, como o próprio Mons. Fellay reconheceu, “Eu estou bem ciente de que isso não acontece em um dia e que é inútil dizer “Confiem em nós!”. É depois dos fatos, com ações, que pouco a pouco ela voltará [a confiança]. É seguindo os fatos, e através de ações, que pouco a pouco ela retornará”. 7- Não tem havido nenhuma ação significativa de Menzingen desde então? Mas é claro [que sim!] A expulsão de Mons. Williamson. 8- Mas isso é suficiente para concluir que a crise ainda está ocorrendo? Você tem que mostrar que, para além de algumas questões disciplinares, Menzingen continua resvalando doutrinalmente. É exatamente isso que iremos fazer: explicar como e porque Menzingen continua a prosseguir no mau caminho. 9- Por que Menzingen estaria prosseguindo no mau caminho? Porque as autoridades da FSSPX se recusam a se livrar da ambiguidade que eles mesmos criaram. 10- O que é essa ambiguidade? Ela é dupla e diz respeito aos dois atos realizados por Bento XVI que são favoráveis à Tradição de uma maneira material e que Mons. Fellay apresenta como favorecendo formalmente a Tradição. 11- O que essas palavras estranhas querem dizer? Quando se tem cimento, areia e brita, você tem uma casa materialmente falando, mas não formalmente. Esta é uma grande diferença. 12- Qual é o primeiro ato de Bento XVI que é um problema? Este é o Motu Próprio do Papa Bento XVI sobre o uso da liturgia romana anterior à reforma de 1970. Mons. Fellay reivindica que “por meio do Motu ProprioSummorumPontificum, o Papa Bento XVI tem restaurado ao seu devido lugar a Missa Tridentina, declarando que o Missal Romano promulgado por São Pio V nunca fora ab-rogado”, (Menzingen, 07/07-2007). 13- Onde está a ambiguidade? Em realidade, o Motu Proprio diz que a missa tradicional nunca fora ab-rogada como a forma extraordinária, mas que ela foi repelida como a forma ordinária. Por meio deste ato, Bento XVI fez o rito romano da missa perder, de jure, seu status como a única forma ordinária e oficial, e relegou-o ao status de “forma extraordinária”, depois de tê-lo humilhado ao comparar sua santidade com a de um “rito bastardo”. Apesar destes fatos, não existe nenhum documento oficial proveniente de Menzingen condenando essa coabitação litúrgica. 14- Mas essa é apenas a sua maneira de ver as coisas. Não, é também a opinião do Pe. Cacqueray em sua Carta aos Amigos e Benfeitores, de 2009. O Motu Proprio, disse ele, “não corresponde, e não é uma resposta, ao primeiro requerimento da FSSPX, exceto ao se falar materialmente” (Suresnes, 31/12/2008). Além disso, Mons. Lefebvre, depois de perceber que fora um erro assinar um acordo com Roma em maio de 1988, deixou-nos em guarda após as sagrações: “Vocês podem ver claramente que eles queriam nos trazer de volta à Igreja Conciliar… Eles querem impor essas novidades sobre nós a fim de acabarem com a Tradição. Eles não nos permitem nada por estima à liturgia tradicional, mas simplesmente para enganar aqueles aos quais eles a concedem e para minar nossa resistência, para conduzir uma vanguarda no campo tradicionalista a fim de destruí-lo. Essa é sua política, sua tática…” (Ecône, 09/09/1988). 15- Então como Mons. Fellay deveria ter respondido? Da mesma forma que a FSSPX respondera uma vez a uma ação similar de Roma (o Indulto de 1984). O superior geral da FSSPX disse que esse indulto fora “ruinoso para a metafísica da lei”. Ele só poderia ser um “argumentum ad hominem”, porque “suas condições são inaceitáveis”. Um católico, “que pense com a Igreja, pode apenas considerar o indulto como o fundamento de uma requisição”. (Cor Unum, junho 1985). 16- Então, falando estritamente, a primeira condição da FSSPX não foi bem-sucedida. Com efeito, o Capítulo Geral de 2006 falou “da necessidade de haver duas condições” nas “discussões com Roma”. Uma nota relembrou a primeira: “Liberdade completa sem quaisquer condições para a Missa Tridentina”. Entretanto, a liberação da missa, para além do engodo já citado, não foi sem condições. O Artigo 2 do Motu Proprio dá essa liberdade ao afirmar que as missas que não precisam de “autorização da Sé Apostólica ou do Ordinário” são apenas as “missas que são celebradas sem o povo”. 17- Então, nós não deveríamos ter prosseguido tanto as discussões com as autoridades romanas? Se nós tivéssemos respeitado o que o capítulo geral de 2006 havia decidido, sim, é isso mesmo [não deveríamos ter prosseguido]. Contudo, Mons. Fellay fez o oposto, pois após recordar que “a abordagem hegeliana de Bento XVI, segundo a qual a mudança, que é necessária, no entanto não pode ser uma ruptura com o passado”, ele escreveu: “Quanto a Roma, sem saber como e quando a situação pode mudar, nós preferimos preparar o terreno para as discussões por meio de um grupo ad hoc e não nos deixarmos ser pegos de surpresa, caso haja quaisquer surpresas” (Cor Unum, 16/07/2007). 18- Qual é o segundo ato de Bento XVI que apresenta um problema? É o decreto de levantamento das excomunhões lataesententiae dos bispos da Fraternidade (21/01/2009), que tampouco corresponde à segunda condição do capítulo de 2006, que diz: “A anulação do decreto de excomunhão dos quatro bispos da Fraternidade”. Pois, já em 1988, “Para Roma, o objetivo dessas discussões é a reconciliação, como diz o Cardeal Gagnon, o retorno da ovelha perdida ao aprisco.” Quando nós pensamos na história das relações entre Roma e os tradicionalistas de 1965 até em nosso próprio tempo, somos obrigados a afirmar que é uma perseguição cruel, implacável para nos obrigar a se submeter ao Concílio. A Roma conciliar e modernista de hoje jamais poderia tolerar a existência de um ramo saudável e vigoroso da Igreja que, por sua vitalidade, condena-os” (Pe. de Cacqueray, Suresnes, 31/12/2008). 19. Mas não importa muito se as excomunhões são “anuladas” ou “levantadas”, ou importa? “A Fraternidade se recusa a pedir por um ‘levantamento de sanções’. Ela está buscando ‘a anulação do decreto de excomunhão’ – e qualquer um é capaz de ver que os termos que nós empregamos para fazer nosso pedido são dessa forma por desígnio. Nós queremos tornar manifesta nossa convicção de que as sanções são inválidas” (Pe. de Cacqueray, Suresnes, 31/12/2008). 20. Mas o resultado está aí, e apesar de tudo, é positivo! “Se nós estamos realmente falando sobre a nulidade de um decreto – e não sobre o levantamento de excomunhões – então isso será o início da reparação da injustiça sem precedentes que conhecemos, e poderemos nos regozijar. Entretanto, se é para ser um ‘levantamento de excomunhões’, então as coisas podem ser bem diferentes. Isso pode não corresponder à nossa segunda condição, e isso pode não limpar nossos bispos dos injustos processos que tem sido praticados contra eles. Se permitirmos que se pense que as penalidades pronunciadas não foram inválidas, e talvez fossem merecidas, isso não resultaria, pelo menos em um determinado sentido, em um novo mal e mais profundo? Neste caso, Roma, com uma aparência de compaixão, poderia ter removido penalidades que, por meio deste mesmo ato, foram válidas ou feitas legitimamente” (Pe. de Caqcueray, Suresnes, 31/12/2008). 21. Como Monsenhor Fellay reagiu em público ao levantamento das excomunhões? Expressou sua “gratidão filial ao Santo Padre por este ato o qual, para além da Fraternidade, beneficiará toda a Igreja (…) além de nosso reconhecimento ao Santo Padre, e a todos aqueles que o ajudaram a fazer este ato corajoso, estamos contentes que o decreto de 21 de janeiro considere ‘discussões’ com a Santa Sé como necessárias (…) Neste novo clima, nós temos a firme esperança de chegarmos em breve ao reconhecimento dos diretos da Tradição Católica” (Menzingen, 24/01/2009). 22. Alguém questionou este comunicado naquela época? Sim. Na ocasião de uma reunião de priores, um deles comentou que o comunicado contou uma mentira, estava enganando nossos fiéis e que as coisas precisavam ser clarificadas. E utilizou esta imagem: “Quando eu compro um bolo de pera, e me entregam um bolo de maçã, eu não posso dizer que obtive o que havia pedido”. 23. Mons. Fellay corrigiu publicamente a posição que ele havia tomado? Não. No ano seguinte, o prior foi silenciado e indicado como um sacerdote júnior em um novo posto. Neste meio tempo, Mons. Fellay escreveu um boletim interno para a Fraternidade: “Ao mesmo tempo em que eu entreguei ao cardeal um buquê para o Papa Bento XVI, eu recebi de suas mãos um decreto assinado pelo Cardeal Re, datado de 21 de Janeiro. Como alguém não pode ver a mão de Nossa Senhora nisso? Eu juro para vocês, ainda estou maravilhado com isso. Vai muito além das expectativas humanas, ainda que o decreto fale de remissão [perdão] das excomunhões e não da anulação do decreto de 1988, e mesmo que o texto arranje as coisas de tal forma que a Santa Sé não perca a moral. A coisa essencial ainda é que as excomunhões – que nós sempre contestamos – não existem mais, e a trajetória por nós de discussões dos problemas fundamentais (doutrina, fé, etc.) é reconhecida como necessária. 24. Mas o que importa de fato não é o efeito? Não, pois afirmar que “a coisa essencial é que as excomunhões não existem mais” é outra forma de dizer que nós estamos contentes em ter uma coisa materialmente, enquanto desejávamos tê-la formalmente. 25. Então, apesar desses “senãos”, Mons. Fellay considerou cumprida a segunda condição? Sim. Ele não apenas se engajou em discussões com Roma, como ele já havia começado a falar para os membros de uma “situação canônica, quando ela for possível” na qual “nós necessariamente temos de ter um sistema de proteção tal como Mons. Lefebvre tão sabiamente previu, com um comitê para defesa da Tradição em Roma em seu comando” (Cor Unum, 08/02/2009). 26. Então nós começamos as discussões com Roma sob um falso fundamento? Absolutamente, já que “nós não vemos a reconciliação da mesma forma. O Cardeal Ratzinger a vê no sentido de reduzir-nos e de trazer-nos de volta ao Vaticano II. Nós a vemos como o retorno de Roma à Tradição. Nós não concordamos um com o outro. É um diálogo de surdos” (Mons. Lefebvre, Fideliter, set-out 1988). 27. Mas nós não estamos mais na era de João Paulo II. “Mas é o pensamento de Bento XVI melhor neste aspecto do que aquele de João Paulo II? Basta ler o estudo feito por um de nós três, “A fé sob o perigo da razão”, para perceber que o pensamento do atual Papa também está impregnado de subjetivismo. É toda a imaginação subjetiva do homem no lugar da realidade objetiva de Deus. É toda a religião católica sujeita ao mundo moderno” (Monsenhores Williamson, Tissier, de Galarreta 07/04/2012). 28. Contudo, mesmo que ambas as condições não tenham sido estritamente cumpridas, em termos de mídia e também falando psicologicamente, elas mostraram que Bento XVI foi realmente benevolente para com a Fraternidade e sua posição doutrinária. “Para um subjetivista esse pode facilmente ser o caso, porque subjetivistas liberais podem tolerar até mesmo a verdade, mas não uma que se recuse a tolerar o erro. Ele poderia nos aceitar dentro de um quadro de pluralismo relativista e dialético, com a provisão de que nós pudéssemos permanecer em ‘plena comunhão’, em relação à autoridade e às outras ‘entidades eclesiásticas’. Por esta razão, as autoridades romanas podem tolerar que aFraternidade continue a ensinar a doutrina católica, mas elas definitivamente não permitirão que ela condene os ensinamentos conciliares. É por isso que mesmo um acordo puramente prático necessariamente silenciaria pouco a pouco a Fraternidade, impedindo-a de fazer uma crítica completa ao Concílio e à Missa Nova. Ao cessar o ataque a mais importante de todas as vitórias da Revolução, a pobre Fraternidade deixaria de se opor à apostasia universal de nossos tristes tempos e ficaria atolada” (Monsenhores Williamson, Tissier, de Galarreta 07/04/2012). 29. Mas quando Roma nos chama a tomar parte nas discussões, nós temos de ir correndo, não temos? Não! Nós não devemos ir correndo: “Serei eu a colocar as minhas condições para eventualmente continuar as conversas com Roma” (Mons. Lefebvre, Fideliter set-out 1988). Notar bem que essas condições são para voltar a entrar em contato, e não para assinar um acordo! 30. Quais foram as condições, tão sabiamente previstas por Monsenhor Lefebvre, para eventualmente continuar as conversações com Roma? “[…] Nesse momento seria eu quem imporia condições. Já não aceitaria estar na situação em que nos encontramos durante os colóquios. Isso terminou. Eu apresentaria a questão no plano doutrinal: Estão de acordo com as grandes encíclicas de todos os papas que vos precederam? Estão de acordo com a Quanta Cura de Pio IX, com a Immortale Dei e a Libertas de Leão XIII, com a Pascendi de Pio X, com a Quas Primas de Pio XI, com a Humani Generis de Pio XII? Estão em plena comunhão com estes papas e com suas afirmações? Aceitam ainda o juramento antimodernista? São a favor do reinado social de Nosso Senhor Jesus Cristo? Se não aceitam a doutrina de seus antecessores, é inútil falarmos. Enquanto não tiverem aceitado reformar o Concílio considerando a doutrina destes papas que vos precederam, não há diálogo possível. É inútil. As posições ficariam, assim, mais claras.” (Mons. Lefebvre, Fideliter set-out 1988). 31. Falta clareza ao trabalho de nossos teólogos? Absolutamente não. “De nosso lado, nossos especialistas tem mostrado a oposição entre a Igreja de todos os tempos e o ensinamento do Vaticano II e do que veio dele” (Mons. Fellay, Cor Unum, março 2012). 32. Quais foram os resultados dessas discussões? “As discussões tem mostrado um profundo desacordo em virtualmente todos os pontos nelas abordados” (Mons. Fellay, Cor Unum, março 2012). 33. Então por que essa “proposição feita pela congregação romana para reconhecer a Fraternidade através do estatuto jurídico de uma prelazia pessoal, com a condição de que assinemos um texto ambíguo?” (Mons. Fellay, Cor Unum, março 2012) As discussões com Roma mostraram “que eles não estão prontos para renunciar ao Concílio Vaticano II” e que eles querem “levar-nos a ele”. Entretanto, o retorno da Fraternidade poderia “ser útil” para a Igreja Conciliar, “a fim de endossar a renovação da reforma na continuidade” (Mons. de Galarreta, Albano, 07/10/2011). 34. Mas Mons. Fellay está ciente disso? Sim. “Então nós recebemos uma proposta que era uma tentativa de nos fazer entrar no sistema da hermenêutica da continuidade” (Mons. Fellay, Cor Unum, março 2012). No mesmo documento, ele afirma estar surpreso por esta proposta de Roma. 35. Surpreso ou não, o que ele decide fazer? Antes de tudo, convocar uma reunião com todos os superiores da Fraternidade (exceto Mons. Williamson) em Albano para buscar conselho (Outubro 2011). 36. O que foi dito a ele nessa reunião? Que a oferta de Roma era “confusa, equívoca, falsa e má no que concerne ao essencial”. “Seu preâmbulo doutrinal” é “pior do que o protocolo de 1988, particularmente no que diz respeito ao Concílio e ao magistério pós-conciliar”. “Dadas as circunstâncias, é certo que, no fim, após um longo palavrório, nós podemos acabar com absolutamente nada”. Continuar os contatos “significaria necessariamente algum prejuízo ao bem comum que nós possuíamos, tanto para a Fraternidade quanto para a família da Tradição” (Mons. de Galarreta, Albano, 07/10/2011). 37. Ele seguiu o conselho? Não. 38. Então Mons. Fellay mostrou uma séria falta de prudência? Sim, mas isso não foi sua única falta, porque o fazer significou ir contra a vontade do Capítulo Geral de 2006. Portanto, houve não só uma imprudência muito grande como também uma séria desobediência. 39. O que isso significa? Em março de 2012, o superior geral escreveu o seguinte a todos os membros da Fraternidade: “Os poucos atos de Bento XVI ad intra afetando a liturgia, a disciplina e a moral são importantes mesmo que a implementação deles ainda deixe muito a desejar. Alguns bispos jovens mostram claramente suas simpatias para conosco… Pode ser que essas coisas sejam mais óbvias em Roma! Nós temos agora contatos amistosos nos mais importantes dicastérios, e igualmente entre aqueles próximos ao Papa!” Mons. Fellay pensa que ele está testemunhando “a restauração da Igreja. Ainda que não se possa excluir o retorno de um tipo de “Juliano o Apóstata”, não creio que este movimento possa ser impedido. Se isto for verdadeiro, e disso tenho certeza, isto demanda de nós uma nova posição em relação à Igreja oficial. Este é o contexto apropriado para considerar a questão do reconhecimento da Fraternidade pela Igreja Oficial. É uma questão de ter uma visão sobrenatural da Igreja e do fato de que Ela ainda permanece nas mãos de Nosso Senhor Jesus Cristo, mesmo que desfigurada por seus inimigos. Nossos novos amigos em Roma confirmam que o impacto de tal reconhecimento pode ser extremamente poderoso, ao longo de toda a Igreja, tal a confirmação da importância da Tradição para esta. Com isso, essa realização concreta requer dois pontos absolutamente necessários a fim de garantir nossa sobrevivência: o primeiro é o de que não peçam concessões à Fraternidade em nada que toque a Fé ou o que flui dela (liturgia, sacramentos, moral, disciplina). O segundo é o de que uma liberdade e autonomia de ação sejam concedidas à Fraternidade, e que lhe seja permitido viver e desenvolver-se concretamente. Essas são as circunstâncias concretas que demonstrarão quando o tempo houver chegado para tomar passos de volta em direção à Igreja Oficial. Hoje, apesar da abordagem romana em 14 de setembro e das condições anexas, isso ainda parece ser possível. Quando Deus quiser, chegará o tempo. Nós não podemos mais excluir a possibilidade, porque o Papa está colocando todo o seu peso neste assunto para que ele chegue a um rápido fim” (Cor Unum). 40. Como ele pôde justificar tal mudança de direção? Desprezando todos os avisos amigáveis e cancelando as decisões do Capítulo de 2006 que o limitariam. 41. Em quais “avisos amigáveis” você está pensando? Neste em particular: “Prosseguir na direção de um acordo prático significaria quebrar nossa palavra e nossos compromissos na frente de nossos sacerdotes, de nossos fiéis, de Roma e de todo o mundo. Tal passo demonstraria uma séria fraqueza diplomática da parte da Fraternidade, e para dizer a verdade, mais do que diplomática. Isso seria uma falta de coerência, de retidão e de firmeza, cujo efeito seria a perda da credibilidade e da autoridade moral das quais desfrutamos no presente. Apenas o simples fato de trilharmos esse caminho trará a nós desconfiança e divisão. Vários dos superiores e sacerdotes terão um problema de consciência e se oporão a ele. A autoridade, e até mesmo o princípio de autoridade, serão postos em questão e minados. Portanto, este não é o tempo para mudar a decisão do Capítulo de 2006” (Mons. de Galarreta, Albano, 07/10/2011). 42. O que a decisão do Capítulo de 2006 diz? “Os contatos que a Fraternidade mantém de tempos em tempos com as autoridades em Roma não tem outro propósito senão auxiliá-las a abraçar novamente aquela Tradição que a Igreja não pode repudiar sem perder sua identidade, e não buscar um benefício para ela mesma, ou chegar a um “acordo” impossível e meramente prático. Quando a Tradição voltar ao seu lugar de direito, a reconciliação não será mais um problema e a Igreja saltará de volta à vida”. 43. O que Mons. Fellay pensa das condições do Capítulo de 2006? “O Capítulo de 2006 deu-nos uma linha, que era o que se pode chamar de clara, mas a qual eu me arriscaria a sugerir que era abstrata demais. É uma linha clara, pois diz: ‘As discussões tem por fim ajudar Roma a retornar à Tradição e nós não queremos discutir um acordo prático; quando Roma retornar não haverá mais um problema.’ Como alguém pode entendê-la? Até onde ela vai? Ela é total ou parcial? Em quais pontos?”. 44. O que ele fez com essas claras decisões? Ele oficialmente lançou-as na lata de lixo em março de 2012, no CorUnum. 45. Como? Por meio de um sofisma. 46. Qual? Este: a chamada “nova situação” que requer uma nova “direção”; a decisão do Capítulo de 2006 não é um “princípio”, mas sim uma “diretriz que deve informar nossa ação concreta”. “Nós nos defrontamos com um raciocínio em que a premissa maior é uma afirmação do princípio de primazia da Fé a fim de permanecer católico. A premissa menor é uma observação histórica sobre a atual situação da Igreja; e a conclusão prática é baseada na virtude da prudência governando a ação humana, não buscando um acordo em detrimento da Fé. Em 2006, as heresias continuavam a emergir, as autoridades estavam propagando o espírito moderno e modernista do Vaticano II e estavam a impô-los a qualquer um, tal como um rolo compressor (essa é a premissa menor). É impossível chegar a um acordo prático sem que as autoridades sejam convertidas; do contrário, nós seremos esmagados, moídos, destruídos ou sujeitos a uma pressão tão forte que não poderíamos resistir (essa é a conclusão). Se a premissa menor mudasse, quer dizer, se houver uma mudança na situação da Igreja com relação à Tradição, isso levaria a uma mudança correspondente na conclusão, sem que nossos princípios tivessem a mínima modificação! Como a Divina Providência se expressa através da realidade dos fatos, para conhecer sua vontade nós devemos seguir atentamente a realidade da Igreja, observá-la, escrutinizar o que está acontecendo. Entretanto, não há dúvida de que, desde 2006, estamos a testemunhar um desenvolvimento na Igreja, um desenvolvimento importante e muito interessante, ainda que escassamente visível.” (Monsenhor Fellay, ‘Cor unum’, março de 2012) 47. Onde está o erro nesse raciocínio? Em uma cegueira que se recusa a ver a realidade tal como ela é: as autoridades ainda estão, em 2012, propagando o espírito moderno e modernista do Vaticano II! Para o Cardeal Ratzinger, “não há Tradição. Não há depósito a se transmitir. A Tradição da Igreja é o que o atual Papa diz hoje. Você tem de se submeter ao que o Papa e os bispos estão dizendo hoje. Isto é o que a Tradição significa para eles, a famosa tradição viva, o único motivo de nossa condenação… É a tirania da autoridade” (Mons. Lefebvre, citado por Mons. de Galarreta, Albano, 07/10/2011). 48. Em vista desta cegueira, houve reação, oposição? Sim, e de uma qualidade muito boa também. Como Mons. de Galarreta predisse, “vários dos superiores e sacerdotes” tiveram um “problema de consciência” e “opuseram-se” a ele. Mas eles não eram tão numerosos assim em quantidade, pois: “não vemos nós, já dentro da Fraternidade, os sintomas de uma diminuição de sua confissão de Fé?” (Monsenhores Williamson, Tissier, e de Galarreta, 7 de abril de 2012). 49. Mons. Fellay não teria sido enganado pela “contradição reinante em Roma”? (Mons. Fellay, DICI 264). Roma sempre utilizou a mesma linguagem errada, contudo clara e precisa. Em contraste, o superior-geral nos últimos anos tem utilizado de ambiguidade e imprecisão em seus comunicados oficiais e declarações de imprensa. 50. Não poderia ser que nós tivéssemos nos enganado sobre as intenções do Papa? Não! 51. Por que não? Porque em 20 de abril de 2005, no dia posterior à sua eleição, Bento XVI, diante de114 cardeais, dirigiu sua primeira mensagem ao mundo. Nela, ele elogiou o Papa João Paulo II, “com seu ensino e seu exemplo”: “O Papa João Paulo II indicou corretamente o Concílio Vaticano II como uma ‘bússola’ com a qual nós nos orientamos no vasto oceano do terceiro milênio. Portanto, enquanto eu me preparo para o serviço que é próprio ao sucessor de Pedro, eu também desejo confirmar minha determinação em continuar a colocar o Concílio Vaticano II em prática, seguindo os passos de meus predecessores e em uma piedosa continuidade com os dois mil anos de Tradição da Igreja… Os documentos conciliares não perderam nada de sua atualidade; de fato, seus ensinamentos estão se provando particularmente relevantes à nova situação da Igreja e da atual sociedade globalizada” (Osservatore Romano, 21/04/2005). 52. O que Mons. Fellay pensava de Bento XVI, quando ele [Mons. Fellay] foi eleito pela primeira vez? “Muito brevemente, deixe-me resumir o pensamento utilizando uma imagem: se nós tomarmos a alegoria de uma queda livre para descrever o pontificado de João Paulo II, nós podemos predizer que Bento XVI tentará abrir um paraquedas, mas um cujo tamanho não conhecemos. O efeito do paraquedas será o de retardar a queda em alguma medida, mas ela continuará. Essa situação pode enganar mais de uma ou duas pessoas, fazendo-as acreditar que a restauração da Igreja está em mãos. A menos que haja um milagre, este não é o caso. A tendência ainda continuará a ser o Vaticano II, assim como as amplas diretrizes da colegialidade, do ecumenismo e da liberdade religiosa, com uma ênfase sendo colocada no ‘ecumenismo’ com ‘nossos vizinhos mais próximos’, sejam eles os ortodoxos, os anglicanos ou os judeus. Com relação à questão da liturgia, nós podemos esperar um reforço da Ecclesia Dei assim como algum tipo de tentativa de ‘reforma da reforma’”. 53. E que dizer sobre 2012, quando eles estavam todos ocupados celebrando os cinquenta anos do Concílio Vaticano II, com indulgências sendo oferecidas aos fiéis que assistissem às conferências sobre o Vaticano II? “Pode-se observar uma mudança de atitude na Igreja, ajudada pelos gestos e atos de Bento XVI para com a Tradição (…) a hierarquia em favor do Vaticano II está perdendo ímpeto (…) eu tenho sido capaz de observar em Roma que, mesmo que as glórias do Vaticano II ainda estejam nas bocas de muitos e lhes sejam empurradas goelas abaixo, apesar disso elas não estão em todas as cabeças” (Carta, 14/04/2012). 54. Seja honesto: há alguma verdade nessa afirmação. Um pouco de verdade que esconde muito de falsidade. Mons. Lefebvre, em seu juízo, não omitiu a coisa mais essencial: os princípios. Em uma entrevista à revista Jesus, o Cardeal Ratzinger declarou que os “valores” de “dois séculos de cultura liberal” que “nasceram fora da Igreja” haviam “encontrado um lugar na visão da Igreja sobre o mundo”. Mas já que o clima não era mais aquele do otimismo dos anos 1960, nós temos de “continuar a procurar um novo equilíbrio”. Mons. Lefebvre tinha isso a dizer sobre o assunto: “Está claro: a liberdade religiosa e o ecumenismo são os ‘os direitos do homem’. Isso é satânico. E o Cardeal disse: ‘Isso é uma conquista, agora nós temos de encontrar um novo equilíbrio’. Ele não disse que nós deveríamos nos livrar dos princípios e valores que provém da cultura liberal, mas que devemos encontrar um novo equilíbrio. Este ‘novo equilíbrio’ é o equilíbrio que o Opus Dei possui: um exterior aparentemente tradicional, uma piedade exterior, um exterior de disciplina religiosa, mas com ideias liberais. Isso não é o conceito de lutar contra os ‘direitos do homem’, contra a liberdade religiosa e contra o ecumenismo. Então, por causa desse equilíbrio, eles terão de suprimir um pouco da teologia da libertação, suprimir um pouco dos bispos franceses devido ao catecismo deles; isso significará que eles terão de dar um pouco de satisfação àqueles que têm uma nostalgia real da antiga missa e Voilà! No final das contas, eles darão a impressão de querer o retorno da Tradição, quando em verdade não querem realmente fazer isso. Por isso, nós temos de alertar nossos fiéis de tal forma que eles não acabem sendo enganados, de forma que eles não se deixem levar por uma reforma exteriormente tradicional, que fatalmente os levaria a adotar o liberalismo e as idéias liberais” (St. Nicolas duChardonnet, 13/12/1984). 55. Mons. Fellay disse que ele foi enganado pelo papa porque este era por Roma. Ele pode dizer isso, mas não pode prová-lo. O Papa alertou publicamente Mons. Fellay e a Fraternidade: “Isso deixará claro que os problemas a serem discutidos agora são de natureza essencialmente doutrinal e dizem respeito primariamente à aceitação do Concílio Vaticano II e do magistério dos papas pós-conciliares (…) a autoridade de ensino da Igreja não pode ser congelada no ano de 1962 – isso deve ficar bem claro para a Fraternidade. Mas alguns daqueles que se apresentam como grandes defensores do Concílio também precisam ser lembrados de que o Vaticano II traz consigo toda a história doutrinal da Igreja. Qualquer um que queira ser obediente ao Concílio deve aceitar a Fé professada ao longo dos séculos, e não pode cortar as raízes das quais a árvore extrai sua vida” (Bento XVI, Carta aos Bispos, 10/03/2009). 56. Talvez o Papa Bento XVI esteja louvando o Vaticano II por razões políticas, mas no fundo não acredite realmente nele, tal como Mons. Fellay afirmou quando veio à reunião dos priores da Fraternidade em Flavigny para falar sobre a beatificação de João Paulo II? Se Bento XVI acredita no que ele mesmo fala, então ele é um modernista. Se não, é um hipócrita. Em ambos os casos, a vontade de tal pessoa não vale de nada. Em ambos os casos, é um equívoco dizer: “para o bem comum da Fraternidade, a melhor solução seria continuar com o atual status quo intermediário, mas está claro que Roma não o tolerará por mais tempo.” 57. Você vê apenas o que nos divide, e nunca o que os une. Bento XVI, no mínimo, condena a “hermenêutica da ruptura”. Você fala como um iniciante que não sabe nada sobre a doutrina modernista. Tudo é ‘vivo’ para eles, tudo é história. Tudo é uma continuidade histórica, mas não doutrinal já que, para um modernista, a verdade evolui com a vida e a Igreja é subjetiva. 58. Mons. Fellay talvez não fora mal aconselhado? Em Menzigen sim, mas não na Fraternidade como um todo. Os superiores de distrito, bispos, sacerdotes amigos e superiores de Ordens religiosas todos o alertaram. Até mesmo vozes dentro de Roma alertaram-no para não seguir na estrada que ele começava a trilhar. Entre estas últimas estava o Pe. Ferre, secretário do Cardeal Cañizares, assim como outros. (Fonte: Mons. de Galarreta, Albano, 07/10/12). 59. Mas Mons. Fellay não fez nenhuma concessão ou compromisso com a Roma. Talvez sim, talvez não. Nós ainda não vimos todos os documentos. Em todo caso, há esta estranha confidência de Mons. Fellay: “A entrevista de 13 de junho com o Cardeal Levada confirmou verdadeiramente que o Vaticano” propôs para nós “um arranjo canônico” baseado em “minha carta de 14/04/12” no qual “nós teríamos que dizer que concordávamos e não concordávamos ao mesmo tempo”. “Essa carta extremamente delicada parece ter sido aprovada pelos cardeais e pelo papa” (Cor Unum, verão 2012). 60. Eu tenho de lhe lembrar que Mons. Fellay não assinou nada em 13 de junho de 2012? “Mas eu vos digo, todo aquele que olhar para uma mulher com luxúria, já cometeu adultério com ela em seu coração”. Pode-se muito bem cometer adultério espiritual por pensamento ou desejo, sem que os planos de alguém jamais cheguem a se concretizar. 61. Mas você está julgando intenções. Não! Simplesmente leio. Mons. Fellay censurou os outros três bispos por terem uma visão da Igreja que era “humana demais e até mesmo fatalista”. (Carta do dia 14-4-2012) – “Esses gestos em nosso favor ao longo dos últimos anos estão sob o governo de Bento XVI.” (O que não é verdade, como nós já vimos). – “Agora, esses gestos indicam uma linha – nem sempre uma linha reta – mas uma linha clara em favor da Tradição”. (Essa afirmação é superficial, porque ela é material e subjetivista, e, portanto objetiva e formalmente falsa). – “Nós estamos no processo de transformar os erros do Concílio em super-heresias, como se ele estivesse se tornando um mal absoluto, pior do que qualquer coisa… Isso é sério, porque tal caricatura não corresponde mais à realidade”. (Isso faz pensar se Mons.Fellay realmente compreendeu o combate de Mons. Lefebvre, que disse: “As respostas romanas às nossas objeções tendiam a mostrar que não havia nenhuma mudança, mas uma continuidade da Tradição. Estas são afirmações que são piores que a declaração conciliar sobre a liberdade religiosa. Esta é a real mentira oficial. Não há forma de nos entendermos um com o outro, está tudo em uma contínua evolução. Torna-se impossível falar.” (Mons. Lefebvre, citado por Mons. de Galarreta, Albano, 07/10/12). – “Logicamente, isso terminará no futuro em um verdadeiro cisma”. (Outro sofisma desonesto, que joga com a sentimentalidade e não com a reflexão fria. Em uma carta que Mons. Lefebvre escreveu ao Mons. De Galarreta em 1989, lê-se: “Parece-me oportuno analisar a ação do diabo para enfraquecer nosso trabalho ou reduzi-lo a nada. A primeira tentação consiste em manter boas relações com o papa ou com os bispos atuais. Obviamente é normal estar em harmonia com as autoridades, em vez de estar em conflito com elas. A Fraternidade será, portanto acusada de exagerar os erros do Vaticano II, ou de criticar abusivamente os escritos e ações do papa e dos bispos, ou de estar atrelada aos ritos tradicionais com uma rigidez excessiva e finalmente de mostrar uma tendência sectária que um dia levará ao cisma. Uma vez que a palavra ‘cisma’ começa a ser mencionada, ela é utilizada como um espantalho para fazer os seminaristas e suas famílias ficarem com medo, levando-os a abandonarem a Fraternidade mais facilmente do que se padres, bispos e a própria Roma fingissem oferecer-lhes garantias em favor de algum tipo de ‘Tradição’”). – “E é bem possível que este fato seja um dos argumentos me empurram a não mais adiar minha resposta à pressão vinda de Roma… Quanto à questão mais crucial de todas, que é se poderemos sobreviver caso a Fraternidade seja reconhecida por Roma, nós não chegamos às mesmas conclusões que as suas”. (O que pode ser mais claro do que isso?). 62. Mas essa carta privada jamais fora destinada à divulgação pública. É mesmo? Então é certo blasfemar em privado, desde que você não o faça em público? Uma intenção perversa ainda que privada não continua sendo uma intenção perversa? 63. Menzingen disse que a pessoa responsável por esta indiscrição havia “pecado gravemente”. Pelo contrário, achamos que ela não fez nada mais do que o seu dever. Quando um líder perde sua razão, é como se o resto do grupo percebesse isso. E se houver qualquer falha envolvida: o felix culpa, que revelou as intenções do coração. 64. Estes são assuntos sérios. É necessária uma prova incontestável. Nós temos palavras muito suficientes de Mons. Fellay que revelam suas intenções mais íntimas. 65. Quais palavras? A respeito do “texto que eles apresentaram” a ele “em junho”, houveram algumas modificações desejadas pessoalmente pelo papa (as três condições: Magistério, Vaticano II, Missa Nova). “Quando eles me devolveram este documento, pensei comigo mesmo: ‘Não, eu não posso assiná-lo’” (Mons. Fellay, 01/11/2013, DICI 264). 66. Como essas palavras condenam Mons. Fellay? Se as modificações foram o que fizeram Mons. Fellay decidir que ele não poderia assiná-las, isso significa que naquele dia havia algo que ele poderia assinar. “Não, eu não posso assinar isso” significa que havia outra possibilidade: “Sim, eu irei assinar isso”. Sendo este o caso, em outras palavras, sem as modificações papais, o que era aquilo que ele poderia ter assinado em prol da Fraternidade se não um acordo prático sem um acordo doutrinal? E isso contrário à vontade do Capítulo de 2006 e à reunião extraordinária recente dos superiores. 67. Então, sem as explicações doutrinárias adicionadas pelo papa, poderia ter havido um acordo [‘ralliement’]? Tudo indica que seria desta forma. As diversas indiscrições dos assistentes, Padres Pfluger e Nely, confirmam-no. 68. Mas, mesmo assim, Mons. Fellay não é um modernista. Obviamente. Ninguém jamais pensou isso. Mas o Cardeal Billot disse que o liberal “é incoerente; ele diz sim, ele diz não; ele não sabe exatamente; ele nunca afirma sua posição de uma forma completamente clara; ele sempre fala de uma maneira ambígua, e tudo isso devido à sua preocupação em agradar ao mundo”. Uma inclinação liberal é, portanto, suscetível à tentação de um compromisso com uma Roma não-convertida. É aqui onde o perigo mora: em um desejo de se acomodar, e não em qualquer reconhecimento direto da teoria do Vaticano II. O perigo é essa ilusão liberal que na prática busca viver em paz com o sistema conciliar. 69. Porque Mons. Fellay e o seu Conselho Geral têm mantido todas essas ambiguidades? Porque eles são tão imprudentes, chegando até mesmo ao ponto da desobediência? Porque eles têm tentado uma política tão perigosa e suicida? Porque Mons. Fellay e aqueles ao seu redor, quando tudo está dito e feito, têm mais em comum com a eclesiologia de Bento XVI do que com aquela de Mons. Lefebvre. 70. Qual é a eclesiologia de Bento XVI? É a do Cardeal Ratzinger, que já em 1988 “insistiu na existência de uma só Igreja: a Igreja do Vaticano II” (Mons. Lefebvre, 19/06/1988). 71. Mons. Lefebvre não nos alertou sobre essa falsa eclesiologia? Claro que sim! “O Cardeal Ratzinger sempre me disse, ‘Mas Monsenhor, há apenas uma Igreja, você não deve fazer uma Igreja paralela’. O que é essa Igreja para ele? A Igreja Conciliar, está claro! E se mencionarmos a Tradição a ele, o Cardeal Ratzinger responde: ‘Mas o Concílio, isto é a Tradição hoje! Vocês têm de retornar à Tradição da Igreja de hoje e não à do passado! Juntem-se novamente à Igreja de hoje!’”. E Mons. Lefebvre comenta: “Eu podia sentir muito bem que era isso o que havia em sua mente: poderia levar alguns anos, talvez, mas ele tinha que nos trazer de volta ao espírito do Concílio” (Ecône, 09/06/1988). 72. Mons. Fellay também pensa que há apenas uma só Igreja, a Igreja concreta? Sim, e ele a apregoa! “O fato de ir a Roma não significa que nós concordemos com eles. Mas é a Igreja! E é a Igreja verdadeira! Ao rejeitar as partes más, nós não devemos rejeitar tudo. Ela permanece a Única Igreja Santa, Católica e Apostólica.” (Flavigny, 02/09/2012).Esta visão éenganosa, porqueRoma perdeua fé.Portanto, não podemosfalarda Igreja de hojedeixando de ladoalgo de tamanhaimportância.Os fatos – perda da féno ápiceda Igreja -são os fatos, inclusive se eles apontam o mistério da iniquidade. 73. Isso realmente contradiz o pensamento de Mons. Lefebvre? Obviamente. “A Igreja visível é reconhecida pelos caracteres que sempre foram dados à visibilidade: una, santa, católica e apostólica. Pergunto: onde estão as verdadeiras marcas da Igreja? Elas estão mais na Igreja oficial (esta não é a Igreja visível, mas apenas a Igreja oficial) ou em nós, no que representamos, no que somos? Claramente somos nós que preservamos a Unidade da fé, que desapareceu da Igreja oficial…Não somos nós, mas sim os modernistas que estão deixando a Igreja. Quanto a falar de ‘deixar a Igreja visível’, é um erro tomar a Igreja visível como sendo a mesma coisa que a Igreja oficial. Nós pertencemos à Igreja visível, aos fiéis sob a autoridade do papa, já que nós não estamos negando a autoridade papal, mas apenas o que ele está a fazer (…) então, que dizer sobre estarmos ‘deixando a Igreja oficial’? Em um certo sentido, obviamente sim.” (Ecône, 09/09/1988). 74. Mas Mons. Lefebvre costumava ir a Roma também. Sim, mas com um objetivo muito preciso e não negociável: “Eu posso ouvi-los dizer: ‘Você exagera! Há cada vez mais e mais bispos que rezam, que têm a fé e são edificantes!’ – Como eles podem ser santos se admitem a falsa Liberdade Religiosa e, portanto o Estado laico? Ou quando eles aceitam o falso ecumenismo e admitem assim que há vários caminhos que levam à salvação? Quando eles aceitam a reforma litúrgica e assim negam praticamente o Sacrifício da Missa? E o novo catecismo com todas as suas heresias e erros? Eles não estão, em vez disso, a cooperar com a revolução dentro da Igreja e com sua destruição? (…) uma coisa apenas é necessária à continuação da Igreja Católica: bispos que sejam completamente católicos, sem qualquer compromisso com o erro, que fundem seminários católicos” (Mons. Lefebvre, Jornada Espiritual). 75. De onde essas palavras – “Igreja conciliar” – vieram? Elas vieram de uma carta de Mons. Lefebvre a Mons. Benelli (25/06/1976), e desde o tempo de Paulo VI (consistório de 24/05/1976) que via como “fora da Igreja” qualquer um que “recusasse os ensinamentos do Concílio”, e adiante na era de João Paulo II (SacraeDisciplinaeLeges 25/01/1983), que via “no Código um grande esforço para traduzir na linguagem da lei canônica a doutrina exata da eclesiologia conciliar (…) que constitui a novidade essencial do Concílio Vaticano II, em continuidade com a tradição legislativa da Igreja”, levando-nos todos até o caminho de Bento XVI, no qual há uma continuidade perfeita (senão única). 76. Por quanto tempo Mons. Fellay pensou assim? Por diversos anos. “Identificar a Igreja oficial com a Igreja modernista é um erro, porque nós estamos falando sobre uma realidade concreta.” (Mons. Fellay, Flavigny, 16/02/2009). 77. Alguma pessoa indicou esse erro a ele? É claro que sim. Em uma reunião de sacerdotes, um teólogo e um antigo professor de seminário pediram-no para se livrar dessa ambiguidade a respeito da Igreja: Católica ou Conciliar? Ouviu-se ele responder: “Estou cansado dessa contenda sobre palavras”. 78. Esta é uma resposta surpreendente. É mais do que apenas surpreendente! É angustiante! Quarenta anos de combate teológico sobre ortodoxia ou heterodoxia de palavras apenas para terminar ouvindo isso de um sucessor de Mons. Lefebvre! Que este mesmo, em uma entrevista um ano depois das sagrações, disse o seguinte: “A conversa sobre ‘Igreja visível’ de Dom Gerard e M. Madiran é infantil! É incrível que todos possam falar de ‘Igreja visível’ para se referir à Igreja Conciliar em oposição à Igreja Católica, a qual nós estamos tentando representar e continuar. Não estou dizendo que somos a Igreja Católica. Eu jamais disse isso. Mas nós representamos a Igreja Católica tal como ela costuma ser, já que estamos continuando o que sempre foi feito… Obviamente nós somos contra a Igreja Conciliar, que em termos práticos é cismática, mesmo que eles não aceitem isso. Na prática, ela é uma Igreja que é virtualmente excomungada, já que é uma Igreja modernista”. 79. É por isso que Menzigen e seus órgãos de imprensa (DICI…) sempre evitou usar termos tais como “Igreja Conciliar”, “Igreja do Vaticano II”, etc. Sem dúvida. E ainda mais preocupante, o mais recente Capítulo Geral de 2012 não quis tomar e fazer como suas novamente nem as palavras da declaração de 1974: “Recusamo-nos e sempre nos recusamos a seguir a Roma de tendências neo-protestantes e neo-modernistas, o que é manifestável claramente no Concílio Vaticano II e depois do Concílio em todas as reformas provenientes deste”, nem as palavras da carta aberta ao Cardeal Gantin: “Nós jamais quisemos pertencer a esse sistema que chama a si mesmo de Igreja Conciliar e que se identifica com o Novus Ordo Missae, com oecumenismo indiferentista e com a laicização da sociedade. Sim, nós não temos nada a ver, nullam partem habemus, com o panteão de religiões de Assis. Nós não podemos pedir nada melhor do que ser declarados excomungados…”. 80. Mas falar de uma Neo-igreja não seria perigoso para a fé de alguém? Isso não é perigoso, é necessário porqueé a realidade! “É uma nova Igreja que se ergueu (…) eles são obcecados pela fidelidade ao Vaticano II que, para eles, é uma nova Igreja, é a Igreja Conciliar com seus próprios sacramentos, sua própria fé, sua própria liturgia, catecismos, isso tudo é aterrorizante, aterrorizante. Nós não podemos nos submeter a isso, é impossível! (…) Então, o que eu deveria pedir? Pedir aos seminaristas para fazer um juramento de submissão à Igreja Conciliar? Isso não é possível. Não, não, está claro agora que nós estamos lidando com uma Neo-igreja, uma igreja que tem doze anos” (Cospec 33B, 1976). 81. Hoje, a Igreja Conciliar tem cinquenta anos. Nada mudou desde então? Sim, uma coisa mudou. Hoje, Mons. Fellay, o superior da Fraternidade fundada por Mons. Lefebvre, pretende fazer os fiéis católicos acreditarem que essa Igreja Conciliar de cinquenta anos é a mesma realidade que a Igreja Católica, pois a primeira seria uma corrupção desta última. 82. Isso é inaceitável para você? Não só para mim. É inaceitável por si próprio. Da mesma forma que isso era inaceitável para qualquer um que assistiu as sagrações de 1988 e que aplaudiu o anátema que Mons. Lefebvre lançou contra o espírito conciliar: “O que é essa verdade para eles, senão a verdade do Vaticano II, a verdade da Igreja Conciliar? Consequentemente, está claro que a única verdade que existe hoje para o Vaticano é a verdade conciliar, o espírito do Concílio, o espírito de Assis. Esta é a verdade de hoje. Mas nós não queremos ter nada a ver com isso, por nada no mundo! Por nada no mundo!” (Seguiram-se aplausos longos e tonitruantes) (Mons. Lefebvre, 30/06/1988). 83. Para você, nem Roma nem Bento XVI deveriam ser poupados? Não sou eu quem o diz! É o próprio Mons. Lefebvre, com o qual eu concordo. Para Mons. Lefebvre, “se abandona praticamente a luta pela fé” quando cessamos “de atacar Roma” (Fideliter, citado por Mons. de Galarreta, Albano, 07/10/2011). 84. Bom, então mesmo se o líder da Fraternidade não estiver mais em seu juízo perfeito, pelo menos Roma não tentará nada novamente depois do fracasso e da recusa de um acordo pela Fraternidade? Roma pode ter perdido uma batalha, mas não a guerra. “Se eles romperem conosco, uma pausa na tensão constante que estes contatos trouxeram à Fraternidade seria bem vinda e, ao meu ver, providencial. Em qualquer caso, como eu bem os conheço, eles não ficarão muito tempo sem voltar a entrar em contato conosco.” (Mons. de Galarreta, Albano, 07/10/11). 85. É assim mesmo? Como já aconteceu, isso não leva muito tempo. Em dezembro de 2012, Mons. Di Noia enviou uma carta a todos os membros da Fraternidade a respeito de “um acordo”. Para isso, nós temos de “erguer-nos acima dos desacordos aparentemente instransponíveis sobre a autoridade e a interpretação do Concílio” a fim de “desejar verdadeiramente a unidade”. Ele nos convidou a não perder “o zelo de [nosso] fundador”. Por causa disso, nós temos de “parar de corrigir publicamente os outros na Igreja” e não “usurpar a missão do soberano pontífice”. Dessa forma, “o carisma autêntico da Fraternidade” que “consiste em formar sacerdotes” será útil à Igreja. Nós temos de abandonar nosso “desejo de autonomia” e “buscar a reconciliação”. “O único futuro para a Fraternidade”, afirma ele, “é encontrar-se no caminho da plena comunhão com a Santa Sé”. 86. O que nós deveríamos pensar disso? “O Vaticano II é a descoroação de Nosso Senhor Jesus Cristo e a negação de Seus direitos sobre as sociedades. O Vaticano II é uma ‘bondade’ imensuravelmente danosa e escandalosa às almas com respeito a essas sociedades, fábricas de erro e vício e propagadoras do Inferno, que são muito impropriamente chamadas de ‘outras religiões’. O Vaticano II é o triunfo do democratismo dentro da Igreja que torna toda a autoridade ilusória e qualquer ordem quase impossível, e que permite a proliferação da heresia e do cisma. O Vaticano II é, na realidade, o maior desastre da Igreja… Para nos recuperarmos, devemos nos livrar dele. Portanto, a Fraternidade não pode de forma alguma cessar com sua imensa luta para confessar a fé, que deve incluir a renúncia do erro. A Fraternidade deve permanecer humilde e respeitável e contudo intrépida, destemida, para continuar a dizer o que precisa ser dito, para confessar o que precisa ser confessado, para denunciar tudo aquilo que precisa ser denunciado” (Pe. de Cacqueray, Suresnes, 31/12/2008). 87. Mas já que Mons. Fellay declarou, três vezes, que ele não quer assinar, porque Roma diz que eles ainda estão esperando por uma resposta, e dando à Fraternidade mais tempo? Porque Mons. Fellay, devido à sua falsa eclesiologia e à perpétua tentação de compromisso [‘ralliement’] se recusa a denunciar Bento XVI publicamente como um instigador do erro. Ele continua aficionado nos documentos de Mons. Lefebvre de 1987 que dizem “Nós aceitamos ser reconhecidos tal como somos pelo papa e dar nossa assistência à renovação da Igreja, nós jamais desejamos romper com o sucessor de Pedro…” (Carta ao Cardeal Gagnon, 21/11/1987). Ele se recusa a ver a evolução e conclusão de Mons. Lefebvre depois de 1988; este mesmo dissera que havia ido longe demais em suas negociações com Roma. 88. Então, esta condição que Mons. Fellay adotou (a de que sejamos “reconhecidos tal como somos”) é, portanto ambígua? Sim, porque ela pode se encaixar na “hermenêutica da continuidade” e porque essa fórmula é uma forma de ecumenismo, misturando verdade e erro na mesma estrutura eclesiástica. 89. Quando essa crise na Fraternidade chegará a um fim? Essa crise chegará a um fim quando Menzingen: – Livrar-se de suas ambiguidades; – Chamar as coisas por seus nomes: um modernista é um modernista, mesmo que ele seja um papa; uma Igreja conciliar virtualmente cismática é uma Igreja conciliar virtualmente cismática, mesmo se ela se mostra favorável à casula e à assim chamada “forma extraordinária”; – E decidir exigir publicamente as condições estabelecidas por Mons. Lefebvre. – 90. Para terminar: “O que Roma fará conosco? Excomunhão? As coisas continuarão como estão? Ou a situação fluirá?” (Bp. Fellay, Econe, 07/09/2012) O próprio Mons. Fellay respondeu essa questão: “Eu direi a vocês: esperem um pouco de tudo”. – 91. O que isso significa? Isso significa que nós não estamos fora da área de turbulência doutrinal. A prova são essas palavras de Mons. Fellay na época em que eles estavam tentando beatificar Paulo VI: “Mas vejam, e isso é muito interessante. Quem, naquele tempo, mais se opunha a que a Igreja reconhecesse a Fraternidade? Os inimigos da Igreja (…) Posso dizer que este é o tipo de argumento que nós utilizaremos com Roma. Tentar fazê-los refletir, tentar fazê-los refletir (…) Eu não tenho absolutamente nenhuma ideia de quando haverá um acordo, e o termo “acordo” não é a palavra certa, mas sim “reconhecimento”, “normalização”… [Apesar] de tudo que não está bem, há alguma esperança. Sou otimista quanto a esta situação (…) Quer dizer, se vocês olharem para a situação da Igreja, ainda é inverno. Mas começamos a ver os pequenos sinais que começam a dizer que a primavera está chegando” (Nova Hamburgo, 28/12/2012). 92. O que nós devemos fazer? Seguir o conselho do confrade: quando se atravessa um trecho de turbulência, dizem para você “colocar seu cinto”, mas “não o afivelar”. (Boletim ‘Le Chardonnet’, julho-agosto 2012). 93. Você é um pessimista. Não, sou um realista. Nosso superior vê o diabo trabalhando em todos os lugares da Fraternidade, exceto em Menzingen. Ele é incapaz de questionar a si mesmo. Como um confrade disse, referindo-se às injustas perseguições do Quartel-General (intimidações, advertências, procrastinação de ordenações e a expulsão de sacerdotes e de um de nossos bispos): “Em última análise, eles estabeleceram uma verdadeira ditadura na Fraternidade. Eles sabidamente ignoraram os avisos de pessoas “prudentes” que os aconselharam a não procurar um acordo prático com a Roma modernista. Eles minaram a unidade e o bem comum da Fraternidade, expondo-a ao perigo de um compromisso com os inimigos da Igreja. E finalmente eles se contradisseram ao afirmarem o oposto do que eles mesmos estavam a dizer há apenas alguns anos. Eles, portanto, traíram o legado de Mons. Lefebvre, a responsabilidade de seus deveres, a confiança de milhares de pessoas e até mesmo daqueles que, sendo enganados, continuaram a confiar neles. Eles têm manifestado uma vontade determinada em levar a Fraternidade, custe o que custar, a um compromisso com nossos inimigos. Não importa muito se o acordo com a Igreja conciliar ainda não foi feito até hoje, ou se ele não acontecerá em um futuro imediato, ou então… Permanece um grave perigo para a Fraternidade, já que eles não se retrataram dos falsos princípios que tem guiado suas ações destrutivas…” (Pe. Ortiz, dezembro 2012). 94. Estas são as suas últimas palavras? Não. “Para todo senhor, toda a honra”. Deixarei a palavra final ao Superior Geral, apesar de todo mal que ele tem feito. “Nós devemos esperar que Roma tente nos trazer para um amálgama universalista, no qual terminaria por se oferecer a nós um lugar “entre outros” mais ou menos tal como eles já estão declarando os ortodoxos como sendo “igrejas irmãs”. Nós podemos imaginar que a tentação de reentrar na “oficialidade” possa ser muito grande, proporcional às ofertas que a Roma ecumenista pode nos oferecer; portanto, ao recusar-nos a entrar nesta confusão, poderemos parecer vilões perversos. Neste momento, isso é apenas uma hipótese…” (Bp. Fellay, Cor Unum, março 1995). #Atualidades
